sábado, 26 de marzo de 2011

Pescado barato (aligerado)


Para que este blog pueda pasar los filtros de los centros docentes, sobre todo de aquellos en los que se estudia hostelería y alguno de ellos en el que se ha intentado entrar sin éxito, me apresto a dulcificar el presente artículo, pues ciertas expresiones o calificativos, la mar de populares por otro lado, a los elementos que nos gobiernan, hacen que el blog pase a ser considerado equis o y griega o cómo quiera que se le diga ahora, ye o yeyé, creo que es. En fin, que lo he recortao un poco y he quitado alguna palabra malsonante.


Cuentan estos internetes que nos tienen esclavizados, que la raya es un pescado de carne despreciable, de mala calidad. Estupendo, así no subirá el precio de estos divertidos de cocinar y de comer pescaditos de la costa, de todas las costas.
Para celebrar que la raya está una jartá de mala, me acabo de vendimiar un plato (vease supra) que lo he acompañado de un vasito de vino blanco de Bollullos, de esos excelentes vinos blancos del Condado que los entendidos huelvanos, catastrofistas como los de cualquier otra ciudad, que en todos lados cuecen habas, que lo sé yo, dicen que no son buenos (pruébese el Mioro Gran Selección, por ejemplo, de la Cooperativa Vinícola del Condado). No, aquí lo único bueno que hay es los cojones que hay que tener para aguantar tanta tontería. En fin, compadres y comadres, o como diría los otros tontos, los que nos gobiernan, compadres y compadras, comadres y comadras, ahí va la receta tradicional de la raya en pimentón, que se hace como los pescados que meten en pimentón en Cádiz, o como la manera que tienen los gallegos de hacer algunos pescados, por ejemplo, la raya, prueba de que no sólo en todos lados cuecen habas (en Huelva con poleo, para hacerlas además de más sabrosas, más digestivas), sino de que los límites, las fronteras, las ponen quienes nos gobiernan, ahora y antes, una estirpe formada por elementos que se creen más listos que nadie porque mangan todo lo mangable que se les pone a tiro, pero ya está. En fin, no pierdo un minuto más en descubrirles a semejante caterva, así que le dedico este plato a un gallego ilustre que me cae bien aunque tiene menos imagen que aquí servidor mismamente, el Rajoy, con el ruego de que nos libre lo antes posible, él que por lo menos es abogado del estado o algo así, de esta secta de golfos apandadores, de pajines y aidos, de pepiños y zeropatateros que no saben hacer la o con un canuto, y si le quitas el canuto igual se enfadan, pero es menester quitárselo, porque pasar, lo que se dice pasar, no te lo van a pasar hasta que se achicharren los dedos.
Raya en pimentón.- En una lámina de aceite de oliva virgen extra (sin señalar), se refríen dos dientes de ajos partidos por la mitad y una rebanadita de pan de masa dura. Cuando esté el ajo doradito, y el pan igual, se apartan (o como dicen los finos, se reservan). En el mismo aceite refreímos un trocito del hígado de la raya. Cuando esté fritito, se reserva también, quiere decirse que se aparta. Ahora tomamos media cebolla y otro diente de ajo, o dos, y hacemos un refrito en el mismo aceite. Cuando esté la cebolla transparente, se reserva también, pero esta vez lo vamos a reservar todo, lo de antes y lo de ahora en el vaso de la minipimer, le añadimos un poco de cominos, sal y a darle caña. Lo que resulta, mojado con vino, lo echamos en la misma cazuela donde estamos haciendo todo, y que debe ser amplia, pues ahora y antes de que caliente, mojamos todo con vinagre, damos unas vueltecitas y añadimos pimentón, antes de que todo esté demasiado caliente, para que no se requeme el pimentón y luego dé mal gusto. Bueno, pues ya está. Echamos la sal que creamos conveniente y añadimos los trozos de raya, cubrimos levemente con agua o con vino blanco y movemos el cacharro un poco. Ea, a fuego lento un ratito. Volvemos, comprobamos que todo marcha bien, meneamos el cacharro de nuevo y en cuantito veamos que la raya se deprende bien de sus cartílagos, la pasamos a un plato y nos la cartilageamos como os decía antes, con un poquito de vino blanco, del que tengan ustedes más a mano, que en todos lados hacen vinos buenos hoy en día. En Huelva, también.

7 comentarios:

Juanjo dijo...

Compadre, cuando he empezao a leer creí que me había equivocado de blog y que me había metido en el otro tuyo o en el de Alfonso Ussía. Luego, que quien se había equivocado de blog eras tú y que creías que estabas escribiendo en el otro; pero al final me encontré con la raya,...¡qué rica está!

Un abrazo, maestro.

Bernardo Romero dijo...

Ya, es que me ha cogío un poco cabreao. O realista, no sé. Hasta pronto, que me he apuntao a lo de Eduardo.

María dijo...

viva el pescao barato!!!!! tonterias las precisas, y si encima está cocinado.. con ese arte.. onubense...ya es la redios!!!
jajajaj
besos Bernardo

Bernardo Romero dijo...

Eso, eso, María. Hasta pronto, me paso por tu siempre apetitosa cocina que es la MAR de gratificante. Besos

María dijo...

jajajaja, siempre que quieras.. las puertas de mi "laboratorio" siempre abiertas para ti...
he dicho!!!!
besossssssssssssssss

Anónimo dijo...

Hoy se nos fue Manu, toda nuestra fuerza para Cinta que también da de comer

Bernardo Romero dijo...

Me enteré ayer por la noche. Es tremendo. Hacía tiempo que no le veía, era un tipo genial, siempre sonriendo y dando en alta voz su visión, certera y lúcida, del mundo. Sabía de vinos y de la vida. Cinta es sin lugar a dudas y lo he dicho en infinitud de ocasiones, la cocinera de más arte y sapiencia de Huelva. Nadie la supera. De Manu nos quedará su recuerdo, pero también ese retrato que le hizo Mélida en el que aparece junto a Pepe el Mai. Más que un retrato es una radiografía. Estoy escribiendo esto y todavía no me puedo creer que se haya ido para siempre. Tremendo. Un abrazo para todos quienes le quisisteis y le admirasteis como yo.