lunes, 25 de noviembre de 2013

Comerse un conejo (1)

Me han regalado un conejo, congelado desde hace ya un tiempo, luego lo descongelo y lo divido en dos. Uno os lo presento pasado mañana, el otro medio aquí lo tenéis, en un
Arroz con conejo y setas.- Tenía un bote de esos que venden con setas en conserva, setas cultivadas, claro está. De modo que me marqué ayer este arrocito, que hasta con muy poca sal estaba divino. Hice primero un refrito con ajos, laurel, pimienta, pimentón dulce, una mijita de sal y un poco de orégano, le eché el medio conejo troceado y procedí a saltearlo todo junto. Una vez salteado le añadí un vasito pequeño de vino blanco seco y esperé a que se evaporara el vino. Entonces añadí el arroz, unas hebras de azafrán y las setas en conserva de esas cultivadas. Dos vueltas, el agua en las proporciones habituales de dos por uno o dos y medio por uno de arroz, según cómo lo queráis de seco o caldoso, y se acabó. El tiempo de hacerse el arroz, reposar dos minutos ya en la mesa y tapado y abrir una botella de vino tinto para hacer más amena la espera, por mucho que sean dos minutos solamente.
Su vino: Muga, crianza del 2009. Excelente en la boca, con frutas chispeantes, uva y frambuesa, y flores del jardín, especiado pero sin estridencias y con la madera presente después de tres años en barrica. Posee un hermosísimo color casi morado y elegante en el retrogusto, persistente y absolutamente redondo. Una pequeña obra de arte a muy buen precio.

3 comentarios:

Adolfo Berlanga dijo...

supongo bernardo que se te ha olvidado el agua para el arroz,saludos

Bernardo Romero dijo...

Ja, ja, ja, hombre claro, en las proporciones habituales, uno dos o uno dos y medio según lo quieras caldosito o seco. En uno de mis libros de cocina se me olvidó el pollo en un pollo con arroz, lo corregí en la siguiente edición. Un abrazo y ponle agua o no veas la que vas a liar.

Bernardo Romero dijo...

Ya está corregido, gracias Adolfo.