viernes, 6 de noviembre de 2015
Una italiana sencilla para distraernos un poco.
Melanzane alla parmigiana
Obviamente son berenjenas a la parmesana, pero queda tela de chulo ponerlo en italiano. Es una receta sureña, como nosotros, pero en lugar de estos sures ibéricos, de los itálicos, que poco más o menos, son lo mismo.
En primer lugar vamos a ser una passata di pomodoro, que creo que se escribe así. Se trata de coger un bote de tomate triturado, echarlo tal cual en un cazo, añadir un poco de sal, azúcar y orégano. Se pone a fuego medio y en menos tiempo del que te imaginas el volumen del tomate se ha quedado como en un sesenta por ciento. Ese es el punto que a mi me gusta, pero vosotros a vuestro bolo. En todo caso es el tomate haciéndose a sí mismo, quiere decirse metatomate autoinmolado después de la muerte, digo yo. Vamos, que no le pongáis aceite. Solo el tomate en el cazo y lo que os he dicho, hacedme caso, porque si no lo hacéis así, estaréis haciendo una salsa de tomate, pero no esta pasada de tomate, que ya veréis que aromas pilla el triste tomate de lata.
Bueno, pues vamos a empezar lavando las berenjenas y cortándolas en ruedas ni muy finas ni muy gordas, normal. Las ponemos en la bandeja del horno, con un poquito de sal, orégano y un hilo de aceite por encima. Como veinte minutos a 180º, pero vosotros id mirando y ya está. Tienen que estar doraditas.
Y ahora lo más divertido, montar en una bandeja de horno (yo las he hecho individuales, con molde de aluminio, pero vosotros como os salga del alma) una capa de las berenjenas, otra de la passata di pomodoro y encima tomate maduro (o si tenéis tomate deshidratado como el que yo tengo, que me lo ha traído el Ale del mismísimo Nápoles, pues ya ni os cuento) y mozzarella de búfala (no de esa que venden parecía, sino de búfala de verdad), Ea, pues otra vez igual pero en otro orden, ahora la berenjena y encima la mozzarella y el tomate, por encima la passata y se cubre con queso rallado culminado con albahaca seca. Se acabó miarmas. Veinte minutos a 180º, como antes con las berenjenas. Y como antes, cuidado con que se quemen, que la historia es que tengan un bonito color en todo lo alto. Ea, ahora sí, condiós.
Los buenos propósitos
Una virguería de ensalada para todos los públicos, no sólo para los que nos portamos mal y luego nos vienen los arrepentimientos.
Ensalada de col sobre gazpachito suave de remolacha
Trocea un pimiento verde de los de freír, medio pimiento rojo de los de asar, tres tomates maduros y pelados, medio pepino, media cebolla y una remolacha de esas que venden ya cocidas y todo. Lo pones en una cazuela amplia, le pones un poquito de sal y pimienta y echas un chorrito mínimo de vinagre por encima. Déjalas así un cuarto de hora más o menos, para que suelten un agua que no vamos a utilizar.
Mientras pica muy fino un trozo de col, como en bastoncitos más o menos, y haz lo mismo con pepino y zanahoria, en menor cantidad, como es natural. Pon todo en una fuente amplia, añade comino recién molido por encima -sin pasarte-, un poco de sal, vinagre y aceite. Mezcla la ensalada y otra vez a las verduras anteriores, que las meteremos en el vaso de la batidora, le añadimos un chorreón generoso de aceite de oliva y la ponemos a toda pastilla hasta obtener un gazpacho de un bonito color rojo.
En plato hondo, como se ve en la imagen, se pone un fondo de gazpachito de remolacha y por encima la col con su compaña que se han aliñado antes. Se acabó.
Verduras con picardía
Una cremita de puerros pero con pimentitos del pico por encima
Crema de puerros con pimientos del piquillo
Mira, pela un par de ajos, los laminas y los pones en una sartén con una mijita de aceite a fuego medio, mientras va cogiendo calor la sartén con los ajos ya dentro, coges unos pimientos del piquillo y los cortas a tiras, los añades y les pones por encima un poco de sal. Los salteas unos minutos, bajando el fuego ahora un poco y procurando que no se quemen los ajos. Esto ya está, lo dejas a un lado y vayanos ahora con la crema de puerros.
Coge una fuente de horno y pon encima lo blanco de un puerro, cortado a la mitad, y un par de patatas peladas y troceadas. Echa por encima un par de dientes de ajo partidos a la mitad, sal, pimienta y aceite de oliva. Al horno media horita como a 200º. Cuando haya pasado este tiempo lo metes todo en una cazuela y lo cubres de agua, a hervir como un cuarto de hora, hasta que veas que las patatas están en su punto. Pues ya está, a triturar con la batidora eléctrica.
Servir la crema de puerro caliente en una taza de consomé y alegrarla por encima con los pimientos del piquillo que teníamos reservados. Una línea fina de miel sobre los pimientos y ya si le pones un poquito de perejil por encima, recién picado, pues estupendo, ahora bien, si tienes culantro (cilantro) fresco, ya ni te cuento. Abur.
sábado, 10 de octubre de 2015
La más sencilla, deliciosa y hermosa canzonetta del Silvio
Y la más silvestre, la más hermosa también. La pizza Marguerita (Margueró) debe su nombre, cuentan, a la visita que la reina Margarita (Margueró) realizó al reino de Nápoles ni se sabe cuando, pues la tal Margarita (Margueró), casada con su pariente el primero de los Austrias menores, es más vieja que un bosque. Total, que todas aquellas cosas que triunfan tienen su leyenda adjunta, aunque quién sabe, a lo mejor es hasta verdad la historia esta de la reina comiendo pizzas mientras Felipe III le iba haciendo niños uno detrás de otro. A saber.
Centrémonos en la pizza. Heredera como todas de las cocas baleáricas, la masa se hace con harina, agua, levadura, aceite de oliva y sal. Vosotros, ya lo sé, la vais a comprar en el Maradona o en el Cortinglés ya elaborada. Bueno, bien, no pasa nada. Pero los pasos que siguen sí que los tenéis que dar tal como os voy a señalar a continuación.
A) Obviamente se empieza poniendo en el pick-up una placa del Silvio con el Margarita Margueró, una de las más deliciosas canciones del divino sevillano, con todo el sabor del Mediterráneo envuelto en el papel pautado de esta hermosa canzonetta.
B) Metemos la base de la pizza en el horno a doscientos grados, pero sólo un par de minutos (la cosa es que luego quede crujiente).
C) Sacamos del horno la pizza y le ponemos tomate triturado, un hilo de aceite y sal (también un poco de azúcar al tomate triturado, pero esto es un truco y no se pone para no escandalizar a la gente, pero le resta acidez al tomate y es mejor, en serio). Otra vez al horno dos minutos, más que nada para dar emoción al asunto, pero también para que todo se haga en orden y concierto.
D) La canción del Silvio ha terminado. La volvemos a poner.
E) Sacamos la pizza del horno y le ponemos la mozarella de búfala cortada en lonchas por encima. Otra vez al horno. Cuando veamos que el tomate ya está, la masa aparece con los bordes hermosamente dorados, y el queso fundido, pues se saca del horno pero ya definitivamente.
F) Se ponen por encima hojas de albahaca recién cortadas de la planta y se acabó. La más sencilla, la más simple, con su leyenda y todo. Pizza Margarita (Margueró). Pido un trago de cerveza, dice no con la cabeza, Margarita, Margueró. Joé, qué grande el Silvio.
Centrémonos en la pizza. Heredera como todas de las cocas baleáricas, la masa se hace con harina, agua, levadura, aceite de oliva y sal. Vosotros, ya lo sé, la vais a comprar en el Maradona o en el Cortinglés ya elaborada. Bueno, bien, no pasa nada. Pero los pasos que siguen sí que los tenéis que dar tal como os voy a señalar a continuación.
A) Obviamente se empieza poniendo en el pick-up una placa del Silvio con el Margarita Margueró, una de las más deliciosas canciones del divino sevillano, con todo el sabor del Mediterráneo envuelto en el papel pautado de esta hermosa canzonetta.
B) Metemos la base de la pizza en el horno a doscientos grados, pero sólo un par de minutos (la cosa es que luego quede crujiente).
C) Sacamos del horno la pizza y le ponemos tomate triturado, un hilo de aceite y sal (también un poco de azúcar al tomate triturado, pero esto es un truco y no se pone para no escandalizar a la gente, pero le resta acidez al tomate y es mejor, en serio). Otra vez al horno dos minutos, más que nada para dar emoción al asunto, pero también para que todo se haga en orden y concierto.
D) La canción del Silvio ha terminado. La volvemos a poner.
E) Sacamos la pizza del horno y le ponemos la mozarella de búfala cortada en lonchas por encima. Otra vez al horno. Cuando veamos que el tomate ya está, la masa aparece con los bordes hermosamente dorados, y el queso fundido, pues se saca del horno pero ya definitivamente.
F) Se ponen por encima hojas de albahaca recién cortadas de la planta y se acabó. La más sencilla, la más simple, con su leyenda y todo. Pizza Margarita (Margueró). Pido un trago de cerveza, dice no con la cabeza, Margarita, Margueró. Joé, qué grande el Silvio.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



