Tortilla de champiñones con chorizo.- Se toman media docena de champiñones medianos y se cortan en láminas que no sean demasiado finas. Se saltean en un poco de aceite y cuando casi están, se añade culantro (hojas verdes de cilantro, que ya sé que algunos me leéis desde una jartá de lejos) y chorizo fresco cortado en ruedecitas tampoco demasiado finas. Se baja el fuego y se dejan un minuto más o menos, dando una vueltecita con la cuchara de madera y como es natural. Se baten tres huevos con su poco de sal y cuando están se añaden los champiñones con el chorizo y el culantro. Se añade un poco más de sal si hiciera falta y a cuajarla en la sartén manchada de aceite: Cuando está la sartén muy caliente se echa la mezcla, se baja el fuego enseguida y se espera a que se cuaje por un lado tapando la sartén. Se le da la vuelta a la tortilla (aunque los sindicatos se cabreen porque les van a cortar el grifo) y se deja, ya destapada la sartén, un momentito a que se cuaje del todo.
Tortilla de calabacines.- Se lava un calabacín y se corta en ruedas de medio centímetro y luego todas a la mitad. Se echa en la sartén con un poco de aceite (como medio centímetro de tomo) y se les van dando vueltas. Cuando casi estén, se añade perejil y un par de dientes de ajo picados finos. Se deja que se hagan los calabacines, que tarda poco, y se baten dos huevos mientras. A cuajarla, igual que la anterior.
Ambas dos están un montón de buenas. No es lo mismo que el jamón y el marisco, pero sale todo por un par de euros. Ya para el mes que viene y si juega España o el Recre con un equipo un poquito más mejor, pues entonces ya veremos si le pegamos un bocao a la visa o no. En fin, troncos, que está la cosa mala y peor que se va a poner(1).
(1) El pobrecito del Botín, alma mía, sólo ganó el año pasado cuatro millones y medio de euros. Qué lastima, Dios mio de mi corazón. Estoy pensando que como me han bajado la hipoteca dos euros al mes por no sé qué historia del euribor de los huevos, que empecé pagando quinientos euros y ya voy por setecientos, pues a lo mejor se los ingreso al pobrecito del Botín, que estará el hombre que no duerme con lo poco que ha ganado la criaturita el año pasado. Si alguien sabe la cuenta del elemento este, que me la pase, que voy a dar una orden en el banco para que le ingresen todos los meses los dos euros en su cuenta corriente a ver si se le atragantan.
Viví la crisis de los setenta, esa del Yom Kippur; luego la de los ochenta con la reindustrialización de los huevos; después la de los noventa, que apenas la noté porque entonces ganaba dinero de verdad, no como ahora. Pues bien, en todas los bancos, las eléctricas y las multinacionales se pusieron las botas, mientras que los trabajadores(2), mientras más trabajadores, peor lo pasaban en todas estas crisis.
(2) Trabajadores y no obreros como el Bono, el Felipe González, la Pajín, la Valenciano, la Aído a donde la ha mandao el Felipe, que tiene influencias el nota hasta en la Unesco, donde antes colocó a la Bacheler o como se llame y ésta ha colocado ahora allí a la ahijada del compañero Isidoro. Los trabajadores seguimos igual, trabajando y pasándolas canutas, los obreros, a lo suyo, a cambiar de clase, que es lo que ellos entienden por lucha de clases. Ay, Señor, Señor, ponnos buenos a todos.