jueves, 12 de febrero de 2009

90 días de penitencia (10)

Desayuno:
· café cortado (leche semidesnatada)
· Tostada de pan integral con aceite


El desayuno habitual, que igual lo tomo en casa que en el ambigú del Instituto, lo que ocurre es que en el Instituto no suele haber pan integral y me como entonces una tostada de pan normal, pero pequeña.

Almuerzo:
· Ensalada de alubias con cuerpo de cangrejos
· Atún con tomate
· ½ vaso de vino tinto. Crianza
· Un trozo pequeño de pan integral.
· Macedonia con hierbabuena


He picado en juliana un par de hojas de lechuga y las he puesto así en el centro del plato, extendidas. Sobre ellas he echado un puñadito de alubias de bote, ya cocidas y bien enjuagadas bajo el grifo. A continuación le he picado un poco de pimiento, medio tomate y unos pepinillos. Aliño todo con sal, vinagre y aceite, para poner encima lo que he sacado de un par de patas de cangrejo, de medio cuerpo, para entendernos (los que no tengáis cangrejos de esos negros que se pescan más abajo del cabo Bojador, pues palitos de cangrejo. No es lo mismo, hay un mundo de distancia, pero es lo que hay). Decoro con unas tiritas muy finas de pimiento morrón envueltas entre ellas y una aceituna negra en todo lo alto.
Tomamos un trozo de atún y lo partimos en tacos. En la sartén simplemente rehogamos un poco de cebolla en aceite y cuando la cebolla está tierna le añadimos medio vaso de vino blanco. Esperamos a que el vino se evapore y añadimos tres o cuatro cucharadas, o lo que necesitemos para el atún que vamos a hacer, de tomate triturado. Le ponemos su sal y su pimienta, más una pizca de cominos majados y se espera a que el tomate esté hecho, es decir frito y espesito, para añadir los tacos de atún. En cinco o seis minutos está hecho.
En lugar de hacer una macedonia habitual, poniéndole azúcar quiero decir, vamos a cortar una naranja en gajos, una pera en trozos, un plátano en ruedas algo anchas y tres fresones en trozos regulares. Ponemos la fruta así cortada y lavada en un bol y le espolvoreamos por encima unas hojitas de hierbabuena muy picaditas, a gusto de cada cual. Cerramos con un film transparente el bol y lo dejamos en la nevera para que la fruta vaya tomando los aromas de la menta.

Merienda:
· Té con hierbabuena
· Dos dátiles


Tenía unos dátiles de un postre que hice antes de empezar esta dieta, y hoy han caído dos con una tacita de té con hierbabuena. Anda que no.

Cena:
· Crema de verduras (con mucho tomate)
· Brocheta de verduras
· ½ vaso de vino blanco joven.
· Un trozo pequeño de pan integral.
· Zumo de naranja


He cogido tres tomates maduros y hermosos, una patata pequeña, una zanahoria mediana, una rama de apio, un diente de ajo y media cebolla, y lo he metido todo en una olla con agua. He cubierto todo con agua, la he cerrado y le he puesto la válvula a la olla. Al cuarto de hora de andar pitando, le he quitado el pitorro y en cuanto he podido la he abierto y le he metido la minipimer directamente, triturando todas las verduras in situ. Je, je. Ahora he metido en el microondas un vaso tapado con un chorrito de coñac y un poco de agua, para calentarlo un poco, pero no demasiado, que no hace falta. En este coñac aguado y tibio he puesto media cucharadita, de las de café, de harina (o sea, casi nada), y lo he añadido después de removerlo todo a la crema que tengo ya triturada en la misma olla donde he hecho las verduras. Así que nada, un calentón y a arreglar la crema de sal y pimienta, a gusto de cada cual. También le he picado por encima un quesito de estos frescos tipo Burgos cortado en dados y una pizca de orégano para aromatizar.
En lugar de hacerme unas verduras a la plancha, las he pinchado en unas brochetitas de madera. Me he hecho dos. Les he puesto pimiento rojo, verde y amarillo, calabacín, cebolla y champiñones. Con un poco de sal y zumo de limón nada más salir de la sartén, estaban buenísimas.

2 comentarios:

Illo dijo...

Oyendo lo cual Altisidora, mostrando enojarse y alterarse, le dijo:

—¡Vive el señor don bacallao, alma de almirez, cuesco de dátil, más terco y duro que villano rogado cuando tiene la suya sobre el hito, que si arremeto a vos, que os tengo de sacar los ojos! ¿Pensáis por ventura, don vencido y don molido a palos, que yo me he muerto por vos? Todo lo que habéis visto esta noche ha sido fingido, que no soy yo mujer que por semejantes camellos había de dejar que me doliese un negro de la uña, cuanto más morirme.

—Eso creo yo muy bien —dijo Sancho—, que esto del morirse los enamorados es cosa de risa: bien lo pueden ellos decir, pero hacer, créalo Judas

Del Capitulo LXX segunda parte del Quijote.

Con el deseo de que los dos dátiles no hayan fraguado ventosidades.

Bernardo Romero dijo...

Mi querido licenciado, ya te tengo pillado. Je, je. Gracias por dar calidad a mi blog. Un abrazo.