miércoles 14 de marzo de 2012

Cocina para supervivientes (3)


En la Sierra las puedes encontrar poco menos que a un euro el kilo, pero en las carnicerías de Huelva el precio se puede elevar hasta los tres euros. En todo caso siguen siendo baratas las costillas de puro cerdo ibérico de bellota, con lo cual podemos hacer un estupendo plato, de lujo diría yo, para quienes están más apretaos que el metro en hora punta. Ahí van esas
Costillas de cerdo en adobo.- En un perol o, a ser posible, en un cacharro de barro amplio, se colocan las costillas de cerdo teniendo la precaución de que el fondo esté sólo manchado de aceite, pues el cerdo ibérico ya lleva grasas en abundancia. Este aceite es simplemente para que al inicio de la cocción y mientras las costillas dejan resbalar su graciosa grasa, no se peguen al fondo del cacharro, de ahí que sólo debe estar manchado. Sobre las costillas echamos una cebolla pequeña picada y un par de tomates maduros, pelados y sin simientes, si es que están ustedes leyendo esta receta en verano, que es temporada de tomates. Si es ahora, cuando todavía no tenemos los primeros de temporada, pues se ponen dos cucharadas o tres de tomate triturado y a otra cosa mariposa. En todo caso, no utilicen esos tomates de vivero que son como como harinosos y tienen menos gracia que el Rubalcaba/Rajoy (cada cual escoja quien menos prefiera y en todo caso úsense ambos dos). Bueno, sigamos con las cosas serias y dejemos la política para los antedichos: sobre el tomate y la cebolla se espolvoreará generosamente orégano y se pondrán tres o cuatro hojitas de laurel partidas a la mitad. Por último poner la sal y la pimienta que a cada cual le parezca oportuno (un clavo de olor tampoco le viene mal, pero se majará antes con un poco de sal), pimentón (si se atreven picante y si no dulce), salpicar con un buen vinagre de vino y cubrir de agua.
A fuego lento. Como deben hacerse todas las cosas deliciosas, lentamente: el amor, una acuarela, un paseo por la playa o conversar sentados en el escalón de la casapuerta. Lentamente y con la olla a medio tapar. Se comen con un buen vino generoso, como los del Condado y también lentamente, sin prisas. Qué coño de prisas tenemos que tener para llegar al final del camino, si ese final ya lo conocemos suficientemente. Lo emocionante de la vida es el camino, que es donde hay sorpresas y donde podemos disfrutar de todo. Al final hay sólo eso, un mojón como la pata de un ropero, que no otra cosa es la muerte. Salud y cuando brindéis con las costillitas de ibérico humeantes sobre el plato, acordaos de mí, so mamones.

lunes 12 de marzo de 2012

Cocina para supervivientes (2)

A los funcionarios catalanes les van a quitar, nuevamente, un 5% de la nómina. Sabido es que cuando las barbas de tu vecino veas arder, menester será poner las propias a remojar. En todo caso a mi, como me vueltan a tocar la cartera, me van a dejar más tieso que un tollo. Así que sigamos investigando cómo comer por dos duros y cómo cambiarte de acera cuando pasas por la puerta de un restaurante. De irte de compras, como no sea al mercadillo, ya te diré dónde. En fin, que al parecer esto de la crisis se va a acabar ya y para el dos mil quinientos, más o menos, volveremos a tener ganas de tirarnos por las patas abajo crédito y posibles. De momento, una ensalada que hacen los americanos, los del norte, que es como ellos simple y rápida como ella sola. Barata, también.
Ensalada de colt.- Desenfundamos la col de esos plásticos chocantes en los que vienen envueltas, cortamos un trozo y lo cortamos en tiras. Rallamos una zanahoria y ponemos a remojo un puñado de pasas. Se acabó, ¿no os lo estaba diciendo? Aliñamos con un poco de sal y unas gotas de vinagre (para que no sea igualita que la de los americanos del norte) y terminamos añadiendo unas cucharadas de mahonesa, al gusto y a las entendederas de cada cual. C'est fini, troncos. Pero recordad, lo del vinagre y el poquito de sal es fundamental. El vinagre que sea de vino y muy aromático. Los del Condado de Huelva son formidables, no es por nada.

martes 6 de marzo de 2012

Cocina para supervivientes (1)

Sin una gota de agua y con los campos, lógicamente, más secos que el ojo Maillo, nos hemos metío ya en la primavera. Una ensaladita, fresca y rápida además de sabrosa, tomates rellenos de atún. Y barata, que es de lo que se trata ahora, cuando toca apretar el presupuesto hasta donde no podíamos ni sospechar hace unos años.
Ensalada de tomates rellenos de atún.- Abrimos una latita pequeña de atún de las más baratas, de esas que traen el atún ya directamente desmigado y que se conocen a simple vista, nada más vislumbrar el precio. Pues de esas. Partimos a la mitad y vaciamos de pepitas unos tomates y le quitamos una lámina mínima de la parte sobre la que se van a sostener para eso, para que se sostengan bien. Hacemos una salsita sabrosa y algo picante con mahonesa, ketchup y tabasco, aligerándola con unas gotas de agua y removiendo hasta que quede uniforme. En cada mitad de los tomates ponemos atún desmigado, napando con la salsa a la que le habremos añadido ajo picado muy fino y unos pepinillos en vinagre cortados en ruedecitas diminutas. Se decora con perejil picadito y a juí. Fresco, rico, sabroso y barato. Saludos.

miércoles 29 de febrero de 2012

Una mijita de imaginación (y de vergüenza)

Para ver cómo España le mete unos pocos a Venezuela, se pueden hacer dos cosas: a) Cortar jamón y poner unas cigalas de tronco y gambas blancas en la mesa (si andamos bien de posibles), o b) abrir una lata de mejillones, un paquete de roscos y hacer un par de tortillas (si, como es el caso, estamos a fin de mes y más palmaos que todas las cosas). Eso sí, que las tortillas se salgan un poco de lo corriente. La que está más arriba es de champiñones con chorizo y la de abajo de calabacines, pero un poco diferentes como os digo.
Tortilla de champiñones con chorizo.- Se toman media docena de champiñones medianos y se cortan en láminas que no sean demasiado finas. Se saltean en un poco de aceite y cuando casi están, se añade culantro (hojas verdes de cilantro, que ya sé que algunos me leéis desde una jartá de lejos) y chorizo fresco cortado en ruedecitas tampoco demasiado finas. Se baja el fuego y se dejan un minuto más o menos, dando una vueltecita con la cuchara de madera y como es natural. Se baten tres huevos con su poco de sal y cuando están se añaden los champiñones con el chorizo y el culantro. Se añade un poco más de sal si hiciera falta y a cuajarla en la sartén manchada de aceite: Cuando está la sartén muy caliente se echa la mezcla, se baja el fuego enseguida y se espera a que se cuaje por un lado tapando la sartén. Se le da la vuelta a la tortilla (aunque los sindicatos se cabreen porque les van a cortar el grifo) y se deja, ya destapada la sartén, un momentito a que se cuaje del todo.
Tortilla de calabacines.- Se lava un calabacín y se corta en ruedas de medio centímetro y luego todas a la mitad. Se echa en la sartén con un poco de aceite (como medio centímetro de tomo) y se les van dando vueltas. Cuando casi estén, se añade perejil y un par de dientes de ajo picados finos. Se deja que se hagan los calabacines, que tarda poco, y se baten dos huevos mientras. A cuajarla, igual que la anterior.
Ambas dos están un montón de buenas. No es lo mismo que el jamón y el marisco, pero sale todo por un par de euros. Ya para el mes que viene y si juega España o el Recre con un equipo un poquito más mejor, pues entonces ya veremos si le pegamos un bocao a la visa o no. En fin, troncos, que está la cosa mala y peor que se va a poner(1).
(1) El pobrecito del Botín, alma mía, sólo ganó el año pasado cuatro millones y medio de euros. Qué lastima, Dios mio de mi corazón. Estoy pensando que como me han bajado la hipoteca dos euros al mes por no sé qué historia del euribor de los huevos, que empecé pagando quinientos euros y ya voy por setecientos, pues a lo mejor se los ingreso al pobrecito del Botín, que estará el hombre que no duerme con lo poco que ha ganado la criaturita el año pasado. Si alguien sabe la cuenta del elemento este, que me la pase, que voy a dar una orden en el banco para que le ingresen todos los meses los dos euros en su cuenta corriente a ver si se le atragantan.
Viví la crisis de los setenta, esa del Yom Kippur; luego la de los ochenta con la reindustrialización de los huevos; después la de los noventa, que apenas la noté porque entonces ganaba dinero de verdad, no como ahora. Pues bien, en todas los bancos, las eléctricas y las multinacionales se pusieron las botas, mientras que los trabajadores(2), mientras más trabajadores, peor lo pasaban en todas estas crisis.
(2) Trabajadores y no obreros como el Bono, el Felipe González, la Pajín, la Valenciano, la Aído a donde la ha mandao el Felipe, que tiene influencias el nota hasta en la Unesco, donde antes colocó a la Bacheler o como se llame y ésta ha colocado ahora allí a la ahijada del compañero Isidoro. Los trabajadores seguimos igual, trabajando y pasándolas canutas, los obreros, a lo suyo, a cambiar de clase, que es lo que ellos entienden por lucha de clases. Ay, Señor, Señor, ponnos buenos a todos.