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sábado, 22 de febrero de 2025

Gurumelos, curiosidades, advertencias y características

 

Tiempo de gurumelos

Han sido suficientes las lluvias de las últimas semanas, para que el gurumelo (Amanita ponderosa) esté apareciendo en dehesas y pinares de la provincia, del Andévalo y de la Sierra, normalmente, pero en toda la provincia en general, lo que nos da pie, o cabo en este caso, para establecer la primera diferencia entre unos gurumelos y otros, según el suelo, la tierra, en la que se han criado, o en la que se ha desarrollado el micelio para ser exactos, lo cual hace que sean más o menos poderosos de sabor, y no de tamaño, que esa es otra cuestión sobre la que hablaremos más adelante. Empecemos por el principio. El nombre científico del gurumelo, Amanita ponderosa, hace referencia a una cadena montañosa que hace frontera entre la actual Turquía y Siria, los hoy llamados montes Nur y que en tiempos de la Antigua Roma se llamaron Amanus, una zona montañosa en la que abundaban las setas o más bien este tipo de setas con anillo en el pie y esporas blancas; lo de ponderosa es más apropiado a esta seta en particular, pues viene del latín pondus-eris, cosa pesada. El nombre vulgar no es sino una corrupción de la palabra portuguesa cogumelo, como tantas otras que hemos adaptado al español en lo que hoy es provincia de Huelva. Gañafote, del portugués gafañote, berdigón, con be, de berbigâo, en lugar de verdigón con uve. 

Gurumelos de arenas y arcillas, o de suelos más fértiles. Los que aparecen en zonas con tierras poco fértiles, cicateras de nutrientes, y que están ligados a raíces de plantas propias de arenales, son más suaves en el paladar, hasta el punto de que se pueden consumir incluso crudos, en ensaladas. 

Gurumelos de suelos fértiles, son más sabrosos y es menester cocinarlos antes de consumirlos. Hay personas que son alérgicas a alguna toxina del gurumelo, pero si estamos antes gurumelos de mucho sabor, potentes, es normal que a cualquiera que se atreva a consumirlos crudos, pueda tener molestias estomacales.

La primera característica que podemos notar del gurumelo es su porte pesado, compacto, del que viene su nombre científico, ponderosa, que a ello hace referencia. Así es su carne, densa y compacta, blanca que vira a un rosa casi marrón, rojizo, al contacto con el aire, mientras su inconfundible aroma, muy ligado a la tierra, es sumamente sabroso y muy probablemente esté detrás de que hasta hace tres o cuatro décadas era prácticamente la única seta buscada y consumida en la provincia, ocultando toda la riqueza micológica, diversa por lo demás, de Huelva. Esta de su carne, compacta y densa es una de las características del gurumelo, pero hay más. El sombrero, en Huelva llamado cazoleta, es semiesférico al principio, en la fase de huevo que aquí llamamos papa o papita, y luego se va haciendo convexo para acabar siendo casi plano. Tiene una cutícula, en el sombrero y en toda la seta, con la propiedad de que se le pega la tierra, y aquí tenemos la otra característica que nos permite identificar al gurumelo entre otras amanitas peligrosas, como la A. phaloides, más famosa, pero sobre todo la A. verna, más abundante en dehesas y pinares de Huelva, y que en fase de huevo es muy parecida. Lo de la tierra, que en este caso no se le adhiere tanto, el hecho de que el gurumelo al contacto con el aire se oxide y presente un color rosáceo, pero sobre todo el inconfundible aroma del gurumelo es lo que nos libra de accidentes en el consumo de esta reina de los manteles huelvanos. También se distinguen una y otra seta, en que el gurumelo fructifica de forma hipogea, quiere decirse bajo tierra, apareciendo sobre el suelo cuando ya está desarrollado, mientras que la A. verna tiene un crecimiento aéreo, se identifica por su color más blanco, no es rosáceo al contacto con el aire, y tan solo permanece bajo el suelo la volva y una pequeña parte del pie, por ello tan sólo alguna tierra adherida a la parte superior del sombrero, o la volva, que han estado en contacto con la tierra, puede adherirse pero no de forma tan generalizada como en el gurumelo, además de que la A. verna tiene un color blanco inalterable y la A. ponderosa, como decimos, cambia a un color rosáceo al oxidarse en contacto con el aire.


Otra característica del gurumelo es que a veces conserva sobre el sombrero partes de la cutícula que lo envuelve en fase de huevo, en forma de placas algo más duras que el resto de la cutícula. Bajo el sombrero, láminas apretadas y libres, que pueden muy fácilmente desprenderse, en principio son blancas pero luego se tornan sonrosadas. Para acabar con la descripción, tendremos que hablar del pie, que en Huelva comúnmente se le llama cabo. Es relativamente corto, cilíndrico y ensanchado en la base, o en la volva, que es grande y en forma de saco, normalmente con bastante tierra adherida. Aquí, en la volva, es donde podemos adivinar la procedencia del gurumelo, si es de una zona de arenas o arcillas, o de suelos más fértiles o calizos, que cada uno tiene sus propiedades organolépticas bien distintas.

Muy abundante en todo el suroeste de la península Ibérica, el gurumelo lo encontramos en la provincia de Huelva, sobre todo, en suelos pizarrosos, secos y pobres, asociados a la jara o al jaguarzo, pero también en dehesas asociados a encinas. Es una seta que aparece a finales de invierno, sobre todo porque en Huelva el invierno acaba a mediados de enero, y sigue fructificando durante toda la primavera, hasta finales de abril, siendo más abundante su recolección durante el mes de marzo, el mes gurumelero por excelencia, que es el momento en el que baja su precio considerablemente.

Es el gurumelo un comestible excelente, que en las últimas décadas, desde los años noventa, se ha extendido su consumo por restaurantes de toda España, siendo esta una de las razones del alza de su precio. Algunos gurumeleros de categoría, cuando descubren una mínima raja en el suelo, saben que ahí hay un gurumelo en ciernes, en fase de huevo, las famosas papitas. Si puede, recuerda el sitio y al día siguiente ya el gurumelo tiene más entidad y entonces lo saca del suelo. Para la extracción no se utiliza navaja ni nada parecido, sino el llamado pincho, un hierro de unos veinte centímetros como mucho de longitud que acaba en una especie de palanca. El sacar gurumelos en su fase de huevo, impide que las esporas se depositen en el suelo, de modo que lo recomendable es esperar a que se abra, lo cual hace siempre bajo tierra.

Por hoy ya está bueno, de modo que en lugar de recetas, solo os diré que el gurumelo es todo un comodín en la cocina, como todas las setas. El de la foto está simplemente cocinado en el microondas, a máxima potencia un par de minutos. Antes le puse un poquito de sal y unas gotas de aceite en el interior. Esta noche o mañana voy a hacer una pizza de gurumelos y boquerones. Si me acuerdo y hago foto, os pondré la receta. Condieu.


domingo, 28 de abril de 2024

Los garbanzos de Escacena

 

Garbanzos con chocos y gurumelos

Ingredientes

Cuarto y mitad de garbanzos, de Escacena a ser posible, tres gurumelos de tamaño medio o cuatro papas (1), medio kilo de chocos, una cebolla, una cabeza de ajos, lo blanco de un puerro, apio, una zanahoria, medio pimiento rojo de los de asar y mediano, un trozo de calabaza, tomate triturado, laurel, pimentón dulce, tomillo, romero, orégano, pimienta y sal.

Elaboración

1. Los garbanzos se pondrán a remojar el día anterior.

2. Los gurumelos se pelan (2), limpian y trocean.

3. Los chocos, bien limpios, se trocean.

4. Hecho esto sólo resta cortar menudas todas las verduras que se detallan en los ingredientes, siendo voluntad de cada cual quitar o poner la que prefiera. Y ahora viene lo mejor, porque se pone todo en la olla, los garbanzos, los chocos, las verduras y los gurumelos, todo en frío. Se echa por encima un chorreón de aceite, las especias, que también van a voluntad de cada cual (3) y la sal. En olla exprés, con treinta y cinco minutos desde que empieza a pitar la olla, es suficiente.

(1) Se denomina papa al gurumelo (Amanita ponderosa) en estado de huevo.

(2) Además del exclusivo olor a tierra del gurumelo, otra característica que lo diferencia de cualquier seta, es la propiedad de que se le adhiera la tierra. De ahí que el gurumelo sea la única seta que se pela. A continuación, se puede lavar sin mayor problema bajo el grifo de agua fría.

(3) El otro día hice estos garbanzos, los de la foto, con za'atar, una mezcla de especias muy popular y utilizada en todo Oriente Próximo.

viernes, 2 de abril de 2021

Una receta explicada


Garbanzos con gurumelos

ingredientes:

  • garbanzos
  • laurel
  • ajos
  • cebolla
  • pimiento
  • apio
  • tomate
  • culantro
  • pimentón dulce
  • pimienta
  • sal
  • nabo
  • patata
  • zanahoria
  • calabaza
  • gurumelos

elaboración:

LA TEXTURA

Por un lado los garbanzos se tendrán en remojo desde la víspera. El guiso lo empezamos por ahí, por los garbanzos, solo con una hoja de laurel y media cabeza de ajos. En la olla exprés sólo veinte minutos. Suficiente, porque luego tendrán otra cocción. La idea es que al final logremos una textura firme pero agradable al masticar. El resto de ingredientes que serán observables en el potaje, se incorporan en el paso final para lograr igual objetivo..

EL SABOR

En una cazuela capaz pondremos a pochar media cebolla, un pimiento de los de freír pequeño, un tomate mediano maduro, sin piel ni pepitas. un poco de culantro fresco y un trozo de apio, pero todo bien picado. Cuando la cebolla esté transparente, ya hecha, se apaga el fuego, añadimos sal, pimienta y pimentón dulce, se mueve todo y una vez mezclado convenientemente se añade algo de agua con objeto de pasarlo a la batidora eléctrica para triturarlo todo y reservar. Esto junto a los gurumelos que incorporaremos al final, son los responsables del sabor que va a tener el potaje una vez en el plato. Es importante rectificar de sal y pimienta en el último paso.

LA GAMA CROMÁTICA

Nabo, patatas, zanahoria y calabaza. Troceado todo en cuadraditos pequeños. Sin pasarnos en las cantidades porque su misión es mayormente hacer el plato agradable a la vista. Ya está. Esto nos ayudará a que el guiso tenga un aspecto agradable, con colores que conformarán una hermosa composición, sin estridencias y bien complementados.

LOS PASOS

Empezamos por los garbanzos, luego con el salteado de verduras y pocas especias que se trituran para que desaparezcan en el potaje, pues su misión es aportar sabor además de ayudar en la consecución de una salsa apta para mojar pan. Acabamos poniendo otra vez al fuego los garbanzos, con lo triturado, los gurumelos limpios y troceados, más las verduras que hemos troceado. Ya solo restará esperar a que los garbanzos estén tiernos. Este último paso lo podremos hacer de nuevo en la olla exprés o con la olla destapada, con paciencia e incorporando algo de agua si lo necesitara el potaje. En fin, según cómo andéis de tiempo y ganas.

martes, 30 de marzo de 2021

En italiano para que me entiendas

Maccheroni ai gurumeli

ingredientes:

  • gurumelos
  • ajos
  • vino blanco
  • salsa worcestershire (opcional)
  • pimentón dulce
  • nata líquida
  • sal
  • pimienta
  • queso para rallar
  • perejil

elaboración:

Fácil a más no poder. Con los cabos (pies si no sois de Huelva) de los gurumelos (Amanita ponderosa) bien limpios y troceados, vamos a hacer una salsa espectacular. Refreímos un par de dientes de ajo laminado y antes de que se dore añadimos los gurumelos. Damos vueltas y enseguida echamos un chorreón generoso de vino blanco, a esperar a que evapore un poco y añadimos salsa worcestershire (espero haberlo escrito bien porque el Italiano me lo invento y ya me vale) pero solo un poco, más que nada para obtener un color al final que se completa con un poco de pimentón dulce. Sal, pimienta, dos vueltas y nata líquida, no demasiada, arreglada a la cantidad que estemos haciendo.

Pues se acabó. Cocemos la pasta, y recién escurrida y aún caliente le echamos por encima la salsa también caliente. Espolvoreamos con queso rallado (en este caso grana padano, pero cada cual a su bolo) y un poco de perejil por encima que hace bonito.

domingo, 21 de marzo de 2021

Gurumelos en cualquier guiso

 

Nada más fácil y más sabroso. Ale, a disfrutar de los gurumelos y a bordar la receta con un par de trucos gratis de Diego el de La Bohemia. Uno, el tío lava las pieles de los gurumelos después de pelados, los deja en agua un par de veces, luego los pone en agua limpia y los cuece a baja temperatura. Este agua la cuela con un sedazo y no is imáginais la potencia que le da al guiso de alubias con gurumelos que está haciendo estos días. He ido un par de veces seguidas, y una vez me lo puso de una manera y otro de otra. Los dos buenísimos. También le pone algo de carne, carrilleras, para darle untuosidad al guiso. De diez. Aquí os traigo mi versión de los hechos, obviamente no alcanzo a la preparación culinaria del Diego, que dejo su prometedora carrera como veterinario para dedicarse a su pasión, los fogones. Pero en fin, se hace lo que se puede. Vamos allá.

Alubias con gurumelos

ingredientes:

  • alubias
  • pimentón picante o dulce, a gusto de cada cual
  • laurel
  • cebolla
  • caldo del puchero o alguna carne que tengáis por ahí
  • culantro
  • perejil
  • pimentón picante o dulce, a vuestro bolo
  • aceite de oliva virgen extra
  • gurumelos y otra seta que prefiráis
  • pimiento rojo
  • ajo
  • tomillo
  • vino blanco
  • pimienta
  • sal


elaboración:

Por un lado habrá que tener como es natural las alubias en remojo desde la noche anterior. Bien, pues las ponemos a cocer con una hoja de laurel, culantro, media cebolla bien picada, medio vaso de caldo del cocido, del puchero o del que tengáis. Cerramos la olla y en un cuarto de hora desde que empieza a pitar, estará el guiso hecho. Ya solo falta añadir el refrito de setas que ahora os voy a contar.

En primer lugar es muy recomendable mezclar setas. Creo que ya os lo he comentado en unas quinientas o seiscientas ocasiones. Pelamos los gurumelos (el que haga lo del Diego, ya es para nota) y los picamos, así como unos champiñones aunque sean de los cultivados. En una sartén amplia ponemos a refreír dos o tres dientes de ajo junto a un trozo de pimiento rojo de los de asar, troceado. Se añaden las setas, gurumelos y la que sea, se dan unas vueltas y se añade sal, pimienta, tomillo y perejil. Cuando veamos que el pimiento está hecho, se añade un vaso de vino blanco, subimos un poco el fuego y dejamos que se haga todo junto como dos o tres minutos. Ya está. Todo esto se añade al guiso de alubias y se deja reposar, meneando un poco la olla para que se trabe el caldo. Antes de servir se termina de calentar y de paso dejar que las alubias estén su punto. Ah, un último consejo. Hace poco compré alubias y tenían una piel que parecían habas granás. Miré la etiqueta y eran de Argentina. Yo no tengo nada contra la República Argentina, pero teniendo aquí unas alubias magníficas, no vamos a andar comprando esas tan malas. Después nos quejaremos de la digestión y de los gases. En fin, pasadlo bien.

domingo, 17 de marzo de 2019

Gurumelos con otras setas


Ahora que los gurumelos se han puesto a tiros -a quince pavos los compré el otro día en el mercado del Carmen, de buen tamaño y todos cerrados- vamos a hacernos un arrocito con gurumelos que no se lo va a saltar un galgo.
Siempre estoy con lo mismo, pero vosotros no me hacéis caso: mezclar setas realza el sabor de las mismas y es de todo punto aconsejable. Para este arroz he utilizado gurumelos y champiñones normales y corrientes. El resultado es espectacular. Vamos al lío.
Arroz con gurumelos
ingredientes:
  • arroz
  • gurumelos y algún champiñón
  • cebolla
  • ajo
  • pimiento
  • zanahoria
  • perejil
  • azafrán
  • vino blanco
  • sal
  • pimienta

elaboración:
Pues nada, la mar de fácil. Hacemos un refrito con cebolla, ajo, pimiento y zanahoria, más cualquier otra que tengáis en el frigorífico y se os vayan a echar a perder: calabacín, apio...
Pelamos los gurumelos -es la única seta del mundo que se pela- y lavamos los champiñones bajo el grifo -hay una teoría absurda que dice que si lavas las setas pierden el sabor, que hay que cepillarlas, pues vaya porquería de setas que usan por ahí, en fin-. Echamos las setas troceadas sobre el refrito cuando la cebolla esté transparente, añadimos un poco de azafrán majado con sal, más sal por si era poca y pimienta. El perejil le va que ni pintao y una pizca de tomillo tampoco os voy a decir que no. Damos dos o tres vueltas, añadimos un chorreoncito de vino blanco y a esperar que se evapore, lo cual será en un momento. Echamos el arroz y a pringarlo bien para que luego quede suelto pero cremoso, que es como tiene que quedar este plato.
Cubrimos de agua y a esperar a que el arroz esté en su punto. Anda que no.

lunes, 24 de abril de 2017

Recuperar los sabores propios

Ahora que todo se uniforma, es bueno recuperar los sabores propios. Ahí tenéis por ejemplo la estulticia de la capitalidad gastronómica, un dineral que se ha gastado el equipo de gobierno del Ayuntamiento (con el aplauso de casi toda la oposición) comprando (1) un título tan inútil como falso y sin rédito alguno, que amenaza para colmo con promocionar en la ciudad la misma cocina que se está haciendo en todos lados, quiere decirse hurtando a Huelva la posibilidad de contar con una cocina propia, diferente y capaz de sumarse a los atractivos climáticos y paisajísticos de la provincia, algo que inexplicablemente no hacen los responsables institucionales del sector. Entre la tontería esta de la capitalidad y el otro tocomocho del aeropuerto (una tropelía que si se lleva a cabo pagaremos todos para que se beneficien quienes quiera que sean esa sociedad extranjera tan misteriosa que ya tiene comprados los terrenos), lo tenemos crudo. Pero nosotros no nos vamos a comer crudos los gurumelos, sino que los vamos a saltear primero en aceite de oliva virgen extra, al tiempo que batimos huevos y le añadimos culantro recién cortado. Unimos gurumelos salteados, huevos batidos con el culantro, añadimos sal y a cuajar por un lado y, ale hop, por el otro. Ya está, una magnífica tortilla de gurumelos con culantro. Una delicia onubense, como tantas otras ausentes de la mayoría de establecimientos que se han sumado a la capitalidad y de paso a la esferificación de cuatro pamplinas y al humo de leña de encina al aroma de las babuchas de la abuela. Vaya rollo y vaya timo.
(1) Lo vendieron como una elección, pero es una compra. Nada menos que 125.000 euros del presupuesto municipal para una empresa que tiene en nombrecito registrado. Una sociedad limitada que tiene como capital el mínimo que marca la ley, 3000 euritos nada más. En fin, para qué seguir.

viernes, 24 de marzo de 2017

Pizza romana con gurumelos

Pizza de gurumelos
Las pizzas finas, lo que hacen en el sur es pan, dicen los romanos. Pues pizzas romanas, delgadas y crocantes, solo con tomate recién triturado en el pasapurés para que no pierda color sobre la base que luego te digo como se hace. Encima mozarella cortada en trozos, orégano, una pizca de sal y un hilo de aceite. Ya está, encima los gurumelos troceados. Y ahora la masa que aquí sí, me tienes que seguir al pie de la letra si quieres que te salga una masa estupenda.
ingredientes:
  • 250 gramos de harina de trigo, normal y corriente, nada de fuerza ni cosas por el estilo
  • 150 gramos de agua tibia
  • 5 gramos de sal
  • 12 gramos de levadura fresca (Levital, por ejemplo)
  • 15 gramos de aceite de oliva virgen extra
elaboración de la masa:
En un bol mezclamos la levadura con la sal y el agua tibia, moviendo con las varillas metálicas hasta que esté todo bien integrado. En un recipiente mayor ponemos la harina y le añadimos el aceite, vertemos la mezcla de agua, sal y levadura, y a amasar bien amasado todo. Se tiene que quedar pegada a los dedos la masa, lo cual es que vamos bien.
Metemos la masa en un bol, cubrimos con papel film y lo introducimos en otro recipiente mayor con agua caliente. Se tapa todo con un paño de cocina, y lo dejamos en un lugar oscuro y seco (el horno por ejemplo, pero apagado como es natural). Dejar reposar para que suba la masa dos horas o dos horas y media.
Una vez que haya subido la masa, la sacamos y a darle forma. Sobre el mármol de la encimera de la cocina espolvoreamos un poco de harina, ponemos la masa encima y con las manos hacemos una bola que quede bien empolvada de harina por todos lados, aplastamos la masa con el rodillo de madera y procuramos dejarla fina (si os gusta no demasiado fina, pues como queráis).
elaboración de la pizza:
Tal como te decía en la introducción. Pero ten en cuenta el orden, que el queso va sobre el tomate, luego el orégano, una pizca de sal y el hilo de aceite para terminar con los gurumelos por encima. Muy importante, el horno precalentado a 180ºC y con el calor solo por abajo.
La sacáis según os guste la masa más crocante o menos. A mí, desde luego me gusta totalmente crocante y finísima, pero el gusto va por barrios. Ea, condiós.

lunes, 20 de marzo de 2017

gurumelos con todo

En general las setas van con todo. Puedes incluirlas en cualquier elaboración ya sea de carne, de pescado o por supuesto de verduras. Es cosa segura que habéis escuchado miles de veces eso de "le eché un gurumelito y no veas cómo salió". Claro, normal. Un gurumelo, o dos mejor, lo incluimos en potajes, cocidos o guisos de cualquier tipo y condición, sabedores de que los resultados van a ser rayanos en la excelencia a poco que nos esmeremos. En este caso el proceso es al revés, pero con igual resultado, a una arroz con gurumelos en paella, le hemos añadido un puñado de gambas y otro de mejillones, no por nada, sino porque era lo que teníamos. El resultado, ni os lo imagináis, luego lo mejor que hacéis es seguir más o menos los pasos de este
Arroz con gurumelos y marisco
ingredientes:
  • un puñao de arroz por persona humana y otro más por si viene alguien
  • media docena de gurumelos, cerrados y de buen tamaño
  • un cuarto de kilo de gambas
  • unos quince o veinte mejillones
  • medio pimiento rojo de los de asar
  • un pimiento verde de los de freír
  • un puñaito chico de guisantes
  • tres dientes de ajo
  • un vaso de vino blanco
  • el caldo de cocer las cabezas de las gambas y de abrir los mejillones
  • pimentón
  • azafrán
  • pimienta
  • sal
elaboración:
Pelamos las gambas y todas las cabezas y patas con todo lo reservamos por un lado y los blancos y deliciosos cuerpecillos por otro. Ponemos una olla grande a calentar con medio dedo de agua en el fondo. Cuando el agua hierva echamos los mejillones, esperamos a que se abran y los sacamos cuidando de que el agua quede dentro, pues allí van a ir a parar las cabezas, las patitas y el exoesqueleto de las gambas (no veas lo bien que me quedao, iba a poner cáscaras pero no suena bien. Arreglao).
En una paella con el fondo pringado de aceite de oliva, ni una lámina siquiera, ponemos tres dientes de ajo picados y medio pimiento rojo también picado en cuadritos como de centímetro de lado, más o menos, así como un pimiento verde de los de freír, cortado en ruedas por ejemplo. Dejamos que se refría todo y añadimos los gurumelos bien limpios y pelados (es la única seta que se pela por la propiedad que tienen de generar una sustancia que hace que se le adhiera la tierra. Esto, su aroma inconfundible y su extraordinario sabor, son algo que las distingue de cualquier otra), al tiempo que echamos un puñadito de guisantes (aquí el miedo es libre, si queréis, pues añadís zanahoria, calabacín o lo que os de la gana u os salga del alma). Damos dos vueltas y media para ponerle sal, pimienta, pimentón y azafrán, damos otras dos vueltas y media para echar el arroz, que removeremos bien para que se pringue y luego quede suelto. Chantatachán... esto está casi listo. Un poco de vino blanco y el caldo de haber cocido las cabezas de las gambas y haber abierto los mejillones. Agua para completar la proporción de dos y medio de agua por cada uno de arroz (utilizad una taza, por ejemplo) y olvidaos de que estáis haciendo el arroz.
En teoría ahora se echa también el marisco, pero yo prefiero esperar unos diez minutos más o menos, entonces, cuando al arroz le faltan otros diez más o menos, es cuando echo las gambas y los mejillones, y además veo si hace falta un poco más de agua o no. Ahora sí, distribuimos bien todo y ya dejamos que el arroz se haga a su aire.
Cuando empiece a oler a quemao es que ya está el socarrat por abajo y el arroz en su punto. Con esto del socarrat podríamos escribir un libro, pues también es de maestros saber hacerlo, quiere decirse que la historia no es que se queme el arroz, sino que se caramelice en el fondo (eso es en realidad el socarrat) y no sepa a quemado en absoluto. Se sabe cuando se está formando por el ruido que produce y que notaremos si el personal que tengamos alrededor se calla; entonces notaremos que el arroz por abajo se está como friendo y produce unos pequeños chasquidos. En fin, que cuando empiece a oler a quemado, vosotros apartáis el arroz del fuego y lo tapáis con papel de aluminio (lo del papel de periódico tiene muchísimos huevos, pero en fin, si os gusta la tinta de rotativa, pues nada, le ponéis por encima la página de en medio del Odiel, de cuando el Odiel era el Odiel y tenía el formato que tenía, ese de cuando hacíamos las pandorgas con las páginas del centro del periódico. Ay, que tiempos.
En fin, ya me he liao. Pero no, creo que está todo. Bien, pues ahora un último consejo sólo para entendidos. Picamos culantro y le echamos a nuestro plato un poco por encima. Soberbio. El que no le guste, que no se lo eche. Por eso no utilizamos antes perejil, ni nada de eso. En fin, queden ustedes con Dios. Abur.

jueves, 16 de marzo de 2017

Gurumelos, ya a precios asequibles

De toda la vida de Dios se le han echado unos gurumelos a los potajes y guisos. Al de alubias le va que ni pintao un gurumelito. Este con verduras además, y la única grasa que lleva es su lámina de aceite de oliva virgen extra para saltear las verduras con los gurumelos.
Alubias pintas (caricos) con verduras y gurumelos
ingredientes:
  • alubias
  • ajos
  • laurel
  • gurumelos
  • cebolla
  • pimiento rojo
  • calabacín
  • pimienta
  • sal
elaboración:
Ponemos en la olla a presión las alubias, previamente puestas en remojo entre cuatro y diez horas, ni más ni menos, con media cabeza de ajos y una hoja de laurel. Se cubre de agua, se cierra la olla y se deja que cuezan un cuarto de hora desde que empieza a silbar la válvula o pitorro.
Mientras, se pondrá a calentar una lámina de aceite de oliva virgen extra con cebolla bien picadita. Cuando empiece a ponerse transparente se añade medio pimiento rojo cortado en cuadritos, unos gurumelos bien limpios y troceados, y medio calabacín también cortado en cubitos. Se saltea todo y se le pone pimienta y sal.
Este salteado de verduras y gurumelos se añadirá al guiso de alubias, se menea la olla y a tapar de nuevo para terminar de hacer las alubias, lo cual ocurrirá unos veinte minutos más o menos, vamos, digo yo, porque la verdad es que nunca miro los tiempos, me dejo guiar por la evolución. Poderes extrasensoriales que tiene uno. Ea, queden ustedes con Dios.

domingo, 12 de marzo de 2017

¿Qué vas a hacer con los gurumelos?

El hombre, cómo es natural, prefiere largar los que ya están abiertos, saben que para el lunes no le aguantan con muy buena pinta que digamos, en cambio unos gurumelos cerrados se guardan en la cámara y durante toda la semana siguen estando estupendos. Por eso cuando le digo que me los ponga de los más caros y le digo que cerraditos, me pregunta que para qué los quiero. Lo que viene ya os lo imagináis. Lo que se espera de un tío mayor comprando gurumelos en un puesto de la plaza es que le diga que para la plancha -es lo más fácil y sobre esto hay como una doctrina que te obliga a comerlos así- y entonces te dice que te los va a elegir de los que tienen una cazoleta o sombrero de buen tamaño. Vamos, que te va a hacer un favor. Te llena el cucurucho de papel de estraza gris de gurumelos ya abiertos y todos contentos. Pero yo no le digo que para la plancha, le digo que no tengo ni idea de qué voy a hacer con ellos, y es la pura verdad. El hombre, desarmado en su discurso, se vuelve hacia los gurumelos y empieza a mirar cuales me va a poner. Ahora es el momento de rematar. Me pone usted los que quiera, pero cerraditos, concluyo.
Total que me vine para casa con un kilo de gurumelos (Amanita ponderosa para los que no sois de por aquí, una seta extraordinaria) dibujaos. Con cuatro de ellos he hecho este pastel, y los sombreros (Gurumelos en su propio jugo), qué duda cabe, los he metido en el microondas a temperatura máxima durante un minuto exactamente. Les puse un poquito de sal y una gota de aceite a cada uno y tapados. Sensacional. Pero vamos con el pastel, que tampoco está mal.
Pastel de gurumelos
ingredientes:
  • cuatro gurumelos medianos
  • dos champiñones cultivados
  • puerros
  • cuatro huevos
  • nata líquida, un brik de 200 cl
  • pimienta
  • sal
(para la mahonesa de ajo y orégano)
  • mahonesa
  • ajo
  • orégano
elaboración:
Cortar en rodajas lo blanco de dos puerros y ponerlas a sofreír en buen aceite de oliva virgen extra. Cuando empiezan a ponerse transparentes añadimos los gurumelos (el pié solamente, que el sombrero es mejor que vaya para el microondas o para la plancha) y los champiñones troceaditos. Salpimentamos y dejamos que se hagan a fuego medio bajo. Cuando las setas estén hechas se apartan.
En el vaso de la batidora eléctrica ponemos cuatro huevos frescos, los batimos y a continuación añadimos la nata líquida. Damos una vuelta y añadimos el salteado de gurumelos y champiñones. Se bate todo y se vierte en un molde pringado con mantequilla y espolvoreado con pan rallado. Al horno, a 180ºC unos tres cuartos de hora más o menos, pero eso lo vais viendo y pinchando con una aguja de hacer punto o con una brocheta y si sale limpia pues es que ya está hecho.
Ah, la mahonesa se hace también en la minipimer, se pone un poco de mahonesa con medio diente de ajo, un chorrito mínimo de agua y un poco de orégano y se le mete caña. Luego se pasa a un bol y se añade más mahonesa, hasta obtener la textura deseada (a mí me gusta más bien ligera, diluida, no espesa). Se le añade un poco más de orégano para que se deje ver. Ea, po ya está.

lunes, 4 de abril de 2016

Bagna cáuda con gurumelos y huevo de pata

Tranquilos que es más fácil de lo que parece. El resultado, cremoso como es natural, es una auténtica sinfonía de sabores. Veamos
Bagna cáuda de gurumelos con huevo de pata
Un par de dientes de ajo laminados a cocer en un poco de leche, a fuego lento, que esto es importante. No hay prisas.
Cuando el aroma a ajo inunde la cocina añadimos tres anchoas, removemos y dejamos cocer hasta que casi desaparezcan las anchoas. Por si no han desaparecido, les metemos la batidora eléctrica y ya está.
En el microondas metemos gurumelos laminados. A máxima potencia un minuto y medio.
Incorporamos los gurumelos y un poco de nata líquida y dejamos que cueza todo junto, siempre a fuego lento. Ea, po ya casi está.
En una sartén con una lámina mínima de aceite echamos la clara del huevo de pata (los patos no ponen huevos nada más que cuando se sientan), dejamos que cuaje y le echamos por encima la mitad de lo anterior, que es lo que se denomina bagna cáuda (típico del Piamonte). Tapamos y dejamos que cuaje todo un minuto y medio. Añadimos entonces la yema del huevo y volvemos a tapar. Otro minuto o dos minutos si os parece. Destapamos y echamos por encima el resto de la bagna cáuda. Esperamos a que cuaje todo junto, tapado, y ya está. Se sirve espolvoreando por encima cebollino picado para que de un poco de frescor y a la mesa. Vais a ver qué cosa.
Nota: si no tenéis gurumelos con la seta que queráis. Y si no tenéis huevos de pata, pues con huevo de gallina.

jueves, 2 de abril de 2015

Todo un clásico de la gastronomía huelvana

Arroz con gurumelos
El otro día explicaba de forma magistral el gran Eduardo Trías cómo había que hacer un arroz con gurumelos, luego en su muro de facebook lo podéis ver sin mayor problema y ya está. En todo caso, como quiera que estuve con él hablando un rato sobre las bondades y delicias de los gurumelos, os resumo algunas de las conclusiones a las que llegamos:
a) Al arroz con gurumelos sólo hay que ponerle arroz y gurumelos, ya está.
b) El uso de la  cebolla en el pochado de verduras es imprescindible para que salga meloso. No se trata de hacer un arroz seco como el valenciano, sino meloso o caldoso como los de aquí.
c) Las verduras del pochado inicial (cebolla, ajo, zanahoria, puerro, pimiento o las que vuesas mercedes consideren oportunas) es menester triturarlas o pasarlas por el chino, aunque si se hace un pochado lento y tranquilo, no es menester ese paso. En el arroz de la fotografía, por ejemplo, no se han triturado ni pasado por el chino, ellas solitas han desaparecido.
d) El vino debe ser del año y blanco. Los del Condado son geniales, pero también un blanco de Chiclana, por ejemplo, le viene a este arroz como anillo al dedo. En todo caso deben ser vinos no olorosos, que no tengan más carácter que el de la fruta.
e) El arroz con gurumelos es para disfrutarlo en compañía, con bulla, mucho vino y ganas de cachondeo. Esto se debe a que es un arroz con poderío. El nombre científico del gurumelo es Amanita ponderosa, que viene de lo poderoso que son en cuanto a tamaño y volumen si se le deja salir de la tierra. El problema es que aquí los trincamos antes de que le de tiempo a la pobre seta a desarrollarse en su plenitud. Pero también es poderoso el gurumelo en cuanto a sabor, luego le viene que ni al pelo lo de A. ponderosa.
f) En la sencillez estriba el éxito de este arroz: pochado de verduras, añadido del vino y esperar a que desaparezca casi por completo, echar entonces el arroz para pringarlo y que luego quede suelto, gurumelos recién troceados, su poquita de sal y de pimienta si os place, agua y se acabó.

domingo, 7 de abril de 2013

Ya van de paso

Son los últimos, al menos por aquí son los últimos. Los gurumelos se están yendo pero al mercado todavía llegan desde el Alenteixo, desde el norte de Cáceres y desde otros lugares que afortunadamente nos abastecen de la que para nosotros es la auténtica reina de las setas, la Amanita ponderosa que nosotros nombramos con la corrupción de la palabra portuguesa cogumelo: gurumelo.
Con unos cabitos (piés) que me quedaban y medio kilito de guisantes de temporada que compré en la frutería de Pepe el de la Huerta de Aljaraque, me marqué unos estupendos
Guisantes con gurumelos.- Refreímos ajo, cebolla, pimiento y zanahoria, damos unas vueltas y a los dos minutos añadimos los gurumelos picados y los guisantes. Sal, una hojita de laurel, azafrán y pimienta y se acabó. Otra vueltecita y un vaso de vino. Subimos el fuego y ya sólo queda esperar tres minutos para cubrir justo de agua y enseguida estarán los guisantes hechos. Un guiso fenomenal, rico y de verduras solamente. Para que no le suba la tensión a la gente. Os dejo, churritas, que tengo cosas que hacer. Abur.

viernes, 22 de febrero de 2013

Todo con gurumelos


Unos simples huevos rotos se tornan maravillosos si van acompañados de gurumelos. Estos que aquí contempláis van con unos taquitos de jamón, de la parte que tiene más tocino que otra cosa, porque son para dar sabor desde el fondo, y unos champiñones que sirven para mezclar con los gurumelos potenciando el sabor de estos. La proporción deberá ser de dos por cuatro, dos champiñones y cuatro gurumelos, para alcanzar la gloria. También lleva un poco de cebolleta, pimienta y sal. Ya está. La gloria, como la gloria que alcanzó el gran Silvio quedándose a vivir y cuando se dice vivir, quiere decirse VIVIR, en Sevilla. Cuando admiréis el videoclip que tenéis ahí más abajo, comprenderéis porque no hace falta salir de estos sures para nada. La fama, para quienes la necesiten y el arte para quien sepa disfrutarlo. Ahí tenéis a un artista de los más grandes, capaz de cantar por Petula Clark o por Nicola di Bari, de pasearse por un rok'n'roll como por el patio de su casa, o de tener un swing como pocos lo han logrado tener. Cantaba como el que hablaba, fue y seguirá siendo el más grande. Muy recomendable para terminar de entenderlo la película A la Diestra del Cielo, que narra la vida y obra de este cantaor jondo.

sábado, 16 de febrero de 2013

Al pan, pan y setas

Cuando amaseis pan y haya terminado de fermentar y haya subido, antes de meter la masa en el horno, le añadís setas levemente salteadas en aceite de oliva. Lo que resulta es un pan de setas que está buenísimo con champiñones cultivados mismamente, pero si le ponéis vuestras setas preferidas, entonces es ya el no va más. Como los Reyes Magos me trajeron una panificadora, me paso el día haciendo pan. A veces pan con pan, comida de tontos, pero otras veces pues me pongo a darle vueltas a la masa y al coco para encontrar algunas combinaciones ciertamente afortunadas. Por ejemplo una versión del pan follao (de hollado) que hago con chicharrones de esos oscuros y blanditos, no de los otros que son más duros y complicados de masticar, chorizo y cebolla. Le llamo pan del santo porque lo hice por San Sebastián, que es el único santo patrono después de que el cabildo decidiera darle una patada en el culo a San Roque, que hasta el XVII fue copatrón de Huelva junto al que ahora reina en solitario. Y lo de reina no va con segundas, que os conozco. En fin, si tenéis máquina, seguid las instrucciones de la vuestra en cuanto a las cantidades (yo más o menos las sigo, pero le voy cogiendo el punto a la máquina y ya pongo lo que me parece a mí y no al libro de instrucciones) y utilizad gurumelos (Amanita ponderosa) combinados a partes iguales con champiñones cultivados si queréis hacer Pan de Gurumelos, que os puedo asegurar que está riquísimo. Como diría un publicista de tercera regional, todo un descubrimiento. Agur.

jueves, 14 de febrero de 2013

Los primeros gurumelos

Ya llegaron los que reinan sin discusión entre todas las setas de Huelva, y mira que las hay excelentes y abundantes: tanas (Amanita caesarea), tentullos (Boletus reticulatus, edulis, aestivalis...), rebullones (Lactarius deliciosus)...  y con los primeros gurumelos (Amanita ponderosa) no hay nada mejor que hacer unas alubias con gurumelos, pues el frío todavía está aquí y no hay que esperar al final de temporada, pues ya estará el calor reinando sobre estos sures. Se ponen en remojo las alubias (estas de la foto son caricos, unas alubias pintas de Cantabría que son realmente sorprendentes y lo que está en medio una guindilla en vinagre, pero esto es opcional) que luego irán a la olla con una cabeza de ajos, sal, pimienta y una hoja de laurel. Es mejor hacerlas a fuego no demasiado fuerte y destapadas, cuidando de que no se queden sin agua, como es natural. Luego cortamos unos gurumelos, mejor papas (en fase de huevo, todavía sin abrir), y los salteamos en una lámina de aceite de oliva. Cuando estén salteados pero no hechos, los apartamos del fuego y añadimos pimentón y perejil recién cortado (yo puse culantro, que me encanta, pero con perejil van bien), para dar unas vueltas, abrir la olla donde se hacen las alubias cuando ya estén tiernas, y mezclar todo. Se da un calentón a todo junto y a disfrutar de lo lindo, Emerlindo.

martes, 15 de marzo de 2011

A fuego lentísimo


Creo que las hice como me dijo Ana, pero en todo caso, ahí está la imagen (otra cosa no pué sé, lo siento) de un potaje blanco de alubias con gurumelos (Amanita ponderosa). La elaboración es mínima y el resultado máximo. Sólo hay que tener en cuenta una cosa, que el potaje se debe hacer a fuego lentísimo y moviendo de vez en cuando el cacharro, la olla, que no el guiso, al que no se toca en absoluto hasta que llega al plato y metemos la cuchara. Ahí va la receta:
Potaje blanco de alubias y gurumelos.- En la olla se pondrán las alubias (frijones, habichuelas, chícharos o cómo las llaméis en vuestro pueblo), después de haber estado en remojo por lo menos seis horas (si es posible, más) con una cabeza de ajos, dos hojas de laurel y un clavo de olor, cubiertas apenas de agua. Se dejarán al fuego, bajo, pero todavía no lentísimo, mientras hacemos un refrito de cebolla solamente. Cuando la cebolla se pone transparente, se añaden gurumelos troceados. Se retira la olla del fuego y se le añade un vaso de agua fría y el refrito de cebolla y gurumelos. Se añade sal y pimienta, se deja que dé un hervor, y se prueba para rectificar de sal si hiciera falta. Ya está, ahora todavía más paciencia, que es la madre de la ciencia.
Se pone el fuego al mínimo más mínimo que tengáis en la cocina. De vez en cuando se mueve la olla para que se vaya trabando el potaje y espese. Poquito a poco hasta que las alubias estén en su punto.
Post scriptum: Con los gurumelos cuidadito. Sobre todo los que sois de fuera de Huelva. Es posible confudirlo con otra amanita, la A. Verna, venenosa mortal. Para distinguir perfectamente el gurumelo de esta elementa de tan malas pulgas, se procurará comprobar lo siguiente:
a) El gurumelo segrega un líquido que hace que la tierra se le adhiera. Cuando ha llovido recientemente, A. verna también puede verse afectada por la lluvia y quedar manchada de tierra. Luego, mucho cuidado.
b) El gurumelo tiene un aroma inconfundible, muy propio, a tierra pero con matices muy personales, que la A. verna no tiene. Esta que repetimos es venenosa mortal, no tiene olor salvo en edad adulta, pero es un olor embriagante y parecido al de A. phalloides.
c) El gurumelo raramente parasita.
d) Al roce o si practicamos una incisión, el gurumelo se mancha de una tonalidad rosa que al oxidarse tiende a oscurecerse.
e) De adultas se distinguen fácilmente, por eso el error suele producirse cuando la A. ponderosa está en fase de huevo, la célebra papa en el argot setero onubense. Cuando se sacan gurumelos que todavía están absolutamente enterrados, en fase de huevo, es menester extremar las precauciones.

lunes, 21 de febrero de 2011

Gurumelos, comienzo de temporada

Desde hace ya por lo menos quince días, hay gurumelos en la plaza de abastos. Primero a precios digamos que no demasiado recomendables, y ahora, aunque civilizados, todavía lejos del alcance de muchos bolsillos. De ahí que te vayas al Cobujón, por poner un ejemplo, y te encuentres más gente en un cabezo que en la calle Concepción un sábado. Para esta semana volverán a bajar los precios y calculo, que es mucho calcular desde luego, que el saturday próximo estarán a quince euros o algo así por el estilo. Quiere decirse que ya no hay que coger el coche e irse donde Cristo perdió el mechero.
Potaje de vigilia con gurumelos.- Puesto bacalao (del barato que venden desmigado) en remojo, bien enjuagado previamente, se le cambia el agua a las seis horas y se añaden los garbanzos. Así hasta el día siguiente, doce horas después, en que procedemos a poner garbanzos y bacalao, con un par de hojas de laurel y una cabeza de ajos cortada a la mitad por el ecuador, no por el meridiano de Greenwich, se tendrán una media hora en la olla a presión.
En una sartén amplia se refríe cebolla, pimiento, medio tomate maduro, sin piel ni semillas, y cuando la cebolla empieza a ponerse transparente, se añaden cuatro o cinco hojas de acelgas (o espinacas, según lo que cada cual tenga en el huerto o en el frigorífico, cortadas finas y bien enjuagadas. Se dan vueltas hasta que las acelgas pierden su bonito color verderón y se espera entonces a que venga Pepe Martín con medio kilito de gurumelos (Amanita ponderosa). Se pelan bien y se cortan en láminas, procediendo a darles dos vueltas en la sartén con el resto del refrito. Se abre la olla, se añade el refrito y se deja cocer todo junto, con la olla destapada, hasta que los garbanzos estén en su punto. Se acabó.

viernes, 2 de abril de 2010

Los fideos y la fideuá

Cuentan que la fideuá es una idea de un marinero de Gandía que simplemente cambió el arroz de la paella por fideos. Pues muy bien. Ahora vamos nosotros y nos lo creemos. La cosa es mucho más simple. Los fideos han sido y seguirán siendo habitante natural de las despensas en los barcos del Levante y también de por aquí, como suponemos que en medio mundo por no hablar de en los cinco mares, porque a lo mejor me quedo corto. Son de buena conservación y mejor almacenamiento, y al fin y al cabo son cereales, base de una buena alimentación, incluso de las más exigentes, como la de que necesita, ayer como hoy, toda marinería.
No vamos nosotros a llamar por lo tanto fideuá a las elaboraciones de este tipo que se hacen por Huelva, que son innúmeras, por mucho que en los restaurantes que proliferan y de qué modo en estos tiempos por Huelva, a los fideos con choco le llamen fideuá de sepia, o a los fideos con caballa no le llamen de ninguna forma porque ni conocen ese plato tan marinero, ni falta que les hace. Vamos a lo nuestro, que es a intentar recuperar las esencias de la cocina de Huelva, y llamemos a los fideos con langostinos, por ejemplo, fideos con langostinos, y no fideuá de llangostí. Tampoco es menester tirar de bibliotecas ni de archivos, sino de la simple memoria, para encontrar elaboraciones con fideos como las que se hacían en las embarcaciones de Punta Umbría que salían al langostino o al pez espada, a lo que fuera cada una de ellas. Unos ajos, una cebolla, un pimiento y pimentón más un tomate que trocear, un puñao de fideos y a huir. Esto con lo que la mar te pusiera en la borda, ya fuere una caballa, un choco, una herrera o un puñao de langostinos. Las recetas siempre eran más o menos iguales, dependía de lo que hubiese, así que ayer mismo me hice unos fideos en casa con lo que tenía. Y en este caso lo que tenía no estaba nada mal.
Fideos con langostinos y gurumelos.- Cogemos un puñao de langostinos, siete u ocho, según el tamaño, pero de buena calidad. Los pelamos y reservamos sus cuerpos, echando a hervir las cabezas en agua con unas gotas de limón, un chorrito imperceptible de aceite, una hoja de laurel, sal y medio vaso de vino blanco. Cuando lleve por lo menos un cuarto de hora hirviendo, lo colamos y reservamos este caldo.
En un recipiente similar a la paella, pero más pequeño y con paredes, proporcionalmente, algo más altas (el que veis en la foto), se pone una lámina de aceite, se añaden cuatro dientes de ajo picados groseramente, una zanahoria pelada y picada, un pimiento de los de freír y creo que ya está. Ah, y un tomate maduro, pelado y sin simientes. Cuando vemos que el ajo empieza a dorarse, se añaden dos o tres gurumelos (Amanita ponderosa), pelados y troceados (si no sois de Huelva, que de verdad que lo siento, se puede utilizar cualquier otra seta: Amanita caesaria, Boletus edulis...), se da unas vueltas a todo y se espera a que el gurumelo cambie de color y palidezca, perdiéndose su hermoso color blanco. Entonces se añaden los langostinos, con un corte por el dorso para extraer el hilo negruzco que les da mal sabor. Se dan unas vueltas y se añaden los fideos, a puñao por comensal. Se pringan bien removiéndolos en el refrito, se añade sal, pimienta y pimentón dulce, se vuelve a marear todo y se añade un vasito de vino blanco. Se sube el fuego y se espera a que se evapore el vino para añadir el caldo de cocer las gambas y lo que reste de agua del grifo si es que tienen ustedes en su pueblo o en su ciudad un agua tan buena como la de Huelva capital, que todos los años queda en los primeros lugares en las catas de agua del grifo, del agua corriente, que se realizan en España. Y ya está. Cuando faltan dos minutos para que se hagan totalmente los fideos, se añade perejil recién cortado. Se deja un minuto más y se apaga el fuego, tapando con papel de aluminio o con una tapadera si es que la tenemos de ese tamaño, la paella y a esperar tres minutos más para que los fideos reposen y se terminen de hacer. Se come enseguida, pues los fideos pierden el calor en un santiamén. Hasta luego, cocodrilos.