martes, 7 de julio de 2026

El arroz caldoso de Huelva con unos calamaritos rellenos de algas

 

Arroz con calamares rellenos de algas

He seguido los pasos exactos de los arroces caldosos que se han hecho en Huelva, como se suele decir, de toda la vida. En alguna ocasión, en lugar de chocos he rellenado calamares pequeños, relativamente pequeños, claro está, con lo típico, ya sabéis, su poquito de jamón picado, ajos, perejil, huevo crudo y pan rallado. En esta ocasión se me ocurrió sustituir el jamón por algas, con objeto de no mezclar en una misma comida carnes con pescado, algo que siempre me ha parecido chocante, y realzar de paso el sabor a mar. Podéis hacer uso de las algas que más os vengan a mano, toda vez que hoy venden algas en prácticamente todas las superficies comerciales. Incluso en esos supermercados de barrio, a los que soy muy aficionado.

Comensales: 8/10

Dificultad: Fácil

Tiempo de elaboración: 45 minutos (más el tiempo de cocción del arroz)

Ingredientes:

Entre 8 y 10 puñados de arroz, ocho o diez calamares, Cuarto y mitad de gambas arroceras, mejillones, cebolla, puerro, ajos, pimientos rojos y verdes, zanahoria, apio, guisantes, pimentón dulce, azafrán o colorante, cúrcuma…, laurel, tomillo, perejil, pimienta y sal

Elaboración:

1.- A pelar gambas. Las cabezas, las patitas y todo lo demás a una olla con agua, laurel y sal. Las cocemos y colamos el caldo. Reservar.

2.- Abrimos los mejillones, y el agua que sueltan lo colamos y lo añadimos al caldo anterior, donde también podemos colocar las gambas peladas y los mejillones ya sin sus conchas, porque irán todos al mismo tiempo y casi al final.

3.- Limpiamos los calamares, la parte de los tentáculos, solo eso, los tentáculos, la reservamos para añadir en su momento, mientras que el resto de la cabeza del calamar, desde la boca hacia el interior, para entendernos, la vamos a utilizar en el relleno.

4.- Rellenamos los calamares con la parte de la cabeza excepto los tentáculos, que ya os digo que irán después en el arroz que estamos haciendo; algas, que sin son secas las habremos puesto en remojo, como es natural; ajos muy picados, perejil también picado, sal, pimienta, huevo crudo y pan rallado. Mezclamos y procedemos a rellenar los tubos de los calamares. Cerramos con un palillo.

5.- Como es un arroz caldoso en el sofrito irá media cebolla si es muy grande o una entera si es pequeña, lo blanco de un puerro, cuatro o cinco dientes de ajo, laurel, pimientos rojos y verdes, de los de asar, picados finos, pero que luego se vean. A dar dos vueltas y media o poco más, porque enseguida la cebolla estará transparente y los ajos como os descuidéis se os queman. Es el momento de añadir zanahoria, picada, apio también picado más bien fino y un puñado de guisantes. Ea, pues esto ya casi está.

6.- Al sofrito le añadimos los tentáculos de los calamares, le damos una vuelta y enseguida le añadimos el caldo que tenemos reservado, con cuidado porque recordad que en ese caldo tenéis también los mejillones y las gambas. Damos un hervor y ya podemos echar el arroz, un puñado por cabeza. Pringamos bien el arroz y añadimos todas las especias y la sal: pimienta, tomillo, azafrán o el colorante que sea, y pimentón dulce. A integrar todo, dos vueltas y añadimos los calamares que ya tenemos rellenos. Cubrimos de agua y cuando el arroz esté a medio hacer vamos a añadir más agua, sacamos los calamares y damos una vueltecita. Recordad que estamos haciendo un arroz caldoso, no un arroz seco, luego está permitido menear.

7.- Extraemos los palillos con los que cerramos los calamares porque ya no hacen falta, y devolvemos los calamares al arroz, haciéndoles un hueco con la cuchara de madera. Si hace falta pondremos más agua, sin problema.

8.- Cuando el arroz está casi en su punto espolvoreamos con perejil recién picado. Dos minutos más o menos y a la mesa con él en cuantito veamos que está ya listo. Enterito y suelto deberán haber quedado si ha ido todo bien.

9.- En el centro de la mesa un salvamanteles y un cucharón. Ea, se acabó. A servirse y a disfrutar.

Croquetas con berberechos, chirlas o coquinas y agua de mar

 


Me contaba un viejo marinero que en los años del hambre, lo de hacer croquetas de coquinas venía dado por la necesidad. Hoy podrán ser cosa moderna en algunos restaurantes si se pusiera de moda el hacerlas y ofrecerlas, pero en los años, ay, llamados del hambre se comía lo que había, y haber había muy poco y en ocasiones nada. En el litoral la población le echó imaginación al drama y se las ingenió para elaborar croquetas con almejas, coquinas o verdigones. Hoy nos hemos dado cuenta de que son una auténtica delicia y sin entrar en consideraciones sobre aquellos desgraciados años vamos a hacer unas croquetas con verdigones y de paso os daré un truco simple pero eficaz, que nos va a permitir una elaboración deliciosa, unas croquetas realmente espectaculares.

Croquetas con verdigones

Comensales: 8

Dificultad: Fácil

Tiempo de elaboración: 45 minutos (más el reposo de la masa)

Ingredientes:

375 gramos de verdigones, agua de mar, harina, leche, cebolla, perejil, tomillo y pimienta, más pan rallado y huevo para el rebozado y aceite para la fritura

Elaboración:

1.- Cortamos en brunoise (menuda) media cebolla y la pochamos en aceite de oliva.

2- Abrimos los verdigones al vapor en una cazuela en cuyo fondo pondremos una lámina de agua de mar. Fuego fuerte y tapamos. Cuando el agua empiece a hervir, abrimos y echamos los verdigones. Volvemos a tapar y esperamos a que se abran. Colamos el líquido que sueltan y sacamos los verdigones de sus conchas cuando se hayan enfriado.

3.- Y ahora el truco. En el vaso de la batidora eléctrica vamos a poner la cebolla pochada, sin reparar en el aceite que vaya a aportar. También el líquido que soltaron los verdigones, tomillo, pimienta y perejil. A batir hasta obtener un líquido homogéneo de un bonito color verde claro.

4.- En la sartén donde pochamos la cebolla echamos este líquido y a fuego medio damos un par de vueltas para añadir los verdigones y seguir meneando.

5.- Tres cucharadas de harina por encima y a integrar con la cuchara de madera y con paciencia. En cuanto veamos que ya amenaza con pegarse al fondo de la sartén vamos echando leche, poco a poco, consiguiendo que la bechamel se vaya haciendo de manera que al final tengamos una masa que al pasar la cuchara por la mitad queden abiertas las paredes como el mar Rojo en la película de Los Diez Mandamientos, con Charlton Heston y Yul Brynner, y Cecil B. DeMille en la dirección. Efectos especiales de hace setenta años. Peliculón.

6.- Dejaremos reposar tranquilamente la masa. Si hacemos la masa por la mañana, luego por la tarde podremos liar las croquetas.

7.- Liamos las croquetas. Pan rallado, huevo que habremos batido con una pizca de sal y pan rallado otra vez, para que queden crocantes por fuera y suaves por dentro. Recordad que croqueta viene de crocante.

8.- Freímos en aceite virgen extra, sin especular con el tomo. Debe ser aceite abundante. Cuando veamos que ya está caliente ponemos fuego medio y a freírlas. Apenas habrá que darles la vuelta si no las cubre el aceite totalmente. Se hacen en un salto y debemos conseguir un bonito color. Daros cuenta de que no hace falta freírlas demasiado porque ya todo está cocinado, se trata simplemente que el exterior quede de un color levemente tostado y dorado, además de crocante.


domingo, 14 de junio de 2026

Verduras, todo un placer y no solo para vegetarianos

 


Verduras con un toque oriental

Ingredientes:

Verduras y hortalizas al gusto de cada cual: zanahorias, calabaza, judías vedes, apio, puerro, patata, nabo, guisantes… y de manera igualmente optativa perejil, jengibre, soja, cayena y sal

Elaboración:

1.- Preparamos las verduras

Haciendo uso del sentido común las vamos a dividir, aquellas que hayáis elegido, entre las que necesitan una cocción previa y las que no. Al igual que unas judías verdes, o el apio o el puerro, no necesitan cocción, sí que es conveniente hacerlo con la calabaza, la zanahoria, el nabo o la patata. Pero atención, no debe ser una cocción completa, pues debe quedar todo entero, al dente que diría un italiano. En resumen, una breve cocción. Por poner un ejemplo, las patatas se cocinan, según tamaño y tipo, entre 15 y 25 minutos, luego en este caso bastará con ocho o diez minutos de cocción para una patata mediana. El nabo, las zanahorias o la calabaza, se meterán en la misma cazuela, bien cubiertos de agua y por supuesto sin pelar. Mientras se cuecen cortamos las que no necesitan cocción y cuando estén medios cocidas las otras, las dejamos enfríar e incluso les pasamos agua fría por encima. Luego las pelamos y ya tenemos todo listo para hacer el plato en un momento.

2.- El salteado

Tendremos dispuesta una cazuela o sartén amplia, en la que pondremos una lámina de aceite de oliva. Cuando esté caliente echamos todas las verduras que tenemos ya preparadas. Se darán vueltas, siempre con cuchara de madera, hasta que las veamos algo doraditas, lo cual estará en apenas dos o tres minutos.

3.- Alegramos con sabores exóticos

De nuevo tenemos que hacer uso del sentido común. La soja, como sabéis, es ya salada, luego habrá que tener cuidado al poner la sal, que según la cantidad que nos apetezca de soja, será poca o nada. También es el momento de añadir un poco de cayena rallada, jengibre rallado, que le va muy bien, y lo que se os ocurra o apetezca, aunque así ya va bien.

4,. A la mesa

Se sirve caliente y adornado con perejil picado por encima, o culantro, que no sería mala idea.




miércoles, 6 de mayo de 2026

Recursos turísticos. La importancia de la literatura en la cocina

 


Alcanzan unos precios de aúpa, lo cual se explica por su escasez. Son las cosas de la única ley con lógica que rige en este alocado mundo, la ley de la oferta y la demanda. Estos alevines de la anguila plateada están en regresión, y si queréis que os diga la verdad, tampoco son para tanto. Estas que veis en la imagen, aparte de que estuvieran buenas, que no voy a decir que no, son un regalo.  A servidor no se le ocurre gastarse el dinero en angulas, siendo como es una especie en peligro de extinción y con evidencias de que ha descendido un 95% su población desde los años de la eclosión de la gastronomía, los ochenta. Al alto consumo de angulas debido a la tan abundante como elogiosa literatura que tiene detrás, hay que sumar el hecho de que la regulación de los ríos, pantanos y presas, limitan sus posibilidades de reproducción. Ocurre con las angulas algo parecido de lo que ocurre con los perrechicos, una seta de primavera que en estas fechas te las ofrecen por todos lados, en el norte claro, y cuyo aroma y sabor tampoco es que sea muy atractivo, algo harinoso y delicado pero muy inferior al de los tentullos, las tanas y por supuesto al de los gurumelos. Estos productos tan sobrevalorados, angulas y perrechicos, tienen una explicación muy simple, su notable presencia en la literatura gastronómica, tal como ocurre en general con toda la cocina vasca. Es sobradamente conocido el hecho de que las provincias vascas han sido privilegiadas en el reparto de impuestos desde tiempos medievales. Tal como sigue ocurriendo hoy día. Ocurre, como con Cataluña, que se ha desarrollado una burguesía más notable económicamente, cuyos modos de vida han sido objeto de un mayor estudio y sobre todo más notable difusión, mientras en otras zonas de España los modos de vida del común de los ciudadanos no generaban igual interés. La riqueza gastronómica de otras zonas no han tenido tradicionalmente igual foco, aunque en los últimos tiempos hay una cierta tendencia a valorar cada cual su despensa y su tradiciones culinarias al ser conscientes de que son un importante recurso turístico, de ahí que a pocos en su sano juicio se le pueda ocurrir en otras latitudes pregonar o simplemente consumir platos como este de angulas a no ser por curiosidad. En todo caso os dejo la receta más habitual y más simple, sobre todo porque vamos a evitar lo de calentar cacharros de barro en los que se suelen servir este sobrevalorado plato
Angulas a la bilbaina
ingredientes: angulas, aceite de oliva virgen extra, guindilla y ajo
elaboración: en una sartén de fondo grueso se pone una lámina mínima de aceite, un diente de ajo laminado y una guindilla, o dos, sin simientes. Cuando el ajo empieza a bailar se baja el fuego y se saltean las angulas dos minutos. Se sirven enseguida y se acabó. 

domingo, 3 de mayo de 2026

Alegrar unos muslos de pollo

 

Pollo con jengibre y soja

Tenía, o mejor dicho, tengo, un montón de jengibre en casa, porque el que encontré en el supermercado venía en bandejas, así que para hacer el otro día no recuerdo qué, tuve que hacerme con la bandeja entera. También tengo un pollo que he comprado entero, con parte de las pechugas hice la salsa de laurel, ajos y vino normal y corriente, la de toda la vida, para comerla con patatas fritas; con la carcasa y las alitas saqué un caldito de pollo que he congelado para cuando me haga falta; y con lo que pude sacar de carne de la carcasa y las alitas hice unos sandwiches con lechuga, tomate, cebolla y mahonesa. Con el resto de la pechuga unos escalopines. De modo que tenía las dos patas y el jengibre que os comentaba, así que me he marcado este pollo orientalizante que me ha quedado sabroso y rico. 

ingredientes: 

Pollo, soja, jengibre, miel, limón, ajo, sésamo, arroz, aguacate, sal y pimienta

elaboración: 

1.- Como se hace en un salto, vamos a empezar por poner agua a calentar para cocer arroz. Los trece o catorce minutos que tarda el arroz en estar listo, es el tiempo que vamos a tardar en hacer el pollo. 

2.- Pelamos y laminamos un aguacate, lo salpicamos con zumo de limón y reservamos.

3.- Tostamos un minuto y medio algo de sésamo para que tome todo su sabor. Es el que luego utilizaremos para adornar.

4.- Deshuesamos los muslos, que es lo más tierno del pollo, y troceamos la carne. Ya sé que es una pejiguera, y en todo caso se puede hacer con las pechuguitas, o con el pavo que venden ya troceado en los establecimientos de alimentación. Como queráis, pero le ponéis sal y pimienta.

5.- En una cazuela ponemos una lámina de aceite y refreímos un par de dientes de ajo laminados. Antes de que se doren añadimos el pollo troceado y lo salteamos durante cinco minutos más o menos, que quede doradito.

6.- Estamos salteando el pollo y en un cazo o en un bol pequeño mezclamos tres cucharadas de soja, ralladura de jengibre fresco, miel y el zumo de medio limón. Las cantidades según el gusto y el sentido común de cada cual. 

7.- Al pollo, que estará ya bien salteado y habrá cogido color, le añadimos la salsa que acabamos de hacer. Ea, a dejar reducir la salsa, con el fuego bajo y en cuestión de tres o cuatro minutos será suficiente.

8.- Se acabó. Colocamos arroz a un lado, el aguacate al otro y el pollo en medio de todo. Espolvoreamos con el sésamo que teníamos tostado y ya veis en la foto lo mono que queda. Y sabroso, está muy sabroso este pollo con soja y jengibre. A disfrutar. 

viernes, 1 de mayo de 2026

Verduras con mucho sabor (orientalizante)

 


Verduras salteadas con soja y jengibre

Fáciles de preparar y siempre con vuestras verduras preferidas, un plato que vais a preparar en un momento. Solo una recomendación relativa al poco tiempo en que se hace, lo conveniente es tener todas las verduras limpias y cortadas con antelación. Si cuidamos que resulte en el plato muy colorido va a hacer las delicias de todos, incluso de los más pequeños y reacios a disfrutar de las verduras. Ahí va la receta.

ingredientes

brócoli, zanahoria, pimiento rojo y amarillo, setas, cebolleta, ajo, jengibre fresco, zumo de limón, soja, azúcar y ajonjolí para decorar

elaboración: 

1.- Se preparan las verduras, cortando arbolitos de brócoli, la zanahoria en rodajas, los pimientos en palitos, el ajo picado.... así cada una a su bolo. También debemos tener preparada una salsa que haremos mezclando soja, zumo de limón y azúcar, que si es moreno mejor, pero si no, da igual. También deberemos saltear un minuto, aquí como veréis es todo un minuto, un poco de ajonjolí para decorar los platos al final.

2.- En una cazuela de fondo grueso y paredes altas - si es un wok pues mejor - puesta a fuego alto, se echa una lámina de aceite cuando esté caliente el cacharro que vayamos a usar. 

3.- En primer lugar el brócoli y la zanahoria, damos unas vueltas y en medio minuto ya estamos añadiendo la cebolla y el ajo, a continuación las setas cortadas y los palitos de pimiento, para dar vueltas un minuto y medio, daros cuenta de que las verduras deberán quedar crocantes - crudités - y con todo su color. 

4.- Rallamos por encima jengibre fresco, a gusto de cada cual.

5.- Pues se acabó, porque basta añadir la salsa que teníamos preparada, dejarla ahora sí por lo menos dos minutos y medio, y al servir los platos decorar con el ajonjolí que teníamos tostado por encima.

martes, 14 de abril de 2026

Una exquisitez para muy pocos. Cabezas de cordero al horno


Los más aprensivos será mejor que cerréis esta página. Las cabezas de cordero son una auténtica exquisitez, pero para muy pocos. Hay que saber cocinarlas, pero también saberlas comer, con las manos por supuesto. Os voy a proponer una elaboración que he ideado y que ha salido muy bien, al decir de los invitados. Así que dejémonos de historias, y vamos a ello.

Cabeza de cordero al horno

ingredientes: 

cabeza de cordero, ajo, perejil, guindilla, ras al hanut o la mezcla de especias que más os guste, pimienta y sal

elaboración:

1.- Limpieza y desangrado. Las cabezas nos llegan del matadero muy limpias, gracias a las estrictas normativas agroalimentarias que se han ido aprobando en los últimos años, con lo cual solo es menester darle un repaso bajo el grifo del agua fría, y a continuación introducirlas en un barreño con agua helada durante tres cuartos de hora más o menos, con objeto de desangrarlas.                    

                                                 

2.- Al horno. Precalentamos el horno a 200ºC y cubrimos con papel de aluminio el fondo de la bandeja. Introducimos las cabezas una vez salpimentadas, con la parte de los sesos para abajo, con objeto de que estos no se hagan demasiado, ya que en este paso van a estar en el horno unos cuarenta minutos.


3.- Aliño. Sacamos del horno las cabezas y las pintamos con una mezcla de ajo, perejil, guindilla y ras al hanut o la mezcla de especias que queráis. Simplemente se ponen en el vaso de la batidora aceite, como dos dedos o dos y medio, sal, tres dientes de ajo, perejil, un par de pimientas de cayena o la guindilla que más coraje os dé, y las especias. Se bate y con la mezcla obtenida pintamos las cabezas.


4.- Terminamos de hornear. De nuevo al horno, pero ahora a 180ºC y con veinte minutos será suficiente. Los sesos irán en su sitio y para abajo por la misma razón de antes, porque necesitan menos cocción.

5.- Acompañamiento. Servimos con tabulé al lado y comemos con cuchillo y tenedor, pero la parte de las carnes preferentemente con las manos. Seguro que vais a dejar los huesos mondos y lirondos.


sábado, 4 de abril de 2026

Enzapatar las habas

Aunque la cerveza tiene muchos adeptos en estos climas templados que cada vez más van pareciendo tropicales, el vino blanco del Condado es el acompañamiento perfecto para las habas enzapatás

Un plato que es prácticamente exclusivo de la provincia de Huelva y que aún llamándose en algunos lugares habas con poleo, o poleo de habas, en la mayoría de localidades onubenses se conocen como habas enzapatás. Lo del nombre no está claro, aunque normalmente se acepta que para comerlas hay que quitarles el zapato, la cáscara más dura del grano. En cuanto a los ingredientes, se pueden encontrar leves variantes, la más conocida es la del ajo tierno, pero también se hacen con culantro, con limón y como a cada cual le dé la gana, porque en la cocina sí que no hay reglas, sino que todo está abierto a los gustos y preferencias de cada cual. Nosotros vamos a daros una receta que consideramos la más popular y tabernaria, la más sencilla también, y ello a pesar de que en los últimos tiempos el añadirle ajos tiernos y limón se ha extendido una barbaridad. 

La foto muestra el resultado final, así es como deberían quedar

Habas enzapatás
ingredientes: 
habas, sal, poleo y yerbabuena
elaboración:
1.- Desgranamos las habas. Si realizamos un movimiento de torsión en el centro de la vaina, salen los granos con más facilidad.
2.- En el fondo de la olla pondremos el poleo y la hierbabuena. Normalmente más poleo que hierbabuena.
3.- Sal, bastante sal, pero sin pasarse, que tampoco es que vayamos a hacer una salmuera. Daros cuenta de que nos vamos a comer el interior del grano, luego la sal debe llegar hasta ahí. 
4.- Volcamos los granos en la olla y cubrimos con agua.
5.- Lo mejor es ir viendo cómo va la cocción, pero a fuego vivo enseguida empezaremos a oler. El aroma avisa, pero también la textura se puede ver, comprobando que queden enteras. 
6.- A la fuente con los granos solamente, una vez quitados el poleo y la hierbabuena. 
 

lunes, 30 de marzo de 2026

Un plato mozárabe para Semana Santa

Alboronía, un plato que gusta a veganos y beatos por igual

Teniendo como tenemos un santo olvidado, o relegado más bien, el mozárabe San Dúnala, que no solo su existencia es cierta, sino que su sacrificio por honrar y no renegar de su fe en Dios hecho hombre, Jesucristo, le costó la vida, podríamos honrar a este santo huelvano con un plato mozárabe. Estamos ante un auténtico mártir, que el obispado de Huelva se niega a reconocer y vayan ustedes a saber por qué extraña razón. El santoral ortodoxo, es decir, los auténticos cristianos, no los adscritos a Roma, que estos aunque más numerosos son una escisión, celebraban su onomástica el 17 de diciembre, pero tras el cisma, unos siglos después realmente, se percataron los ortodoxos de que el santo de Huelva pertenecía a la iglesia mozárabe, enmarcada en Roma, luego decidieron anular la festividad de San Dúnala. La iglesia romana ni se dio por enterada y si se hubiera enterado le habría importado un pimiento, luego el santo se ha quedado compuesto y sin perrito que le ladre. Dejemos a los cristianos con su curiosa manera de celebrar la muerte y pasión de Jesús de Nazaret y vamos con lo nuestro que es hacer una auténtica alboronía huelvana. El nombre es de orígen árabe y viene a significar algo así como el guiso, simplemente. Lo vamos a hacer con un postulado tan universal como lógico, pues en el capítulo de los ingredientes cada cual pondrá o quite los ingredientes que quieran, aunque para hacer la alboronía huelvana, la de aquí mismo, hay dos que no pueden faltar, por un lado la calabaza, obviamente, ya que es la protagonista, y por otro el comino, lo que diferencia a la alboronía que hacemos por estos confines del reino, de otras muchas maneras de elaborar un plato que tan propio es de los días de Semana Santa. 

ingredientes: 

garbanzos, calabaza, nabo, tronchos de brécol o coliflor, cebolla, ajo, berenjena (más, o menos, las verduras que queráis), cominos, pimentón, pimienta y sal

elaboración: 

1.- Debes tener garbanzos en remojo desde el día anterior, aunque si no quieres hacerla con garbanzos, pues nada, la haces sin garbanzos. Se cuecen en la olla exprés, y cuando estén ya tiernos podréis abrir la olla y echar la calabaza troceada e incluso un nabo, también troceado, según tus gustos, e igual puedes hacer con tronchos de coliflor y de brócoli. Todo esto al gusto de cada cual, pero la calabaza sí que es esencial.

2.- En la batidora eléctrica tritura un diente de ajo con cominos y sal. Y en el microondas podrás poner ahora una berenjena pelada y troceada con un chorrito de aceite de oliva, solo tres minutos a máxima potencia. 

3.- Sofríe cebolla y cuando se vaya poniendo transparente añades pimiento rojo y verde, de los de asar, en trozos no demasiado grandes, pero que luego se vean en el plato. Aquí puedes añadir otras verduras que te gusten y que tengan más o menos la misma cocción, por ejemplo calabacín, también troceado.

4.- La berenjena ya estará en su punto, luego ya se puede añadir al sofrito, aprovechando para añadir también un par de cucharadas de tomate triturado

5.- Esto cada vez tiene mejor pinta. Ahora sólo tienes que añadir al sofrito el majado y la calabaza con el nabo y el calabacín, si es que le has puesto de todo esto. A remover, a añadir un poco de pimentón y pimienta, rectificamos de sal y a servir caliente entre aplausos de la concurrencia.

martes, 3 de febrero de 2026

Coliflor en ensalada

 


Siempre las mismas dudas y al final aliñamos la coliflor con aceite, vinagre y sal. C'est fini. Y está muy bien así, pero hoy os propongo una manera de aliñar la coliflor con más alegría y también más sabor. Se trata de una salsa que puede ser apta también para mojar algunas crudités, o para aliñar esos platos o elaboraciones del Mediterráneo Oriental que tan de moda están, al menos entre los más jóvenes.

Coliflor con salsa de yogur

ingredientes: 

Coliflor, huevo duro, perejil y nueces. (para la salsa, que sobrará) dos cucharadas soperas de mahonesa, un yogur natural, el zumo de medio limón, ajo bien picadito, comino molido pero poco, una pizca de azúcar, pimienta y sal

elaboración: 

1.- Partimos la coliflor de forma que nos quedemos con los ramilletes, pudiéndose guardar el troncho para otras cosas. Estos brotes de la coliflor los cocemos procurando dejarlos al dente, no demasiado hechos. Esto se consigue dejándolos cocer ocho minutos desde que el agua empieza a hervir. Los sacamos y enfriamos inmediatamente bajo el chorro de agua fría. 

2.- Partimos cuatro o cinco nueces y las colocamos sobre los brotes de la coliflor ya dispuestos en una ensaladera. Picamos medio huevo duro y lo añadimos a la ensalada, mientras que la otra mitad nos sirve para cortarla en dos cuartos y colocar en los márgenes de la ensalada, que hace bonito.

3.- La salsa se hace simplemente mezclando y batiendo todos los ingredientes.

4.- Napamos con la salsa los brotes de coliflor y las nueces, y adornamos con perejil recién picado, aunque con culantro o con albahaca tampoco debe estar maleja esta ensalada.

sábado, 24 de enero de 2026

Pollo a la naranja con un toque oriental


Para que veáis lo que se puede hacer con una pechuga de pollo y tres naranjas, toda una sinfonía de sabores y con un toque agridulce oriental

Pollo a la naranja

ingredientes: Pechuga de pollo, ajo, zumo de naranja, soja, salsa worcestershire, vinagre, miel, harina, vino blanco, cayena, cebolleta, perejil o culantro para decorar, pimienta y sal

elaboración: Por un lado haremos una salsa mezclando y batiendo estos ingredientes: zumo de naranja, ajo muy picado, vinagre, salsas de soja y worcestershire, miel, cayena molida, vino blanco y una cucharada de harina. Luego de batir reservamos.

Sofreímos cebolleta cortada en juliana y cuando se esté poniendo transparente, añadimos los trozos de pechuga salpimentados. Una vez dorados se le añade la salsa que teníamos reservada y cocemos todo unos diez minutos

viernes, 16 de enero de 2026

Calabaza, la cucurbitacea para todo uso

 


La calabaza tiene tantos usos y se usa tantísimo, que sería imposible escribir aquí donde la encontramos, pero les daré un par de dulces pistas, la fruta escarchada suele ser calabaza con colarantes, y el cabello de ángel no es otra cosa que un tipo de calabaza, la cidra. Hoy os traigo una idea para hacer más divertida una crema de calabaza, añadir especias. A vuestro gusto, pero os voy a dar también una sugerencia
Crema de calabaza

ingredientes: Calabaza, zanahoria, nabo, nata líquida, puerro, cebolleta, ajo, guindilla, cominos, culantro, pimienta y sal

elaboración: Lo más simple del mundo, bastará con sofreír lo blanco de una cebolleta, pequeña, un diente de ajo y una guindilla o pimienta de cayena. Esto a gusto de cada cual, pero la alegría del picante le va a ir que ni pintado. En cuantito esté poniéndose la cebolleta transparente, añadimos cominos, molido como es natural y a voluntad, pero cuidadito que el comino es muy escandaloso. Dos vueltas y culantro recién cortado. Seguimos añadiendo la calabaza y la zanahoria, peladas ambas, y troceadas menudas. Dos vueltas y el nabo igual, pelado y troceado más bien menudo. Pues ya casi estamos. Cubrimos de agua y a dejar que hierva todo hasta que la calabaza, el nabo y la zanahoria estén tiernos, con lo cual solo habrá que triturar con la batidora eléctrica (yo lo hago en la misma cazuela donde estoy haciendo la crema) y a huir. Para hacerla más suave en el paladar le podemos añadir nata líquida o yogur griego, removemos bien y a la mesa con ella. Chimpún, se acabó.

Podéis ponerle pipas de calabaza para adornar, sésamo tostado o un poco de pimentón, o lo que se os ocurra, pero recordad que las pipas de calabaza son el fruto seco con más vitaminas y minerales de todos los que tenemos en el mercado. 

sábado, 10 de enero de 2026

Tarta de manzana, una de nuestras primeras elaboraciones


Las hacíamos de niños cuando se presentaba la ocasión, una merienda para celebrar un cumple o un santo, o para participar y ser protagonista en la comida dominical y familiar. Lo cierto es que la tarta de manzana siempre la recordaremos como una de las primeras elaboraciones hechas por nosotros mismos y que encandilaron a la concurrencia, ya fueran niños o mayores. Hoy os traigo la receta más fácil y simple, que supongo que es la que todos hacíamos de pequeños. A saber, porque luego de mayores se acaba la inocencia y empezamos a complicarnos la vida, en la cocina y en todo en general. En fin, ahí va esa tarta.

Tarta de manzana

ingredientes:

Un par de huevos. Cuatro manzanas. Siete cucharadas de azúcar y algo más para el glaseado posterior. Siete cucharadas de leche. 100 gr de mantequilla. Cinco cucharadas de harina. Levadura. Mermelada de melocotón o de lo que más os guste, pero la de melocotón es la tradicional y la que mejor le va.

elaboración:

Lo más simple del mundo. En un cuenco amplio ponemos los dos huevos, el azúcar, la leche, la harina, la levadura, la mantequilla, una pizca de sal y dos manzanas peladas y troceadas.

2.- Cogemos la batidora eléctrica y le damos caña hasta obtener una pasta fina. 

3.- En un molde desmontable, con sus paredes manchadas de mantequilla, echáis la mezcla obtenida y a 180ºC, calor arriba y abajo durante veinticinco minutos.

4.- Mientras se hornea la tarta podemos poner siete cucharadas de agua, cinco de azúcar y otras cinco de mermelada en un cazo a fuego medio, para conseguir un almíbar con el que vamos a cubrir luego la tarta.

5.- Sacamos del horno y cortamos gajos de manzana para colocar, más o menos como se muestra en la imagen. La mezcla de almíbar y mermelada la echamos por encima y al horno de nuevo, con calor solo arriba, porque de lo que se trata es de gratinar y quede mona, luego el tiempo es ya a ojímetro. A enfriar primero y a disfrutar después.

viernes, 2 de enero de 2026

albóndigas de choco italoamericanas

 


Seguro que habéis visto peliculones como Uno de los nuestros o, por supuesto, El Padrino, las tres. Pues bien, entonces os habréis percatado de que además del bajo precio de la vida de un mafioso, los protagonistas pasan buena parte del tiempo comiendo o elaborando platos que no son exactamente italianos. Me explico. Entre las dos últimas décadas del XIX y las dos primeras del XX, emigraron desde el sur de Italia hasta los Estados Unidos de América, unos cinco millones de italianos. Fundamentalmente de Sicilia, una isla tan superpoblada como pobre, o pobrísima. Consecuentemente estos inmigrantes llegan a los USA con más jambre que el perro un ciego, con lo cual la rica tradición culinaria italiana se dota de abundantes productos cárnicos en cuanto toca esta tierra de promisión que fueron los Estados Unidos, país que por cierto tiene un 6% de su población total con orígenes en el país transalpino. 
Volvamos a las películas, y veamos cómo disfrutaban con unos espaguetis con tomate a los que añadían albóndigas y salchichas. Normal, las criaturas emigraron por las razones que se ha emigrado siempre, en busca de un trozo de pan, y si podía ser un bocadillo de jamón, pues mejor. Hoy os traigo las albóndigas, muy sencillas, con espaguetis de El Padrino, pero con dos particularidades, están echas con choco y no se sirven sobre espaguetis, sino macarrones, porque me había quedado sin espaguetis y no lo apunté en la lista de la compra. Ahora sí, ya los tengo apuntados y mañana los compraré. Por último, otra cuestión, la de las salchichas, que tampoco las pongo por varias razones, porque no casan muy bien con el choco y porque después de las fiestas tampoco es que estemos como para comilonas abundantes. En fin, ahí vamos.

Maccheroni con polpette di seppia

ingredientes:
Choco, macarrones o espaguetis, cebolla, ajos perejil, huevo, pan rallado, harina para rebozar, vino blanco, tomate triturado, orégano, albahaca, azúcar, pimienta y sal.

elaboración: 
1.- En primer lugar haremos las albóndigas de una manera rápida y fácil. En la picadora o en el aparato que cada cual tenga, o si no a mano, se mezclará un choco de trescientos gramos, relativamente pequeño, con media cebolla o un cuarto si es grande, dos dientes de ajo, perejil pimienta y sal. Una vez triturado todo se les añade un huevo crudo y pan rallado según la textura que vayamos obteniendo. El caso es que con la mezcla se harán bolas, no demasiado grandes, que se pasan por harina y se fríen someramente. 
2.- Ea, pues ya casi está todo porque falta hacer la salsa de tomate, que es bien fácil: Refreímos un cuarto de cebolla y dos dientes de ajo, cortado todo bien fino. Se añade al refrito orégano, albahaca pimienta y sal. En cuanto veamos que la cebolla se está poniendo transparente, añadimos un vaso de vino blanco seco, dos vueltas y esperamos apenas un minuto para que se evapore algo el vino para añadir tomate triturado, con una lata de 400 gramos es suficiente. Pizca de azúcar, a menear y en un par de minutos se añaden las albóndigas de choco.
3.- Se acabó. Ahora sí, Cocemos los macarrones, o los espaguetis, según lo que tengáis, y los servís en plato hondo, con las albóndigas en su salsa de tomates por encima. Ea, a la mesa.