miércoles, 11 de febrero de 2009

90 días de penitencia (9)

Desayuno:
· café cortado (leche semidesnatada)
· Tostada de pan integral con aceite y jamón


El jamón está ya en las cliclas. Va a haber que ir pensando en cortar ya los huesos y guardarlos para los pucheros y los cocidos, y comprar otro. Pero para hoy, me vale. He sacado unas lonchitas finas, con casi nada de tocino, para cubrir las tostadas, pequeñas y con un hilo de aceite, de pan integral.

Almuerzo:
· Ensalada de naranjas
· Merluza con setas y aceitunas
· 1 vaso de vino blanco joven del Condado
· Un trozo pequeño de pan integral.
· Fresas solas (variedad candonga)


Ayer descongelé unos filetes de merluza y hoy los he puesto a macerar con limón un ratito (Por cierto, que me ha caído un limón del limonero, que estaba yo en la terraza y lo oí caer, que lo pesé y tenía tres cuartos de kilo la criatura, y además de esos de piel fina que tienen un montón de zumo. Pues ahí lo tengo, cuando haga algo con él os lo cuento). A continuación he cocido un par de huevos duros y he cortado en ruedecitas un puñaíto de aceitunas rellenas de pimiento, y en cascos grandes una cebolla pequeña. La merluza la he puesto después a cocer diez minutos en agua y vino, mitad y mitad. Pues bueno, ahora pongo a dorar la cebolla en una cazuela y cuando está tomando color le añado las aceitunas rebanaítas, un tomate cortado en cuartos, un diente de ajo muy picaíto, unos champiñones y unas setas de cardo, troceados, que con tres o cuatro ejemplares basta. Todo a la cazuela. En realidad lo que estamos haciendo es una salsa para el pescado. Así que sólo queda ponerle unas especias, a mi me gusta ponerle un poco de tomillo y una raspadura de clavo, no un clavo entero que es muy chocante porque da mucho sabor. También una hojita de laurel le va fenomenal. Pues bueno, sal y pimienta para terminar y como es natural, un poco de caldo. El de haber cocido el pescado, claro. Pues ya está, le añadimos la yema de un huevo duro o de los dos, según veamos, previamente espachurradas con el tenedor, y se acabó. Esto en media horita, está.
Se colocan los filetes en una fuente y encima se les pone un poquito de la salsa. Adornar con perejil y a disfrutar de un pescadito de lujo.
La ensalada es simple como un cubo. Se trata de cortar hojas de lechuga romana y ponerlas en agua con unas gotas de limón un rato, para que se hidraten y se pongan tersas. Luego se escurren bien y se mezclan con naranjas peladas y cortadas en gajos, o en rodajas, como prefieran. Se les pone un poquito de sal, zumo de limón y aceite de oliva virgen extra. Como siempre. Fantástica y refrescante.
En la carretera de Cartaya, pasado el cruce de Gibraleón y Aljaraque, te encuentras a mano izquierda una finca experimental de la empresa Planasa. Allí se ha seleccionado una nueva variedad que en poco tiempo ha ocupado una cuarta parte del total de plantones que se cultivan en la provincia de Huelva, unos cuatrocientos millones de plantitas, nada menos. Se llama candonga y en el mercado te lo anuncian, pues es sinónimo de calidad, buena presencia y además de sabor, que es lo más buscado por los investigadores y, por supuesto, por los consumidores. Pues nada, en el puesto que tiene en la plaza de abastos un antiguo contrincante en los partidos de botones, compré el otro día kilo y medio. No es que me haya comido ahora en el postre el kilo y medio, porque el resto del personal, aunque no esté a dieta, o por eso mismo, también come postre. Magníficas. Sólo hay que lavarlas bajo el chorro de agua fría y ya está, sin azúcar ni nada. Solitas y deliciosas. Apunten el nombre.

Merienda:
· Menta poleo

No es que tenga el estómago malo porque me haya jartao de comer, es por variar mayormente. Una menta poleo y nada más, que el pescadito del mediodía debería rondar las 300 calorías y por esos andurriales debemos andar, pero no pasarnos.

Cena:
· Ensalada con melón con jamón
· Tortilla de espinacas
· ½ vaso de vino blanco joven.
· Un trozo pequeño de pan integral.
· Yogur desnatado con trocitos de fresa


Hoy, capicúa. Empezamos con jamón y terminamos de la misma forma. He cogido dos tajadas de melón, de estos pequeños de vivero que hay ahora, las he partido en tacos y les he puesto por encima unas virutas de jamón, lo que puedo ir sacando del hueso que cada vez es más visible, el pobre. Lo he metido en el frigorífico y cuando he terminado de hacer la cena a los demás, he sacado la ensalada y le he añadido unas ruedas de palmito de ese de lata, además de un poco de sal. Adorno con aceite y ya está.
Suelen encontrarse con suma facilidad bolsas de espinacas ya preparadas y limpias, cortaditas también. Son estupendas. Tomamos un puñadito de estas espinacas y las salteamos con un poco de aceite de oliva en el que hemos puesto un diente de ajo laminado. Las arreglamos de sal (y pimienta si se quiere) y batimos un par de huevos o dos. Añadimos una parte de las espinacas y hacemos como una tortilla francesa. En el plato ponemos la tortilla y al lado el resto de las espinacas salteadas, alegradas con unos piñones y, ya para rematar, dos o tres uvas pasas. Genial.

1 comentario:

Illo dijo...

Del Licenciado Frego:

Y porque el melón sabroso
no sienta que no le digan,
esta mortificación
le cantaron con malicia:

¡Qué hinchado y qué fanfarrón
entre las ramas habita!
Pues sepan que fue pepita,
aunque ya le ven melón.

La Fortuna, que le trata,
y con su verdor se huelga,
si no madura, le cuelga,
y si madura, le cata.

Dícenme que la hinchazón
por verdad nos la acredita:
pues sepan que fue pepita,
aunque ya le ven melón.

Todas son burlas pesadas
en llegando el comprador,
pues cuanto fuere mejor,
más presto le harán tajadas.

Beso llama a la traición
del que su fin solicita:
pues sepan que fue pepita,
aunque ya le ven melón.

Los que a su olor desalados
andan, como lisonjeros,
son los que por sus dineros
le han de comer a bocados.

Lo escrito del cortezón
viene a ser sentencia escrita:
pues sepan que fue pepita,
aunque ya le ven melón.»

Y Bernardo lo cena con jamón

Quevedo