viernes, 17 de abril de 2009

90 días de penitencia (74)

Nota al margen: decíamos ayer que esto de la dieta se va a acabar. Y en efecto, no quiero llegar a los noventa días con los deberes sin hacer. Dimito y a partir de este fin de semana vuesas mercedes volverán a tener relación de los platos que elaboro con el único fin de disfrutar. Ahora, eso sí, procuraré no comer demasiado, evitar en lo posible el pan, tener las grasas todo lo a un lado que se pueda y en resumidas cuentas procuraré que la llegada de calorías a mi cuerpo no sea excesivo. Amén.

Desayuno
  • Café cortao
  • Tostada con aceite
Vuelvo a levantarme con el tiempo justo de fregotearme un poco, ir al Instituto y desayunar a tercera hora, después de dos clases. Así es la vida.

Almuerzo
  • Ensalada
  • Entrecot con patatas fritas
  • Pan
  • Vino tinto
  • Tarta de chocolate y canela con crema de kumqats
Una ensalada de lo más normalita, un entrecot de ternera soberbio y unas patatitas fritas al lado, que no os podéis ni imaginar el tiempo que hacía que no disfrutaba de ella. El abandono de la dieta se va notando. Como pan, tomo vino, aunque ambas cosas con moderación y de postre, tarta de chocolate y canela, la que hago habitualmente y que hice la semana pasada para los compañeros del Instituto. La crema de kumqats es la misma también: ya que me puse a hacerla, no iba a hacer un poquito sólo.

Merienda
  • Té con música
Madeleine Peyroux cuenta como llueve en California. De ser así, con ese swing y esa dulzura, es evidente que la lluvia en Californilla es una maravilla. “California rain”, de su álbum “Half the perfect World”, como diría un locutor radiofónico. Luego Billie Holiday con su tema “My man”, que fueron muchos… y tormentosos, por cierto.

Cena
  • Ensalada de rúcula y queso azul con anchoas
  • Macarrones con berenjena
  • Fresas
Laminamos un par de dientes de ajo y los refreímos en aceite de oliva virgen extra, pero no una lámina como habitualmente, sino algo más, porque la berenjena se lo chupará en un instante. Cuando vemos que los ajos están pochados, añadimos la ansiosa berenjena pelada y troceada en daditos, acompañada de pimiento morrón, troceado en cuadros y cuatro o cinco cucharadas soperas colmadas de tomate triturado. Tenemos a fuego medio todo esto unos tres minutos y añadimos orégano, albahaca a ser posible fresca, pimienta, aceitunas negras, alcaparras y sal. En dos o tres minutos estará la salsa lista, y en caso contrario esperamos un minuto más, que tampoco nos vamos a morir por eso. Los macarrones, que los tendremos cocidos al dente, los añadimos a la salsa que acabamos de finalizar y le damos un solo hervor. Servir enseguida, bien caliente todo y con queso rallado por encima, para que se funda en el camino de la cocina al comedor.

2 comentarios:

Juanjo dijo...

Tampoco te tires de golpe a la piscina; si aparcaste la dieta no te líes con las papas fritas "a doló", que ya sabes como se las gastan.

Lo de la salsa de la berenjena para los macarrones te prometo probarlo pronto, aunque a mí, la berenjena, de noche me da ardores, así que no será para la cena.

Un abrazo y a comer, con moderación, claro.

Bernardo Romero dijo...

Creo que voy a seguir con esta dieta a mi aire, como diría don Frank Sinatra. En cuanto a las papas fritas, ha sido una auténtica excepción. Lo de las berenjenas pruébalo que es sensacional. Y lo que tenemos que hacer, mi querido maestro, es irnos al campito y comernos un cordero de marisma. Nos llevamos a don José Martín y a quién sea menester. Gente que debe cumplir la única condición de ser divertida y comer como Dios manda. Esto lo haremos en cuantito esté la cosita buena, pero de momento, cuando llegué a casa, estaba peor. En fin, veremos a ver como termina todo esto. Un abrazo