
La imagen, como casi siempre, regular. Además tomada al momento de servirme un trozo ya en la mesa, pero es lo que hay. En cuanto a lo que hacer con los restos, pues muy fácil:
Pastel de langostinos que nos sobraron y alcachofas de lata.- Tomamos unos langostinos que andaban ya molestando en la nevera, los pelamos y reservamos. Abrimos una lata de corazones de alcachofa y le quitamos la parte del tallo, la más blandita; la parte de arriba la reservamos y la blandita la mezclamos en la batidora eléctrica con cuatro huevos y un bote pequeño de nata líquida (200cc), se añade una pizca de albahaca, dos cucharadas de tomate frito, una cucharada de caldo de marisco (si se tiene, y si no pues nada; yo hice el otro día y lo que me sobró lo congelé en una cubitera, y un cubito es una cucharada), se añade un poco de sal y pimienta y al horno con todo, una vez que la mezcla esté bien homogénea y en un molde engrasado y con pan rallado espolvoreado por fondo y laterales. El horno deberá estar precalentado a 180ºC. Bueno, pues a los diez minutos abrimos el horno, sacamos el molde y añadimos los cuerpos de los langostinos. El caso es que la mezcla esté ya suficientemente espesa como para que los langostinos no se hundan y se vayan todos al fondo. Coronamos con las coronas de corazones de alcachofas, que queda muy mono, y al horno otra vez el molde. Esperamos a que el pastel esté hecho (ya saben, eso de meter la aguja y que salga impoluta) y apagamos el horno dejándolo medio abierto. A los cinco minutos lo sacamos del horno y lo dejamos ya enfríar para pasar un cuchillo de punta redonda por todos los laterales e intentar sacarlo sin que se nos joda el invento. Se sirve con una mahonesa clarita por encima y si acaso con unas gotas de ketchup o tomate frito para adornar.
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