viernes, 13 de febrero de 2009

90 días de penitencia (11)

Desayuno:
· café cortado (leche semidesnatada)
Tostada de pan integral con aceite
El jamón ya se ha terminado, la criaturita. Así que aceite en la tostá y ya está.

Almuerzo:
· Gazpacho
· Garbanzos con acelgas
· 1 vaso de vino tinto
· Un trozo de pan integral.
· Yogur natural desnatado con trozos de pera


Sin pan, como es natural. Y no es por la dieta, es porque es una auténtica barbaridad añadir pan al gazpacho, vamos a no ser que vuesas mercedes tengan que ir a segar al campo de sol a sol. Entonces sí, les recomiendo que se echen un medio kilo de pan para aguantar el tirón. Pero si lo que quieren es comer para disfrutar, pues gazpacho fecho del siguiente modo: Tres tomates maduros, sin piel ni pepitas; un trozo de pepino, a elegir el tamaño, pero téngase en cuenta que es para el gazpacho, no para asuntos inconfesables; medio pimiento, un diente de ajo, sal, vinagre, poco, y aceite, el suficiente para que aporte textura y sabor. A la minipimer con todo ello y a ver quién dijo miedo. Fantástico. Gazpachito. Otros días haré otro tipo de gazpachos, con frutas y cosas así.
He cocido unos garbanzos que me ha traído mi hermana de Badajoz, de esos pequeñitos que tan buen sabor toman de lo que se les quiera poner. Los puse en remojo primero, como es natural, y luego los he cocido en la olla a presión, poniéndoles tan sólo una hoja de laurel. Veinte minutos solamente. A continuación he refrito unas espinacas de las que recordareis que compré hace un par de días para hacer una tortilla francesa, las que venden en bolsas ya limpias y cortadas, pues de esas. Puse un poco, ya sabéis, muy poco, de aceite en la sartén y cuando cogió algo de temperatura eché un par de dientes de ajo laminados. Dos vueltas para acá y otras dos para allá, y ya está, las acelgas a la sartén. Las salteé bien y les añadí cuatro cucharadas, o cinco, no me acuerdo, de tomate triturado. Dejé que se hiciera el tomate y luego les puse un poco de pimentón, pero ya fuera del fuego. Di unas vueltas y reservé este refrito.
La olla donde guisaban los garbanzos, sin nada más que una hoja de laurel, recordad, la quité del fuego. Esperé a que el pitorro (yo tengo una cocina muy antigua y unos cacharros de la misma era glacial) dejara de silbar. Les quité algo del agua de la cocción, añadí el refrito y ale, otra vez al fuego la olla, pero ya destapada para vigilar que se terminen de hacer bien los garbanzos. Cada cual rectificará a su gusto el potaje, poniéndole sal, y pimienta si procediera. Yo majé unos cominos con la sal, qué queréis que os diga. Estaban buenísimos, de verdad de la buena.

Merienda:
· Té con limón
Hoy es día de visitas. Por la mañana estuvieron Manolín y Simón en casa viendo a mi padre. Lo pelaron, lo afeitaron y se hartaron de reír con él. Está muy débil, pero parece que de esta se va a escapar. El mes pasado cumplió 93, así que es normal que haya tenido un arrechucho que casi le lleva al otro barrio en el Damas que no coge por los pueblos, en el que va directo. Luego por la tarde han estado mis primas viendo a su tío, que se han encajado con dos cajas de dulces con una pinta excelente. Los he mirado largamente, y luego he recordado como saben esos piononos, esos romanitos y esos pastelitos de gloria. Con eso y el té con limón, he tenido bastante.

Cena:
· Cogollos de lechuga de la vega de Granada con atún
· Tortilla de calabacines
· ½ vaso de vino blanco joven.
· Un trozo pequeño de pan integral.
· Manzana


Lavo bajo el grifo de agua fría un cogollo de la vega de Granada (o de Tudela, como usted prefiera, pero aquellos los tengo más cerca). Lo abro a la mitad en sentido longitudinal, que anda que no me ha quedado bien eso ni ná. Como me ha salío la mar de bien, los vuelvo a cortar en sentido longitudinal, luego tengo cuatro cuartos más bien alargaditos. Ahora los pongo en un plato bien hermoso y grandote, aparente, y procedo a hacer una mezcla con sal, pimienta, vinagre, mostaza y aceite de oliva. Se bate bien y con ella se hacen brillar los cogollos cuarteados. Termino de iluminar el invento con un taco de bonito del norte en conserva, que me los hace mi hermano y me los trae cada vez que viene, y como para él, el ir y venir a Santander es un entretenimiento, pues nunca faltan en casa. Y por último, unas tiritas de pimiento morrón, de toda la vida de Dios. Anda que no.
Los calabacines los corto en ruedas no demasiado finas y los mezclo con un diente de ajo picado y un poquito de perejil. Pongo una sartén al fuego con una lámina de aceite y echo allí la mezcla cuando esté bien caliente la sartén. Doy un par de vueltas, bajo el fuego y dejo que se hagan, meneando de vez en cuando, hasta que los calabacines estén hechos. Cinco minutos sobran. Ahora pongo todo en un bol, con sal y pimienta, y le añado un par de huevos. Dejo reposar todo después de batir ligeramente. Mientras vuelvo a poner la sartén en el fuego, con el aceite sobrante de refreír los calabacines será suficiente. Cuando está a buena temperatura, echo la mezcla y espero que se cuaje por un lado para dar la vuelta, o la doblo a la mitad, según me venga mejor y según sea el tamaño de la sartén que estoy utilizando.

5 comentarios:

Illo dijo...

En el capitulo LIII del Quijote, dice Sancho:

"más quiero hartarme de gazpachos, que estar sujeto a la miseria de un médico impertinente que me mate de hambre".

¿Si el viernes Bernardo a dieta tomo un frío gazpacho andaluz dejará para el domingo un caliente gazpacho manchego?

Buena dieta

Luz de Gas dijo...

Pues si que está tomando esto un dorado apetitoso con la dieta.

Pues me resulta raro el gazpacho sin pan, es de las cosas que aprendí a hacer en el curso de cocina que hice hace años, a eso de las 7 de la mañana (vaya horas), me salía bien pero yo le echaba pan.

Probaré sin pan porque entonces con la dieta puedo probarlo, eso no lo dice la dieta que sigo de Mario, veremo a ve si no acabo anoréxico, que miedo.

Bernardo Romero dijo...

Illo, cojone, la verdad es que el gazpacho manchego no me cuadra para la dieta, pero un gazpacho de melón con coquinas, por ejemplo, me voy a marcar un día de estos para que lo pruebe el valverdeño con más arte y mejor literatura del mundo, don Luz de Gas, también conocido por don Juan, pero no en los infiernos, sino en la Sevilla más hermosa y princesa que se puede haber conocido nunca. Un abrazo a ambos dos. La dieta la sobrellevo, aunque en la Peña Flamenca el otro día me la salté a piola con tanta manzanilla y tanto arte. Otro abrazo, así tenéis uno pa ca uno. Condió.

No cogé ventaja, ¡miarma! dijo...

Ojú Bernardo,miarma, ¿dónde compras el jamón? es el que ha tenido el final más dilatado del mundo. Yo no creo que te sirva el hueso ni pa un caldito corto.
Yo estoy dispuesto a cooperar para la inauguración de uno nuevo pues, aunque estamos en crisis, pa los amigos siempre esta abierta la colaboración. Todo sea por la buena marcha del plan.
Un abrazo.

Bernardo Romero dijo...

Gracias, miarma. La verdad que el jamón ya pasó a mejor vida. Está cortadito y esperando en la nevera para colaborar como pueda, que poco va a ser, en pucheros y cocidos. Un abrazo.