domingo, 7 de junio de 2009

Dos con yogur




Ensalada de pepinos. Foto: Juanjo.
Lo prometido es deuda. Aquí va la ensalada que precedió el otro día a los hojaldres de caracoles que nos vendimiamos los maestros Pepe Martín y Juanjo más el que suscribe. De remate fue una tarta de frutas (que anda por ahí, por el apartado repostero de la derecha) y de preámbulo unas gambitas en La Ría, la mar de buenas y la mar de baratas (el marisco y el jamón, por lo menos, están mucho más baratos y si no dense un garbeo por la plaza de abastos o por las superficies comerciales. Verán lo que es bueno, y además barato. Claro que lo de barato es en comparación con años anteriores). Ya en casa, pusimos mantel y descorchamos una botella de cava de ese que tiene un precio la mar de razonable para la calidad que tiene, el Anna de Codorniú. Y empezamos como empezamos y queda ya dicho y requetedicho, con una
Ensalada de pepinos (a la manera de don Juan López).- tan simple como genial: Se limpian bajo el chorro de agua fría dos pepinos y se cortan en rodajas y luego cada una de ellas en cuatro trozos. Se pica apio fino aunque no demasiado y unas guindillas de esas rojas muy picantes, pero esto ya a gusto de cada cual. Se vacían tres yogures de esos griegos, que son más cremosos, y se les añade el zumo de un limón, sal y pimienta. Se mezcla todo y se sirve con perejil recién picado fino por encima de todo el plato.
Como esta es demasiado simple para la vostra maestría, vamos con unas brochetitas de pollo adobado con yogur y otras lindezas. He aquí unas deliciosas
Brochetas de pollo especiado con yogur.- Majamos en el almirez tres dientes de ajo con un poquito de sal para que actúe de mordiente. A medio majar añadimos unos granos de comino y culantro mejor que perejil, o las dos cosas. Cuando está todo bien majado, hecho una pasta, añadimos cúrcuma o colorante alimentario, más un poco de jengibre rallado. Bien trabajado todo, le añadimos el zumo de medio limón para aligerar la pasta obtenida. A continuación bastará mezclar la pasta obtenida con un par de yogures tipo griego y se acabó. Troceamos unas pechugas de pollo teniendo en cuenta que son para ensartar en brochetas y se ponen en un bol grande para mezclarlas con la crema que hemos hecho con el majado aligerado con el limón y el yogur. Bien mezclado todo, se metera en la nevera un par de horas para que repose y tome los sabores. Se ensartan y pasan por la plancha, sirviéndolos con una ensaladita de lechugas, de brotes tiernos o de lo que os de la gana, pero poco aliñada.

6 comentarios:

M Mar dijo...

Las brochetas parece que tienen buena pinta....nunca fui yo de yogures pero debe de estar bueno...a ver si me animo. Besos y feliz domingo.

No cogé ventaja, ¡miarma! dijo...

Hola Bernardo, aunque no te dejo comentarios, sigo visitando este rincón tuyo que desde que lo descubrí me resulta tan agradable.
Hoy me has recordado a mi padre por una palabra que él usaba mucho para decir que había dado buena cuenta de algo, me he "vendimiado".
Por donde estás ahora no me convences mucho: caracoles, guindilla, yogur griego, jengibre, curcuma, perdona que te pregunte: ¿te estás haciendo Guru o algo por el estilo?
A ver si algún día nos dices algo de unos revoltillos, ¡miarma!.
Ahora en serío, mi medre era de Los Montes y hacía una ensalada de pepino y tomate machacado con comino y alguna cosa más. ¿La conoces?, me encantaría si la respuesta es sí que la explicaras pues me encantaría comerla de nuevo.
Un abrazo amigo.

Bernardo Romero dijo...

Hombre, de Los Montes de San Benito, que nivel. Hace tiempo que no voy a Los Montes, a la romería, a disfrutar con el baile del poleo y con la hospitalidad de la gente de por allí... El otro día, hablando con mi novia, salió a colación la romería de San Benito y le estuve hablando del baile del poleo, de la danza de los lanzaores, de la folía y del fandango, sus tres componentes; de las jamugueras, del mayordomo, de los trajes tan increíbles, con los anus (agnus dei) del XVIII que todavía llevan las mujeres en esas reliquias, del sabor castellano de todas esas tradiciones ancladas en el Andévalo ese tan puro que tenemos ahí, justo ahí, al ladito mismo, y no vamos nunca... Y entonces ella me dijo que cómo no la había llevado nunca a esa romería, que qué barbaridad... y le prometí, me prometí a mí mismo también, que el año que viene (lástima que falta un año practicamente entero), nos vamos a San Benito.
En fin, tronco, la ensalada que me dices debe ser un "asadillo" que tu madre hacía con pepinos, lo cual no es para nada raro, ya que se trata de una ensalada de este tiempo en el que estamos y que se consume generalmente cuando aprietan estos calores primaverales y cuando aparecen los primeros y refrescantes pepinos también, así que en lugar de contártelo ahora, que es demasiado tostón ya el que te estoy dando, te lo cuelgo ahora mismito en el blog y así todo el mundo podrá disfrutar de un magnífico asadillo.

Superchoco dijo...

Esta cocina se está convirtiendo en lugar de encuentro de maestros.
Como hacen los vascos (estos mejores, donde va a parar).
Buena reunión la de ría, debí aceptar la invitación. Fue imposible. La próxima será sin duda.
Supersaludos, maestro.

Juanjo dijo...

Vengo, con esa manía que me ha entrado desde que tengo un móvil decente para hacer fotos, a atestiguar con una imagen el aspecto tan suculento que tenía esa ensalada de pepinos y, puestos a hacer de notario, a certificar lo rica y refrescante que estaba,...y eso que soy de la opinión de M Mar. Lo que también estuvieron de escándalo fueron los hojaldres de caracoles, y la compañía, cómo no...¡¡lo que se perdió el superhéroe!!, pero no se puede estar en todas.

Abrazos.

No cogé ventaja, ¡miarma! dijo...

Gracias Bernardo de nuevo.
Un abrazo y que sepas que también haré lo posible por visitar la romería