domingo, 4 de octubre de 2009

Un cocido andaluz de tres vuelcos

Esta semana vienen los pintores, pero que conste que a mí, personalmente, me gustan los desconchones, la cal rota en la pared. Mas Lola no es de la misma opinión, así que ella corre con los gastos y esta semana, lo dicho, pintores. Hay que blanquear antes de que lleguen las lluvias.
En el patio la mesa puesta para mí, que estoy solo. Lola en la playa y los niños cada uno por un lado. Yo en el patio me dedico al cocido, con pan y vino. Ya está. Para después he partido una piña, que dicen que es diurética, a ver si es capaz de dominar el cocido y la pringá que vino después. En la imagen, dos botes que tengo congelados de cocido con todos su avíos: carne, morcilla, chorizo, tocino del viejo y del fresco, huesos blancos y huesos salados, más hueso de jamón, jarrete de ternera y media gallina. Vayan apuntando porque esto es lo que lleva de grasas, lo demás lo indico a continuaçào, en esta
receta de Cocido de judías y calabaza.- En la olla, y todo en frío, se depositan primero los huesos, y encima tocinos, chacinas y carnes. Luego las verduras: tres zanahorias, un nabo, una patata, un trozo de calabaza, un puñado de judías verdes, una ramita de apio sin las hojas y lo blanco de un puerro. Y por último, garbanzos puestos en remojo la víspera. Se cubre todo de agua y a cocer en la olla a presión, pero a fuego mínimo. Una hora y se acabó. Luego comprobamos como están los garbanzos, y si hiciera falta, pues ya con la olla destapada lo tenemos a fuego vivo hasta que los garbanzos estén tiernos.
Se sirven tres platos. El primero, con algo de verdura, el caldo con fideos; luego los garbanzos con más verduras, y por último la pringá, que cada uno se pondrá lo que le apetezca.
Se sirven tres platos y lo que quede se congela, introduciendo en los botes verduras, garbanzos, caldo y carne troceada, de todo un poco. Y ahora sí que se acabó, hasta que nos apetezca otro día y descongelamos un bote la noche anterior, para al día siguiente calentar el caldo por un lado, añadiendo algo de agua si hiciese falta, para hacernos unos fideos, primero, las verduras después y cómo no, la pringá para culminar la faena.
Para los amantes del pan, les diré que no hay otra forma de comerse una pringá que con pan, que es con lo que se pringa. Una delicia.

6 comentarios:

Monca Encendido dijo...

Muy buenas, Bernardo.
En Valverde le decimos “puchera de calabaza”. Como verduras lleva fundamentalmente, judías verdes y calabaza. En mi casa se acompaña con un picadillo de tomates, pimientos y cebolla fresca. Aliñado y bien fresquito, nos servimos encima del plato de puchera dos o tres cucharadas del picadillo. El contraste del frescor del picadillo con el calor de la puchera, por lo menos para mí, es espectacular. Y después la pringá, con pan como es natural.
Como siempre, un placer leerte.
Un saludo.

Bernardo Romero dijo...

Jo, qué nivel. Lo bueno de tener un blog como este es lo que aprendes. En casa se le pone un chorrito de vinagre al potaje de alubias, y esta puchera de calabaza se acompañaba (y acompaña todavía) con una ensalada sólo de lechuga con sal y vinagre. Lo que se pretende en tu caso y en el mío, es lo mismo, pero lo del picadillo encima del plato de garbanzos con verduras tiene que ser para tirar cohetes. La próxima vez lo haré así, gracias tronco.

Laura dijo...

Muy buenas Tío,
Lo del picadillo pruébalo con la lentejas. Es como las hace mi suegra y desde entonces dejé el chorrito de vinagre por el aliño de tomates, pimientos y cebolla servido sobre éstas.
Laura

Bernardo Romero dijo...

Anda hija, que no te cuidan ná ni ná. Los niños es lo que teneis, que hay que engañaros para que comais decentemente, y las lentejas tienen hierro y otras propiedades bastante interesantes. Ahora, eso sí, las gambas si no tienen hierro es como si lo tuvieran, pero de eso no te digo ná, que luego el personal termina enterándose a la velocidad que las devora y no te invitan a comer ni equivocaos. Besos, sobrina.

Juanjo dijo...

¡Ojú, maestro, qué rico un garbanzorio!

El cocido de judías verdes y calabaza es, desde niño, una de mis comidas preferidas, aunque he de reconocer que nunca la he comido tal como la sugiere, es decir, a mí me sobra un plato.

La manera esa de comer el caldo del cocido me ha recordado a otras latitudes como, por ejemplo, el cocido liebanés que me papeé este verano en el restaurante El Balcón, en Potes. Ahí, como sucede con el cocido gallego, sí que me pusieron de primero una sopa de fideos con el caldo del cocido,y los garbanzos y el compango por separado.

La próxima vez que lo ponga, que no va a ser muy tarde, lo pruebo.

Juanjo dijo...

Maestro: usté sabe que aprecio enormemente sus correcciones y si tiene que hacérmelas en público, adelante; aunque no voy a dejar agradecerle que haya estimado oportuno hacérmela por correo.

Efectivamente, para una vez que salgo del pueblo, confundo "liebanés" con liebaniego, jejeje.

Un abrazo.