sábado, 14 de enero de 2012

Tres penínsulas

La musaka es un tipo de lasaña, como las de la península Itálica en el que la pasta se sustituye por berenjenas. Es plato griego, de la península Balcánica, Helénica, Griega o como vuesas mercedes quieran llamar a esta más oriental de las tres grandes penínsulas mediterráneas. En este rincón de la península Ibérica, no es que consumamos chocos (sepias), sino que nos hartamos a lo largo de todo el año. Fritos fundamentalmente, siguiendo el ritual de la fritura bajoandaluza, pero también guisados con papas, con guisantes, con habas, encebollados, en salsa de ajos y laurel... o realizando con ellos elaboraciones que pueden ir desde las croquetas hasta las hoy muy célebres albóndigas de choco. Nuestra propuesta de hoy es, creanme, realmente sabrosa:
Musaka de Chocos.- En primer lugar, como es normal, loncheamos, no demasiado finas, tres berenjenas una vez peladas. Les ponemos sal y directamente a una rejilla de horno, sin necesidad de dejarlas un tiempo para que resulten menos amargas, porque entonces no son berenjenas como tienen que ser las berenjenas, sino una suerte de berenjenas desberenjenadas. Las dejamos que se hagan un poco, pero que no lleguen a quemarse, que estén blanditas, queremos decir.
En la picadora ponemos un choco, bien limpio y troceado, media cebolla si es muy grande o una entera si es mediana, sal y a triturar. Esto lo hacemos en varias tandas, para lograr una buena textura, pues no debemos caer en la tentación, más líbranos del mal amén, de convertir el cefalópodo en una pasta.
En una cacerola refreímos dos dientes de ajo laminados, una zanahoria mediana tirando para pequeña, un pimiento verde de los de freir y unas ramitas de perejil, todo picado como es natural. A continuación echamos el choco triturado y dejamos que suelte toda su agua y cambie de color, de blanco a blanco, no crean. Pues ya está, añadimos albahaca, pimienta, pimentón y damos unas vueltas, Terminamos añadiendo medio kilo de tomate triturado y a freir. Cuando esté, ya nos habrá dado tiempo a sacar las berenjenas del horno y a que estén si no frías, si templadas. Pues nada, se pondrán en una bandeja o en una cazuela apta para horno, aleluya, aleluya, cada uno con la suya, y una vez pintado levemente el fondo con aceite, se espolvorea un poco de pan rallado y se coloca la primera tanda de berenjenas, encima la salsa que hemos hecho con los chocos, el tomate y todo lo demás. Encima más berenjenas y cubriéndolo todo una bechamel simple, con su poquito de nuez moscada, sal y ya está. Se pone un poco de queso rallado por encima y al horno hasta que el queso ofrezca un bonito aspecto. Se acabó. Os puedo asegurar que es todo un descubrimiento. Vamos, mucho mejor que si la hacemos con carne. Hasta pronto.

3 comentarios:

No cogé ventaja, ¡miarma! dijo...

Coño Bernardo, que de tiempo sin venir por aquí, no sé por qué no me ha notificado las entradas que has hecho. Bueno después le echaré un ratito.
Un abrazo y me alegro que todo marche estupendo como deseo

Rosa dijo...

La de veces que he comido este plato y no se me hubiera ocurrido en mil años hacerlo con chocos, de delicia, este te lo copio a ver que tal me sale, suelo utilizar mucho los chocos para abondigas así que estoy segura que me va a encantar, es muy oiginal. Besos

Bernardo Romero dijo...

Bueno, qué alegría de volver a veros por aquí. Yo, como tengo la excusa esa de que estoy muy liado, pues me puedo escapar por ahí. Aunque creo que no cuela. La verdad es que esto de los internetes va por rachas. A veces entras todos los días y otras veces estoy una semana sin abrir correos ni nada y luego no veas la trabajera. En fin, Rafa, que me alegro un montón de verte, a ver si voy a verte luego. Creo que este año va a ser bueno, he vuelto a las enredaderas teatrales y estrené un sainete en la Peña Flamenca, escrito también por mí, que gustó bastante. Como tiene temática navideña, el año que viene volvemos a la carga con él e intentaremos venderlo, a ver si nos salen bolos.
Querida Rosa, ya he estuve por tu blog y volveré en cuantito termine con el Rafa. Hará cosa de veinte años, un conocido restaurador onubense (Manolo, el del Portichuelo), me dijo que a ver si le recomendaba una tapa que no tuviera nadie y que fuera original. Original no era porque la ponían en el Nido de Rodri en Isla Cristina, pero pegó el pelotazo en Huelva. Eran las albóndigas de choco. Con el tiempo (y muchas cañas)se fue difundiendo y ya es raro el bar de Huelva que no las pone. Incluso las venden congeladas. Están en mi libro de La Cocina de Huelva, cuya primera edición apareció en el 89, y también como es natural en Huelva en su Salsa. 1000 recetas de cocina, que se sigue vendiendo cuatro años después de su aparición y con el mercado saturado de libros de cocina. En fin, esta musaka de chocos, la ponen en un restaurante y pegan el pelotazo. Procura no apartarte demasiado del guión, porque a mi al menos me salieron más que sobresalientes. A todos quienes la probaron les encantó y repitieron. Este fin de semana tengo que volver a hacerlas por petición familiar. Besos.