miércoles, 15 de abril de 2009

90 días de penitencia (72)

nota al margen: He cambiado la foto. Esta ma la hizo Lola en La Caleta, en Cái. ¿A que estoy más delgaíto?

Desayuno

  • Café cortao
  • Torrijas

Hoy he dormido. Estupendo. Al viejo a lo mejor le dan el alta. Más estupendo aún. Café, dos torrijas y al curro.

Almuerzo

  • Gambas en gabardina
  • Pulpo a feira
  • Huevos de choco
  • Bacalao confitado
  • Tinto de la riberita del Douro. Dois garrafas.
  • Regañá
  • Orujo

Efectivamente. Al viejo le dan el alta. A eso de las tres y media nos podemos ir a casa. Allí lo dejamos con mi hermana. My brother y mi niño el grande nos vamos a lo de Jeromo, en la plaza de la Merced. Para los que no conocen Huelva, les diré que es un restorán pequeño pero con una calidad extrema en lo que sirven. Las gambas con su gabardina son en realidad gambones, estupenda fritura. El pulpo a feira muy bien resuelto, aquí en Huelva se nota que la colonia gallega supone un cinco por ciento de la población total, quiero decir que esos son los gallegos o descendientes de gallegos en primera o segunda línea que pueblan el solar huelvano. Ya saben, aquí somos por lo general andaluces, pero también un poco portugueses, un poco extremeños, un poco gallegos, un poco vascos y un poco de todo lo demás, incluidos. Resultado: onubenses. Cómo para ser nacionalistas, je, je, je… Aquí estaremos, económicamente hablando, algo atrasados, pero socialmente muy avanzados.
Los huevos de choco (huevas de sepia, para los que son de fuera), son punto y aparte. Frescos fresquísimos. Extraordinariamente tratados en la plancha. Este Jeromo es un crack.
Bacalao confitado que mi niño el grande pide también. Este está aprendiendo demasiado pronto. También prueba el vino, goloso, rico y dulzón, poco complejo pero muy agradable en boca, como todos los riberitas. Le gusta al niño. Mala cosa, más me valdría que se aficionara al don Simón.

Merienda

  • Té con música

“People are strange”, de los Doors. Me acabo de enterar de que se llamaban los Puertas por el libro de Aldoux Huxley “Las puertas de la percepción”. Hombre, ese libro para los de my generation fue todo un hito, pero no sabía que al Morrison le impresionara tanto. Bueno, en realidad, la experimentación se llevó al Morrison. En cambio a Huxley le sirvió la dicha experimentación para escribir frases como esta que dedico a mis collègues del Instituto: “Gastamos actualmente en bebidas y tabaco más de lo que gastamos en educación. Esto, desde luego, no es sorprendente. El afán de escapar de sí mismo y del ambiente se halla en la mayoría de nosotros casi todo el tiempo”. En fin, los Doors en estado puro. Geniales y además de mi generación. Un placer siempre escucharlos.

Cena

  • Ensalada de Juan López
  • Espaguetis con ajo y aceite
  • Fresas sin nata
Es la ensalada cuya receta me enviaba hace un par de días Juan López, un soberbio cocinero onubense que oficia por la parte de Isla Cristina. Se toman rodajas de buen tomate maduro, sobre ellas se colocan rodajas del mismo tamaño, bueno, más o menos del mismo tamaño, de naranja. Se aliña por encima con el mejor aceite que tengamos a mano, buen vinagre del Condado y sal en escamas de Isla Cristina. Se termina de decorar con aceitunas cortadas en ruedecitas y culantro recién picado que se extenderá sobre los tomates con su naranjita encima, y sobre todo el plato para que quede mono. Cette nuit hemos decidido decorar el plato con aceitunas negras, pero Juan nos recomienda aceitunas verdes. Otra vez lo haremos así, pero el negro le iba muy bien y además tenía una latita abierta en la nevera. El resultado, como no podía ser de otra manera, insuperable. Deliciosa combinación de sabores. En lugar de culantro, u hojas verdes de cilantro, para que me entiendan los que son de fuera de la provincia, se le puede poner perejil. Si optamos por el culantro, más poderoso de sabor, hay que ser forzosamente moderados, pero que se note, evidentemente.
Los espaguetis son los más populares de Roma. En primer lugar y como es natural, se cuecen los espaguetis en agua con sal. Luego se laminan dos o tres dientes de ajo y se refríen en buen aceite de oliva virgen extra. Cuando se ponen blanditos o cuando cambian de color, se retira la cazuela del fuego y se les añade pimentón picante. Se vuelve a poner la cazuela al fuego y se dan vueltas hasta que los espaguetis estén bien engrasados y el pimentón se haya perdido por entre los vericuetos de la pasta. Se sirven en platos planos pero grandes, adornadas previamente dos esquinas con una filita de pimentón normal, que parezca que el plato está cruzado por una fina línea roja. Se ponen los espaguetis en el centro y se les pone queso rallado por encima. Como siempre quedan algunas láminas de ajo en la cazuela, pues se utilizan para coronar los platos. Sensacional. Cuando eran pequeños mis niños, me pedían espaguetis sin nada. Vamos, sólo queso rallado por encima y se acabó. Ahora, cuando me entero que en Roma están de moda estos espaguetis con aceite y ajo, más el pimentón, eso sí, alucino por un tubo. Mi niño el chico está cenando con nosotros y le han encantado los espaguetis y la ensalada de Juan López. De postre, fresas. Estas sí que me gustan sin nada, sobre todo cuando son estas de la variedad Candonga que tan dulces y ricas son. De postre fresas sin nata y de música, Frank Sinatra cantándonos lo que sucedió en Monterrey: “It happened in Monterey”. Luego, para después del postre, Nat King Cole nos regala una “Smile”. Demasiado para el cuerpo. Qué jodidamente bello es vivir.

2 comentarios:

juan lópez dijo...

hola bernardo en primer lugar gracias por esa publicidad gratuita.
solamente recomendarte un blog de cocina magistral,clasico y con grandiosos toques de cine ,literatura e historia,bajo un punto de vista satiro,se trata de "cocinando palabras" ,del cocinero Abraham Garcia(Restaurante Viridiana)como tambien sus entrevistas en el blog de "el mundo".espero que te agrade.
saludos

Juanjo dijo...

Está usté radiante en esa afoto, maestro, pero me temo que su porte estilizado no se deba, aún, a los efectos de su "penitencia", aunque todo se andará.

Gracias por el trabajo que te tomas y por lo que aprendemos de ti los que nos asomamos por aquí, aunque lo hagamos de manera sigilosa.

Un abrazo, Bernardo.

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