sábado, 11 de abril de 2020

Gastromerón (15)

Pues parece que la pandemia va retirándose poco a poco. El aislamiento funciona y algún que otro factor determina que en Huelva no esté siendo tan virulenta como en otras zonas de España. Esperemos que dentro de poco reanuden su actividad algunas actividades, librerías, ferreterías... y todos aquellos pequeños y medianos comercios que tanto empleo sostienen y que no van a poder aguantar demasiado tiempo. En fin, esperemos. Mientas tanto y por si el virus viene con malas intenciones, mejor estar fuerte y bien alimentado, de modo que hoy, lentejas.

Crema de lentejas al curry
ingredientes:
  • lentejas
  • cebolla
  • pimiento
  • zanahoria
  • tomate
  • ajo
  • puerro
  • apio
  • y cualquier verdura que os apetezca o tengáis por ahí
  • pimienta
  • pimentón (picante si os apetece)
  • curry
  • nata líquida
  • sal
elabotación:
Más fácil, imposible. Primero guisamos las lentejas, todo en frío. Es conveniente poner en remojo las lentejas, si lo hacéis la víspera, se reducirá considerablemente el tiempo de cocción.
De modo que lentejas, cebolla, ajo, pimiento verde, zanahoria, su tomatito también, puerro, apio... en fin, aquí lo que a cada cual le guste más. Al fuego como diez minutos en la olla exprés y se acabó. Destapamos, dejamos que se enfríe un poco y minipimer que te crió. Al fuego otra vez. Pimentón, pimienta, curry, dos vueltas. Como medio botecito de nata líquida, sal y otras dos vueltas. Probamos, rectificamos de sal y lo que os dije. Tela de fácil. Con el dulzor de unos bastoncitos de zanahoria está que se sale este guiso. A los niños, si son pejigueras comiendo, les decís que es el plato preferido de los indios cheroquis, no les vayáis a decir que son lentejas porque entonces os las dejan. Tened en cuenta que además de latín se saben el refrán. Taluego.


miércoles, 8 de abril de 2020

Gastromerón (14)


En un par de semanas estaremos en situación de comprobar como el número de ingresos hospitalarios por contagio de coronavirus desaparecen o en todo caso sean anecdóticos. La situación atmosférica prevista para las próximas semanas, pero sobre todo el riguroso seguimiento que de la pandemia esta realizando el profesor García del Hoyo, que goza de sobrado prestigio en la rama de la Economía Estadística, nos hacen ver con optimismo el futuro. A esto se une la esperanza puesta en un ensayo clínico -el más amplio puesto en práctica en el mundo- que lleva a cabo el ministerio de Sanidad entre profesionales de la sanidad, pronto conoceremos esos resultados que serán esenciales para cualquier rebrote, como el que se espera en el próximo otoño. En el caso de Huelva y en la actualidad es muy bajo el porcentaje de afectados por la pandemia, al margen del dramatismo de la cifra de fallecidos, por muy pocos que hayan sido, ya notábamos que en Huelva hace semanas unos porcentajes de humedad muy superiores a los que prefiere el coronavirus (menos del 45%), un índice de rayos ultravioletas superiores a 4, y una temperatura media por encima de los 14ºC, cuando el covid-19 prefiere temperaturas medias entre los 5º y los 11ºC. Esto nos llevó a comentar que la Junta de Andalucía debería ir pensando en ofrecer espacios e instalaciones para palia en la medida de lo posible el tremendo problema que el colapso sanitario podría suponer para otros territorios. Al parecer se han realizado sólo simulacros, ya que probablemente no sea necesario toda vez que el número de ingresos es inferior al de enfermos dados de alta, lo cual está descongestionando los hospitales que han estado al límite o superando lo humana y clínicamente soportable.
El hecho de que hubieran llegado trenes medicalizados a Huelva habría sido no un hecho pleno de dignidad y propio de la condición humana, por mucho que aquí, como en todo lugar, junto a lo mejor de esa condición humana y de la mano del miedo y la ignorancia, suele aparecer también lo peor. Una de las imágenes de estos días más terribles y que nunca olvidaré de esta pandemia, al margen del no poder despedir a tus seres queridos, hayan muerto por contagio de este virus o por cualquier otra circunstancia, fue la de una gente marginal, plena de miedos e ignorancia, apedreando a unos autobuses que trasladaban a ancianos que hubieron de ser sacados de una residencia donde se produjo un brote de la enfermedad con el resultado de varios de ellos fallecidos. Podré olvidar el saqueo de supermercados por esa misma masa irracional en los primeros días, podré olvidar cómo desapareció el alcohol de las farmacias en un sólo día, pero nunca olvidaré esas imágenes de semejante canalla apedreando los autobuses en los que viajaban nuestros mayores. Terrible. Huelva, ciudad privilegiada por sus condiciones climáticas y por su propia situación, abierta al mar y a los vientos dominantes de poniente, cargados de humedad, ha quedado relativamente a un lado en esta tragedia que tan duramente está golpeando a buena parte del planeta. Es por ello que estoy orgulloso de ser onubense, de la Huelva que ha abierto las puertas de sus crematorios a los camiones cargados de ataúdes que nos han llegado de allá donde no han podido incinerar a sus fallecidos, de la Huelva que estaría dispuesta a abrir sus hospitales a los enfermos que lo necesitaran. La noticia quizás hay sido convenientemente apartarla de los medios de comunicación para evitar soliviantar a la canalla y porque al final no va a ser necesario. Recuerden el apedreamiento de los inocentes ancianos, de los mayores cuyo único pecado ha sido estar toda la vida trabajando para levantar este país, sería absolutamente penoso ver como inevitablemente se alzarían voces contra la asistencia a los enfermos de coronavirus, gritos, repito, del miedo y la ignorancia que siempre van de la mano. Suerte a todos y Viva Huelva, este rincón olvidado del que al menos ahora se han acordado que existe y que además es tierra donde vive gente sana y de corazón noble. Los demás, la minoría marginal, seguro que existe, pero son solo el más triste y lamentable ejemplo de hasta dónde puede caer de bajo la moral  la ética, la dignidad de la especie humana. Salud hermanos.
Y ahora un robalito de la costa, servido a domicilio por Juanlu Marín, de la plaza de abastos, cuyos puestos siguen abiertos para quienes tienen la suerte de vivir cerca, y los teléfonos disponibles para quienes no nos podemos acercar por allí. Aunque vamos bien, de hecho, muy bien. A fecha de hoy solo el 0,05% de la población ha sido afectada por el covid-19 y cada día son más de este pequeño porcentaje, los que reciben el alta hospitalaria. Seremos los más pobres de España, pero qué suerte vivir en Huelva.

Robalo al horno
ingredientes:
  • robalo (lubina para los que no sois de Huelva)
  • patatas
  • cebolla
  • ajos
  • tomate
  • aceite
  • vino blanco
  • pimienta
  • sal
elaboración: 
Pues no tiene mérito ninguno. Por las fotos lo podréis ver. Primero he pelado unas patatas y las he cortado en rodajas no demasiado finas, las he metido en el microondas bien tapadas y he esperado a que se pusieran más o menos tiernas. Entonces he cogido una fuente de horno, he pringado con aceite el fondo, he colocado las patatas, las cebollas y el ajo encima. Un roción de sal, pimienta y vino blanco. Al horno un rato, y luego ya el pescado tal como lo veis en la foto, con su poquito de sal y pimienta, su hilo de aceite poncima y unas rodajitas de limón en la tripa. Ya está. Al horno. 190ºC y en cuantito que veáis que el ojo del pescao se pone blanco, es que está hecho. En todo caso metéis un cuchillo para hurgar y ver si está en su punto. Si os queda crudo, para vuestro gusto, pues con meterlo otro momentito será suficiente. Vamos a ver, el pescado tiene que quedar jugoso, hecho, pero jugoso, no crúo como se lo papean los japos, pero que sea agradable en la boca, tanto en textura como en sabor. Es lo menos que se le hacer a un robalo como este que tenéis en la foto, pleno de sabor y hasta bonito en el plato. ¿A como que jí?

domingo, 5 de abril de 2020

Gastromerón (13)

Como os avanzaba hará cosa de un par de semanas, esta será la semana del aplanamiento y caída de las infecciones por coronavirus. Las demás curvas, cada una según dicta la lógica y el sentido común, les seguirán. De modo que hemos tenido suerte, sobre todo en Andalucía y más aún en Huelva, donde el porcentaje de infectados a día de hoy ronda el 0'04% del total de los 520.000 habitantes con que cuenta la provincia. Sigamos confiando en la ayuda de las condiciones meteorológicas, ya que el calor, la radiación solar y la humedad propias de estas latitudes escapan a las óptimas para el desarrollo del covid-19 según expertos de universidades e instituciones científicas que ya he citado en esta serie. En fin, que al margen del lío económico en el que nos van a meter estos bandas del gobierno, y que de no mediar la banca y la gran patronal (que a fin de cuentas son quienes deciden los resultados electorales a través de las cadenas televisión, que para eso son suyas) el disparate que pueden montar podemitas y sanchistas puede ser de aúpa. Habrá que confiar pues en la manipulación electoral, o como diría una persona políticamente correcta, en la creación de corrientes de opinión que lleven a uno de los dos puertos deseables, el uno que hagan entra en razón a Sánchez, no use el dinero como suelen hacer, empleándolo con fines electorales, venga limosna para acá y para allá, y se atreva a formar un gobierno de gran coalición, una mayoría absoluta que le permita poner a trabajar el dinero, las enormes sumas de dinero de las que va a disponer, y la otra opción sería la catástrofe económica y unas elecciones que darían el poder absoluto a una derecha demasiado radical, lo cual podría ser otro disparate. Recordad, por último y porque no quiero ser pesado, cómo los Estados Unidos salvaron la terrible crisis del 29, poniendo el dinero a currar. Largas filas de gente sin recursos, algunos con elegantes trajes y hasta con abrigos de visón que nadie les quería comprar, a las puertas de los comedores benéficos que las asolaciones religiosas, mientas que el dinero del estado se empleó en mejorar las infraestructuras: centrales eléctricas, puertos, autopistas o inversiones en fábricas de todo tipo que garantizaran dos cosas, que la producción no se paralizaría, y por otra parte que se crearan puestos de trabajo, que es la mejor solidaridad que se puede poner en práctica. El resultado es bien conocido. Los Estados Unidos llegaron a la II Guerra Mundial como gran potencia económica y salieron de ella como primera potencia sin discusión de ningún tipo. La URSS, como también es bien sabido, acabó siendo un fiasco que sólo pudo sobrevivir con un régimen de terror, hambre y miseria. En fin, suerte y a esperar que la pesadilla de la pandemia pasé lo más rápido posible (vacuna mediante) y que el caos económico nos coja vonfesaos, o lo que es lo mismo, con un mínimo de sentido común en quienes nos gobiernen.
Y vamos con lo nuestro, hoy una ensalada del mismo Méjico lindo y querido. Allí a las gambas les llaman camarón, como aquí se les denominaba hasta que llegó el italianismo pierna (gamba) por la forma que tienen, que si os fijáis, una gamba tiene forma de pierna. En fin, vamos con la receta.

Ensalada de camarón
ingredientes:
  • aguacate
  • lechuga
  • tomate
  • cebolla
  • gambas (en su defecto surimi)
  • jalapeños de lata (o de los que encontréis)
  • culantro o perejil, cada cual lo que quiera
  • ketchup
  • tabasco
  • salsa Perrins
  • limón
  • pimienta
  • sal
elaboración:
Simple como un cubo. El sentido común os llevará a hacerla estupendamente. Primero los ingredientes en orden lógico: abajo lechuga picadita en juliana y encima tomate, gambas o lo que tengáis (yo, palitos de esos que llaman surimi, porque el pescadero del barrio dice que ahora no está entrando nada, a saber) jalapeños, aguacate y cebolla troceado todo, y los demás ingredientes mezclados en las proporciones que os apetezcan.

miércoles, 1 de abril de 2020

Gastromerón (12)

Es probable que en mayo vuelva la normalidad, pero eso sí, muy poco a poco. El fin definitivo de toda esta  historia es una vacuna, obviamente, pero mientras tanto habrá que ir despidiéndose de cosas como las Colombinas, a las cuales, dicho sea de paso, no voy desde el 2013 cuando me encargaron dar el pregón taurino, lo cual acepté encantado y tuve el placer de ofrecer en el viejo Matadero gratis et amore. A cambio tuvieron la gentileza de venderme un par de abonos porque al parecer había problemas por la alta demanda. Creo que la historia está cambiando en cuanto a aceptación del espectáculo por parte del gran público, pero tampoco os lo puedo asegurar porque desde entonces no he vuelto a ir a una plaza de toros. En fin, os traigo hoy el mejor modo de freír patatas y un acompañamiento que en casa llamamos pollo de las Colombinas, porque ya que no solemos ir, nunca falta en casa el ponche ni el pollo asado en esas fechas, tampoco los pinchos morunos y algunas actividades lúdicas relacionadas con estas fiestas conmemorativas del Descubrimiento de América, como por ejemplo la colocación de varias barras de turrón en el suelo, que ganas si consigues dejar una moneda de una peseta (conservo varias para este fin) encima de ellas; o colar un balón de plástico entre dos paquetes de tabaco, los cuales ganas si consigues que la pelota pase por el medio sin derribar los paquetes. La escopetilla de plomos dejamos de usarla porque al no tener el cañón manipulado, no había palillo de dientes que se nos resistiera, de modo que completamos nuestras Colombinas con una tómbola que abastecemos días antes en el Chino de la esquina. Este año, si estamos por aquí y nos dejan acercarnos los unos a los otros, organizaré un baile, porque ahora con internet seguro que encuentro hasta grabaciones de la orquesta Molero.


Patatas fritas
ingredientes:
  • patatas nuevas
  • aceite de oliva virgen extra
  • sal
  • (para el acompañamiento)
  • pollo
  • aceite
  • mezcla de especias (tipo pinchito moruno)
  • sal
elaboración:
Tremendamente fácil. Ponemos aceite a calentar, pero con el fuego muy bajo, y echamos las patatas, con el aceite frío, no os preocupéis. Hay que esperar un rato largo para que las patatas queden medio cocidas, y por supuesto no fritas. Entonces las sacamos del fuego y las reservamos. No hace falta ni papel absorbente ni nada de lo que te cuenten. Cuando vayamos a comer simplemente ponemos el aceite a calentar y cuando esté bien caliente, echamos las patatas de nuevo y en nada de tiempo se quedarán hermosísimas, crujientes por fuera, deliciosas por dentro y nada de aceitosas, nada en absoluto.
El pollo asado es igual de simple. Bastará con colocarlo sobre una rejilla en una fuente amplia de horno, le ponemos sal y un poco de mezcla de especias (ras al hanut, la de pinchitos que venden ya hecha, la india esa del garam masala...) en el interior. Sal por fuera y un hilo brevísimo de aceite por encima. Ya está. A 140º en el horno, con idea de que la piel vaya soltando la poca grasa que tiene el pollo, pues de esta manera, no sólo nos quedará al final una piel crocante y de un bonito color tostado, sino que además la grasa diluida irá mezclándose con el poco de especias que hemos puesto en su interior y con la sal, haciendo una salsa absolutamente prodigiosa. Es menester dar la vuelta al pollo dos o tres veces, regándolo con la salsa que va generando. Al final y antes de llevarlo a la mesa, sí que podréis subir la temperatura del horno, para que quede bien caliente y con la carne desprendida de sus huesos. Se sirve regado con su propia salsa y al lado de las patatas.