martes, 7 de julio de 2009

Sobrevivir (vivir sobrados)



Esta tarde hemos cogido zanahorias, cebolletas y judías verdes del huerto de Valentín. Al vecino le hemos pedido un calabacín porque los calabacines de la huerta andan ahora echando las primeras flores. Con eso, cuatro huevos y nata líquida hemos hecho un pastel de verduras que hemos acompañado con crema de calabacín. Ah, los huevos de unas gallinas de aquí al lado y la nata de cocer la leche de las vacas del prado de enfrente. Sobrevivir. Quiere decirse vivir sobrados.

Luego hemos cogido un par de limones del limonero, hemos montado nata y hemos tenido que comprar un poco de canela y leche condensada, más azúcar que ya teníamos, con todo esto hemos hecho una estupenda

Tarta de limón.- Con un cuarto kilo de galletas maría, un poco de canela y tres cucharadas de azúcar hemos hecho la base de la tarta. Se trata de triturar todas las galletas hasta reducirlas a polvo, luego añadirle la canela y el azúcar, para mezclarlo todo e ir añadiendo mantequilla a punto de pomada. Con ciento veinticinco gramos, más o menos, está bien, pero la mezcla de galletas trituradas lo va pidiendo. Una vez que tengamos la mezcla hecha, se forrará un molde desmontable con esta pasta y al frigorífico con el molde.

Seguimos con lo que irá dentro del molde cuando éste esté firme, es decir cuando la mantequilla con la galleta solidifique, lo cual ocurrirá en poco tiempo, vamos el tiempo de enfríarse el asunto.

Rallamos la piel de un limón medianito y exprimimos el zumo de ese limón y de otro más (si están sequerones, obviamente, añadimos el zumo de uno más), y a este zumo y ralladura de limón le añadimos un bote pequeño de leche condensada y un cuarto de kilo de nata montada, que si no la queremos montar pues la compramos ya montada, pues los botes que venden son de cuarto de kilo, así que solucionado el asunto. Todo esto lo mezclamos con la batidora eléctrica a bajas revoluciones, es decir lentito para que se integre todo bien. Una vez obtenida una mezcla homogénea, sacamos el molde del frigorìfico y echamos la mezcla dentro de la base de galleta que forra el molde. Adornamos con unas hojitas tiernas de limonero y al frigorífico de nuevo para que coja cuerpo.

La tarta la terminamos a eso de las nueve, y a las diez y media nos la estábamos zampando tan ricamente, o sea que no hay que esperar tanto tiempo.

8 comentarios:

Selma dijo...

Por el mero hecho de no encender el horno, me da a mí que es un postre ideal para elaborar y luego saborear con el calorcito que nos azota, luego estan cada uno de estos ingredientes... entre otros la canela.. tengo verdadera predilección por ella... incluso la pongo en el café que me tomo.. gracias por la receta y por la foto que la acompaña.

Un abrazo!

Su dijo...

Que maravilla vivir del propio suministro o del del vecino, ja ja

Me da mucha envidia eh???

Zapateiro dijo...

Niño que leí al principio 4 kilos de galletas María y se me quedó una sensación de pesadez en el estómago que tuve que volver a releer la frase porque me dije, esto no puede ser, y ya vi que indicas un cuarto kilo no cuatro.

Maria dijo...

ole...ole... y oleeeeeeeee que rica, de muerte lentitA!!!
BESOS

Bernardo Romero dijo...

Selma, hija, que tampoco te vas a herniar por encender el horno. Ahora, eso sí, es fresquita y recomendable para terminar una comida veraniega. La cantidad de limón irá determinada por lo que nos guste el cítrico en cuestión.
Su, esto es circunstancial, que estoy al abrigo de la family en plena montaña cántabra. En tres días está uno ya en la cotidianeidad (aunque queda agosto, je, je).
Zap, a mí precisamente lo que me hace falta es meterme en el coleto cuatro kilos de galletas, para reventar de una vez.
María, a tí lo que te a gustao es lo del cuarto kilo de galletas marías, que son tu emblema y puede que algo más.
Y a las cuatro a la vez, vaya tela el éxito que tengo hoy con las woman. Como que voy a coger ahora mismito y me voy a lavá, a escamondá y a salí a dar una vuelta por ahí, a ver si aparte de que me ladren los perros y me miren las vacas, me encuentro alguna moza por estas campas con tan poca presencia humana. Besos a tutti.

Maria dijo...

jjjaja, pues va a ser eso Bernardo!!
jajaj
mira

un chistecillo:
estan dos galletas dando un paseo una va cantando:soy una galleta, soy una galleta
la otra le dice o te callas o te pego un tiro, pero como no se callaba le pega un tiro cae redonda al suelo, pero se levanta dice:
soy una rosquilla, soy una rosquilla !!!
jajajj
besos

Juanjo dijo...

¡Hay que ver,maestro, tener que ir a Cantabria, al calor de la familia, para comprar pilas a la máquina de fotos! ¿O ni eso siquiera? ;-)

Ya sabe usté el disfrute que supone el recolectar lo que uno va a cocinar con posterioridad.

Lo dicho, cervezas y marisco a su vuelta.

Un abrazo.

Superchoco dijo...

Suministros coolaterales que se llama eso, maestro. Tenga usted un buen viaje.
Saludos.