martes, 30 de junio de 2009

Renovarse o morir (gordito además)

Igual que el otro día os intentaba convencer de que en la actualité el gazpacho va sin pan. Ahora, quiero decir, por mucho que alguno no me quiera hacer caso y quiera morir hartito de tó, vengo con que el salmorejo tampoco se hace con pan. Toma ya.
Como dicen que si no quieres sopa, pues dos tazas llenas, ahora vengo, además, buscando pelea, que diría don Antonio Molina y cantaría el Silvio, aunque de vez en cuando trocara lo de pelea por Pereda, antiguo seleccionador nacional juvenil y jugador de gran clase que conquistó un campeonato de liga con el Real Madrid, aunque su mejor fútbol lo desplegó con el F.C. Barcelona a lo largo de toda la década de los sesenta. Estamos en que vengo buscando pelea o, lo que es lo mismo, que hoy rizo el rizo y le doy a la caza alcance, que diría don San Juan de la Cruz y cantaría nuestro reverenciado Silvio que el Señor tenga en su gloria, quiere decirse junto a Elvis y Nicola di Bari en las gradas del Sánchez Pizjuán.
Y el rizo que voy a rizar es el de intentar convenceros de que el salmorejo, que para mucho es tomate con pan, no es tomate con pan, sino una emulsión de tomate con aceite que no necesita, ni mucho menos de pan alguno. Dejemos el salmorejo espesado con pan para los restaurantes pobres de ideas, para la tradición cordobesa y ya está. El salmorejo, como está bueno, bueno de verdad, es sin pan.
Antes de proceder os adelanto que el resultado es una crema absolutamente deliciosa, fina y atractiva al paladar y con una textura inconmensurable. Después de que probéis el salmorejo este que os propongo, no volveréis a cometer la ordinariez de meterle un mendrugo de pan. Por dios y todos los santos. Al bollo de pan le dais otro uso, por ejemplo abrir la parte central y abultada de la parte superior, meterle aceite y azúcar para volver a cerrarlo. Merienda de posguerra que alcanzó los sesenta sobradamente, porque al menos a mí, cuando mi madre me llamaba a la hora de la merienda desde el portal de mi casa y yo la oía aunque estuviera golfeando por el cañaveral o por los huertos de Paco Patilla, de Lorenza, o de otro Paco, el de Villa Mundaka (¡que ahora es una calle!), pues acudía raudo y veloz a por el bollo de pan con aceite y azúcar y volvía a darle patadas al balón o a jugar a chicharito la jaba sin soltar el bollo ni para saltar. En fin, ahí llevan ustedes por si lo quieren tener en consideración, la manera a mi entender más correcta y sabrosa de preparar un delicioso
Salmorejo.- Tomamos cinco tomates maduros y de buen tamaño, de los de ahora de temporada y que sean de huerto, coño, no de invernadero que no saben a ná. Y si no tienen tomates de estos, pues se los piden a Juanjo (http://www.cocinillasblog.blogspot.com/) que tiene el huerto lleno, y no se apuren si se caga en toa mi estampa, el caso es que les dé tomates de los de su huerto, que son de los de verdad. Pues bien, los tomates, sean de Juanjo o de la tienda, los pelan y les quitan las simientes. A continuaçao los ponen en el vaso de la minpimer con un solo diente de ajo y no se preocupen de quitarle lo de dentro ni nada que eso son tonterías. El ajo entero, aunque partido en dos. La sal que ustedes gusten y un chorreón, también a gusto, de vinagre. Le dan un primer meneo y aluego endispués le van echando aceite, pero no un aceite cualquiera, sino aceite del mejor que tengan a mano y por supuesto oliva virgen extra. Van echando aceite y emulsionando con el tomate que teníamos ya triturado con el vinagre y el ajito, y con su sal. Poco a poco y tranquilamente que es sólo cuestión de segundos. La proporción es más o menos de cinco tomates grandes y medio vaso largo de aceite de oliva o incluso más, eso también a gusto del consumidor, pero que no se trata de echar un poquito de aceite, no. Se trata de emulsionar aceite con tomate y se acabó.
Hacedlo así, hijos míos de mi alma, y me lo agradeceréis hasta en la Eternidad, donde además de Elvis, Nicola di Bari, el verde césped del Sánchez Pizjuán y por supuesto el Silvio, dicen que hay un salmorejo estupendo. Seguro que lo hacen sin pan.

8 comentarios:

Superchoco dijo...

Nota de anterior post:
No se enfade usted, conmigo, maestro. Dele tiempo al superhéroe, que poco a poco irá poniendo a los villanos en su sitio cualquiera que sea su color, raza y condición, jejeje. Paciencia, maestro, usted sabe de esto. A fuego lento se hacen los mejores platos, no?.

En cuanto a la pelea del pan, usted gana. Probaremos literalmente la receta.
Eso, si. Flaco favor al maestro Juanjo. Que ya me veo montando guardia en el huerto para que no le roben los tomates.
Saludos maestro.

Su dijo...

Ja ja
nunca más pan. Lo prometo

Suya afectisima
Su de los eggs

No cogé ventaja, ¡miarma! dijo...

Ojú Bernardo miarma, peazo de entrada te ha salio.
Me has recordado mi niñez con el, hoyo le decíamos aquí en Sevilla, bollo con aceite y azucar. Me he enterado que Pereda jugó en el Madrid, no lo sabía o recordaba. Me has recordado cosas de Silvio que hacía años no caía en ellas y pa colmo me dices como hacer un salmorejo sin pan ahora que te estoy haciendo caso y he dejado el pan y las grasas pa baja unos kilitos.
Lo dicho, que te ha salido de "mamazo"
Un abrazo, maestro.

Bernardo Romero dijo...

Pero illos, por el amor de Dios, Sue de los eggs y Miarma de los cojone, qué hacéis levantaos tan temprano, es que no sabéis que estamos de vacaciones. Anda, anda, tomaos un cafelito, cogeis el periódico de ayer (que es igual que el de hoy) y os vais a la cama otra vez.
Y ahora en serio, mis críticos más furibundos, quiere decirse mis niños, me han dicho que tengo que hacer más salmorejo como el de ayer, así que debe estar bueno. Yo os prometo que si lo haceis así, veréis que cambio más radical. O mejor todavía, hacedlo de las dos maneras, con y sin, y lo dais a probar al personal, que eso es como la prueba del algodón. Un abrazo a ambos dos y al Superchoco, que también se ha apuntao al gazpacho sin pan y al salmorejo sin pan, que es como no debe ser pero como están más buenos.

Monca Encendido dijo...

Muy buenas, Bernardo. Me leí la entrada sobre el gazpacho ausente de pan, que me dio pie para una entrada en mi blog (http://moncaencendido.wordpress.com/2009/06/24/el-gazpacho-de-mi-casa/), y ahora ésta del salmorejo, plato que no suelo hacer porque prefiero el primero, aunque un buen salmorejo siempre es bien recibido. Yo no prescindo del pan nunca en mi dieta. De toda la vida me ha encantado y creo que lo consumo en su justa medida, como todos los alimentos sanos. Eso sí, pan de panadería de toda la vida, nada de panes ultra congelados ni nada de eso. Y en la elaboración de algunas recetas, tampoco prescindo de él, como en el caso del gazpacho. Eso sí, siempre intento hacer un almuerzo equilibrado, por eso en muchas ocasiones, es plato único con su guarnición…
En fin, aquí te envío un enlace a un artículo sobre el pan en nuestra dieta. http://revista.consumer.es/web/es/20030301/alimentacion/
Siempre es un placer visitar tu blog, se aprende muchos trucos y qué de recuerdos me trae el bollo o la viena de pan con aceite y azúcar...
Un saludo.

Juanjo dijo...

Yo estoy seguro que si a un niño de ahora le das una viena con aceite y azúcar y le dices que juegue a chicharitolajaba, te manda a empujá la canoa,...si es que sabe lo que es.

Maestro, mié usté que en cuestiones de papeo -y en las demás, como no pude ser de otra forma- le tengo respeto, pero no puedo más que mosquearme cada vez que me quiere quitar el pan del gazpacho, y ahora del salmorejo. ¡Que sí, que serán cosas del tiempo la jambre!, pero que por un chachito, por una mijita de pan, no nos vamos a poner como la bolla de reviro, que pa mí que eso va a ser de la Cruzcampo.

Y sobre el huerto,...a mandar.

Abrazo.

Bernardo Romero dijo...

Juanjo, debes tener alguna historia en tu blog, porque se me cierra de vez en cuando y me salen unas cosas muy raras. Estoy fuera y he pillado un ordenador y me ha vuelto a pasar lo mismo, luego será cosa de tu blog. En fin, que por aquí hace dos días que no para de llover y esta tarde me he tenido que poner un chalequito. Y no creas que estoy en la boya ;) del petrolero, sino una mijita más arriba de dónde andamos normalmente. Y en efecto, los niños no saben qué es chicharitolajaba ni nada de eso, y mucho menos lo de empujar la canoa, pero te cuento lo de la canoa en una entrada que voy a facer agora mismo. Un abrazo.

Juanjo dijo...

Imperdonable, maestro, lo de la "bolla", debió ser de pensar tanto en el bollo con el aceite que lo afeminé. Gracias por la corrección.

Lo de la entrada en el blog debió ser cosa de Blogger, yo no tuve ningún problema.

Que disfrutes de tu estancia a pesar de la lluvia.

Un abrazo.