sábado, 19 de febrero de 2011

Un descubrimiento



Es obvio que no voy a descubrirles nada nuevo a los onubenses si les cuento que Dioni (1) es una confitería que está en otra dimensión. Hay muchas y buenas confiterías en la provincia de Huelva, pero está aparece en un nivel de calidad y perfección, que sólo muy excepcionalmente se puede encontrar no ya aquí, sino en cualquier otro lugar.
Cuatro generaciones de pasteleros y el actual rector de esta cadena local de pastelerías, formado en Suiza, no sólo pastelero por tradición, sino por pasión, que es más importante aún si cabe. Tampoco haría falta contarles a ustedes que ha habido en Huelva nombres importantes en el sector (La Popular, Jorba, Ruíz, El Villar y otros muchos que en los últimos tiempos se han incorporado a nuestro más dulce paisaje), pero a pesar de que a alguna le hemos cantado (Qué viva el Litri, / La Popular, / los bollos de leche / y las ensaimás) y a otras las hayamos elevado a los altares o mitificado (la crema pastelera de Jorba), esta que hoy nos ocupa está, simplemente, en otra dimensión. Y no sólo de cremas pasteleras vive este obrador prodigioso, también de unos hojaldres inconmensurables o unos chocolates excelsos (belgas), gracias a lo cual en Dioni hacen unas palmeras de trufa que habrá que reconocer como puras obras de arte.
Un hojaldre etéreo, finísimo y de un crocante celestial, mojados en una trufa elaborada a partir de esos chocolates que todos buscan en el obrador de la calle Palacio, en el que abierto recientemente más por bajo, o en el que empezó a sorprendernos este enorme pastelero, en el de la Isla Chica.
Así que hoy, mientras preparo un potaje de garbanzos con bacalao (lo tengo a fuego lento, lentísimo desde las ocho y media de la mañana) del que ya les daré cuenta, quería advertirles de que cuando vayan a Dioni y vean palmeras expuestas en sus mostradores o estantes, pregunten si son las de trufa. En caso afirmativo, no lo duden, cómprenlas. Sí, ya sé que meterse en Dioni es marearse de tanta maravilla como hay por allí, pero háganme caso y compren unas palmeritas de trufa. Impresionantes. Os lo digo yo, que acabo de desayunarme la última que quedaba de media docena que compramos ayer. Impresionantes.

(1) Para quienes no son de Huelva, bastará decirles que cuando vean el monumento a Colón de la plaza de las Monjas, centro neurálgico de la ciudad, sigan la dirección que señala el almirante, tomen esa pequeña calle y la primera transversal cojen a la izquierda. A mano derecha después de andar sólo unos metros, se encontrarán una de las tres pastelerías Dioni de Huelva.

5 comentarios:

No cogé ventaja, ¡miarma! dijo...

¿Qué me dices si de camino paramos en casa de Paco Moreno t nos comemoos unas cigalitas a la plancha?
Son chiquititas pero creo que las más bien hechas que he comido.
En el Molino también hay una pastelería de ole, la solía frecuentar cuando iba a trabajar a Huelva.
Un abrazo

Bernardo Romero dijo...

La que tu dices es El Villar. La cito en el texto y también está bien, pero échame cuenta y cuándo vengas a Huelva (me das un toque) te pasas por alguno de los Dionis y verás qué cosas, qué maestría y que manera de hacer las cosas bien, con calidad y con dulzura, como tiene que ser. Unos cracks estos del Dioni.

María dijo...

Bernardo.. holaaaaaaaaaaaaaaaa!
oye doy fe.. etan de muerte.. jajajaja

angeleshinojales dijo...

Ole!!! y de Huelva y to. Acabo de descubrir el blog y nop veas k ilusión que sea de mi tierra.

Bernardo Romero dijo...

Pues nada, Ángeles, que me alegro de que estés por aquí y de que andes tras la pista de las palmeras de trufa. Un beso