domingo, 7 de junio de 2009

Volver a Los Montes (romería de San Benito)

Como dice Superchoco, esto se está convirtiendo en una encrucijada de maestros que sólo nos puede traer cosas buenas. Miren ustedes cómo de un comentario que me hace "Nocogevantajamiarma", vamos a recuperar hoy un plato andevaleño de primer nivel y de paso refuerza mi compromiso (conmigo mismo y con mi novia) de ir el año que viene a la romería de San Benito en Los Montes. El caso es que la madre de nuestro querido comunicante era de ahí precisamente, de Los Montes nada menos, y hacía una ensalada que él recuerda más o menos y que a nosotros nos parece que no puede ser otra que el "asadillo", una auténtica delicia que más adelante explicamos. Pero bueno, aunque queda todo un año para la romería de San Benito y por lo tanto queda todavía tiempo para que nos vayamos al Cerro, me gustaría que supiérais de la pureza de una romería tan poco contaminada y que guarda unos tesoros folclóricos de inigualable valor. Desde los increíbles trajes de jamuguera, que ya de por sí merecen una visita a esta romería, hasta el baile del poleo, que incluye tres partes, la de los lanzaores, en la que siete danzantes portando unas lanzas bailan al son de la flauta y el tamboril, a la folía, de claro sabor portugués no sólo en el nombre, y el fandango que creo recordar que es también llamado parao. Después está la hospitalidad, pues es proverbiel en estos lugares que, como le contaba a nuestro amigo en la respuesta que le doy a su comentario, nos parecen tan alejados por mucho que los tengamos ahí mismo, ahí al lao, en ese Andévalo tan puro por donde no te encuentras un turista ni equivocao. Pues bien, para que no se nos haga eterno el año que nos queda para volver a Los Montes de San Benito, ahí llevan vuesas mercedes la manera de hacer un estupendo
Asadillo.- Metemos en el horno dos tomates, enteros, y cuatro pimientos de asar, preferentemente rojos entreveraos, quiere decirse de esos que son rojos con vetas verdes, que resultan más monos y están más buenos, pues vienen de huertos normales y corrientes, es decir son pimientos que ahora se llamarían de cultivo ecológico. Pues bien, cuando están asados (también se pueden hacer sobre brasas o en la plancha, y el quemaíto ese de la piel de los pimientos los pone hasta más ricos), se dejan reposar los pimientos tapados con un trapo húmedo, y los tomates en un bol para esperar a que se pongan tibios y podamos quitarles la piel y todas las simientes que podamos.
Mientras tanto, podemos ir haciendo un majado con un par de dientes de ajo, sal y cominos. Cuando tenemos los tomates ya templados y sin piel ni pepitas, metemos en la batidora eléctrica el majado anterior y los tomates. Bastará un pequeño achuchón con el aparato eléctrico y tenemos prácticamente terminado el invento, pues ya en el vaso de la batidora pero sin volver a meter el brazo para triturar más, echamos vinagre y aceite de oliva virgen extra, más un poco de sal y movemos todo con una cuchara de madera. Volvemos a los pimientos cuando estén fríos y los pelamos (que para eso se dejaron sudar cubiertos con un paño) con facilidad. Los cortamos en tiras y los ponemos en una bandeja alternados con pepino cortado en rodajas y estas a la mitad. Se bañan pepinos y pimientos con el tomate triturado y aliñado que mezclamos con el majado, y a la nevera, pues se debe comer fresquito.
Nota al margen: Con unas sardinas asás o con pescaíto frito, no os podéis imaginar como está.
Otra nota al margen: Iros a la página de "No cogé ventaja miarma" (con el google sale enseguía) y disfrutad de un relato que nos regala de unas aventuras suyas en El Rocío hace unos años.

4 comentarios:

No cogé ventaja, ¡miarma! dijo...

Joé, Maestro, eso es blog a la carta.
Te agradezco tu enlace, tu atención en describirme el plato, del que no recordaba ni el nombre y sobre todo lo buena persona que tienes que ser. Gracias también por acercarme a "cosas de mi pueblo" del que desgraciadamente mi madre nunca nos hablaba, no por otro motivo que la guerra, hija de puta, que rompió nuestra España en dos. Algún día contaré lo poco que sé de mi tio Martín Marquez Suarez.
Lo malo es que contigo, con el Canónigo Alberico, con el Moe de Triana, con La Dama de Sevillano nombre, con Sevillana, con la Gata Roma, con Desde la cava y tantos nuevos amigos que hago día a día por aquí me destrozáis mis razonamientos de la última entrada que he puesto en mi blog.
Un abrazo, gracias de corazón Bernardo.

M Mar dijo...

Vaya hombre, con El Cerro me tenia que topar yo hoy, con lo contenta que estaba,jajaja. Estoy de acuerdo contigo en lo de que es una romeria con unos tesoros folcloricos de gran valor.
Hace años tuve algo que ver con ese pueblo y aunque he querido olvidar aun me queda algun grato recuerdo de la Romeria, de la Vigilia, de la Mañana de Albricias, el Aviso General, etc, etc, etc. Recomiendo a todo el mundo que vaya y conozca una romeria diferente, les gustara...La pena es que a mi no me quedaron ganas de volver.
PD: De la gastronomia de alli recuerdo que mi ex-suegra hacia un picadillo que era para la pascua, no recuerdo bien que llevaba pero era como las papas aliñas pero cambiando algun ingrediente, estaba bueno.... En fin...que Viva San Benito!!!!

Juanjo dijo...

Esto es lo que en mi casa llamamos una pimentá. Lo hacemos prácticamente igual con la salvedad de que no molemos el tomate, sino que lo cortamos a tiras con los pimientos, y le echamos cebolla cen vez de ajos.

Esto con una buena caballa asá no tiene precio.

A ver si me tragino a mi cuñao Benito, que como su nombre indica es de El Cerro, para que haga un asadillo de estos, y si no estoy a su completa disposición, maestro. ;-)

Abrazo.

Bernardo Romero dijo...

Aquí estoy, saliendo del Insti, así que hoy no me da tiempo, pero mañana que salgo temprano, me marco un asadillo como me llamo Bernardo. Gracias a todos por estar ahí, y sobre todo por moverme a buscar recetas. Esta, sin ir más lejos, está en "Huelva en su salsa" y más o menos es como la expliqué en la entrada. Saludos.