sábado, 27 de julio de 2013

Novilla de ganao bravo

La carne de ganao bravo es algo más dura que las demás, pero no tanto como pudiera parecer. En todo caso meterla en tomate es una solución. En este caso es además novilla (creo que de Cuadri), que siempre es más tierna. Las vacas que no valen, las que en los tentaderos resultan mansas, son sacrificadas y destinadas directamente al consumo. En la plaza de abastos de Trigueros se consiguen todo el año y no hay que esperar a que haya corridas de toros. Además ya os digo que siendo novillas o erales  más bien, la carne es más jugosa, además de tener otros sabores. Hoy, además de anunciaros que el lunes a las nueve de la noche voy a pregonar los toros que se lidiarán en Huelva estas fiestas Colombinas, os he traído, ya que estamos, esta
Carne de novilla brava con tomate
Hacemos un refrito de cebolla, ajos, pimiento verde, apio y zanahoria, todo según os plazca, aunque yo he puesto media cebolla, dos dientes de ajo, medio pimiento verde, media penca de apio (la parte más blanca) y dos zanahorias. Bueno, pues seguimos: echamos la carne troceada (tres cuartos de kilo en este caso) y damos sólo una vuelta o dos, pues cambia de color enseguida, aromatizamos con un pellizco de albahaca, otro de tomillo y otro de romero, más pimienta y sal. Otra vuelta rápida con el cucharón y medio kilo de tomate triturado más o menos. Un poco de azúcar para que el tomate pierda la acidez y se acabó. Fuego lento, que es lo que pide este guiso, y la olla abierta aunque salpique, pero es que el tomate conserva un hermoso color rojo.
Si además de la carne de toro, os gustan los toros, la fiesta de los toros, os aseguro que sería un auténtico placer veros el lunes en el antiguo Mataero del popular barrio del Matadero, en el patio de lo que es hoy Escuela de Arte León Ortega y donde no pocos onubenses se saltaban antaño para torear de noche al ganado que esperaba allí ser sacrificado. Es una fiesta hermosa esta de los toros, y gracias a eso, aunque parezca una perogrullada, el toro bravo pasta en absoluta libertad, paseando su hermosísima estampa por dehesas y montes españoles. Un animal bravo, a mi modesto entender, no merece ser sacrificado sin más en un matadero, sino enfrentarse a su suerte en una plaza de toros. Cuando demuestran bravura son indultados (art. 85-1) y cada vez más, para regresar a la libertad de los campos.

4 comentarios:

El Pincho Moruno dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
El Pincho Moruno dijo...

Ahí te dejo parte de un escrito de Antonio Gasquez Ortiz que le viene al pelo a tu novilla:
"Y a este guiso** lo único que le queda es ganas de entrarle y tomar por muleta cuchillo y tenedor, que la parsimonia y el arte tiene que ponerlo el comensal, que en estos casos, el placer está en la tranquilidad y en cada bocado."

**En el original en vez de guiso pone estofado pero yo lo he adaptado un poco para tu receta.-

Bernardo Romero dijo...

Estupendo. Tomo nota. Y es verdad, en el comer, como en el toreo, el arte está en la parsimonia, en medir los tiempos para que las cosas sean bellas y hermosas. Un abrazo

Rosa dijo...

Pero que rica esta carne, melosita y tierna, por aquí conseguimos casi nada, pero alguna que otra vez podemos incarle el diente, acabo de regresar de tu tierra, hemos estado 20 días en Punta Umbría y también en Huelva donde viven mis hijos, pero que bien se come por allí !!! espero no tardar mucho para volver. Besos