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sábado, 24 de enero de 2026

Pollo a la naranja con un toque oriental


Para que veáis lo que se puede hacer con una pechuga de pollo y tres naranjas, toda una sinfonía de sabores y con un toque agridulce oriental

Pollo a la naranja

ingredientes: Pechuga de pollo, ajo, zumo de naranja, soja, salsa worcestershire, vinagre, miel, harina, vino blanco, cayena, cebolleta, perejil o culantro para decorar, pimienta y sal

elaboración: Por un lado haremos una salsa mezclando y batiendo estos ingredientes: zumo de naranja, ajo muy picado, vinagre, salsas de soja y worcestershire, miel, cayena molida, vino blanco y una cucharada de harina. Luego de batir reservamos.

Sofreímos cebolleta cortada en juliana y cuando se esté poniendo transparente, añadimos los trozos de pechuga salpimentados. Una vez dorados se le añade la salsa que teníamos reservada y cocemos todo unos diez minutos

domingo, 9 de noviembre de 2025

Ortega y la cocina que olvidaron las masas

 


Pollo a la naranja

(con las primeras naranjas de temporada)

Os recomendaría leer La rebelión de las masas, uno de esos libros que como el Antiguo Testamento o El Quijote, y tantos otros, claro está, habría que leer al menos una vez cada década. Como las crisis, cada diez años más o menos. En el tan citado como poco leído libro de Ortega y Gasset, anota en sus páginas iniciales, o advierte más bien, que a las palabras rebelión, masas, o poderío social, entre otras, no habría que dotarlas de un significado único, normalmente político, sino que deberemos abrirlo también a lo moral, económico, cultural, social, religioso e incluso a otros como el modo de vestir o de gozar, y entre estos últimos cabe introducir el de la cocina.

El vertiginoso ascenso de las clases populares, o el revuelto que hoy encontramos a todos los niveles, ha dado como resultado el panorama que tenéis frente a vosotros, gente ágrafa agraciada con la fortuna y propietaria de grandes capitales, cuando no ocupando la dirección de grandes empresas, y por supuesto profesionales mediocres en todas las especialidades. En política para qué contaros nada, sólo hay que echar una mirada al consejo de ministros o pasar por la puerta de tu ayuntamiento para comprobar que la gente de calidad, siguiendo terminología orteguiana, escasea o simplemente ni está ni se le espera por esos ámbitos de decisión. En cuanto a las modas, solo hay que ver esas carnes reconvertidas en murales de guardería infantil, la celulitis expuesta al sol o las transparencias matinales, y en música vemos con estupor como para cantar una chavala debe andar enseñando el culo porque los ritmos repetitivos y machacones no dan para más. En cocina, me limitaré a recordaros la publicidad que aparece en las pantallas del televisor o los restaurantes baratos en los que se congrega una población juvenil y no tanto, que consume pollo frito al estilo del que esté al mando de la freidora, hamburguesas sobre las calorías que necesitas para una semana o comidas exóticas a domicilio que por muy exóticas que sean es burda comida rápida y barata. La rebelión de las masas, un siglo después, sigue siendo más de lo mismo, pero más exagerado si cabe. Leed la obra citada de Ortega y vais a daros cuenta de que de aquellos polvos devienen estos lodos. Ya otro día os hablaré de la dictadura de la mediocridad en la que vivimos, aunque ya os podéis imaginar de lo que estoy hablando. 

Hoy, como para liberarnos, os traigo una receta que huye de modas y tendencias, para volver a la manera en que se ilustraba una pechuga de pollo hace un siglo. Media docena de naranjas, dos pechugas de pollo y lo demás lo tenéis seguro en vuestras despensas o en vuestras cocinas. Veamos.

ingredientes: Cuatro o cinco naranjas, media cebolla de las pequeñas y dulces si puede ser, dos dientes de ajo, dos pechugas de pollo, tomillo, orégano, nata líquida, vino blanco, pimienta y sal

elaboración: Exprimimos las naranjas, excepto media que cortaremos en rodajas para luego decorar. En una cazuela capaz con una lámina de aceite, refreímos media cebolla y un par de dientes de ajo. Antes de que la cebolla se vaya a dorar añadimos las pechugas troceadas, les damos unas vueltas para que cambien de color por todos lados y las alegramos con tomillo y orégano, más su poquito de pimienta y sal. Ahora vamos a añadir un vaso de vino blanco, fino a ser posible, y mientras mejor sea el vino, mejor nos quedará el guiso. Subimos el fuego para reducir el vino y a continuación añadimos un chorreón generoso de nata líquida, como cien mililitros o incluso menos. Damos vueltas y vertemos el zumo de las cuatro o cinco naranjas. Ea, pues ya está. A cocinar como diez minutos y a servir caliente, acompañado con arroz blanco, sobre un nido de espaguetis, con cuscús… o solos en el caso de que no estéis muy canijos y os haga falta un cañonazo de puchero. 

lunes, 14 de febrero de 2022

Salmón para todos

 

En los últimos tiempos el salmón ha pasado a ser un pescado relativamente barato. Paso de daros razones para su consumo porque son de sobra conocidas, de modo que os comentaré simplemente que le cogí tirria a este pescado propio de las regiones donde habitaban unas tribus bárbaras que en cuatro ocasiones trataron de saquear las costas bajo andaluzas y en las cuatro ocasiones salieron escaldados, por cierto el río Escalda no anda muy lejos de allí, por el mar del Norte, costas de vikingos y otras gentes de mal vivir. En fin, lo de la tirria me viene de antiguo y no es por los bestias de los normandos, sino por quienes en otro tiempo se metieron a políticos para ponerse a comer salmón como locos. No sé lo que le verían al salmón, pero se pasaban el día hablando de que si salmón por aquí que si salmón por allá. Cosas de nuevos ricos. Después la cosa fue a peor, pero como ya la clase política me la trae floja, puedo comer salmón sin que se me atragante. 

Salmón en salsa de naranja

ingredientes:

  • salmón
  • naranja
  • cebolla
  • eneldo
  • harina
  • miel
  • pimienta
  • sal
elaboración:
Aunque pueda parecer muy complicado, la piel se le saca al salmón con mucha facilidad, ayudándonos de un cuchillo bien afilado y llevándolo firme por debajo de la piel. Salpimentamos los lomos que hayamos conseguido y le ponemos un poco de eneldo -especie bárbara también, como los vikingos y otras gentes de mal vivir- por encima. Reservamos. Cebolla cortada fina y a pochar en aceite de oliva -en los países salvajes del norte utilizan mantequilla-, para a continuación añadir una pizca de harina, dar unas vueltas y añadir el zumo de una naranja o dos si son pequeñas. En una sartén sellamos las piezas de salmón, dorándola por todos lados. Añadimos el salmón al guiso y si hiciera falta añadimos un poco de agua, no vaya a ser que no haya suficiente zumo o nos hayamos pasado con la harina. El tiempo dependerá de cada cual, pero si el salmón es de calidad deberían salir las lascas como si fueran lomos de bacalao de calidad superior. En fin, que no se os atragante.

sábado, 3 de abril de 2021

Postre de temporada

 

Un postre con fruta de temporada, fácil y rápido. Todavía quedan naranjas en los naranjos, y además con el dulzor propio de haber madurado en el árbol. De fresas para qué os voy a contar. Pues haremos un culis de naranja, le pondremos las fresas encima y adornaremos con unas confituras para que quede más mono.

Fresas y naranjas

ingredientes:

  • fresas
  • naranja
  • azúcar
  • nata montada
  • fideos de caramelo

elaboración:

Exprimimos un par de naranjas o tres, rallamos la piel de una de ellas, y todo a un cazo con azúcar. Calentamos hasta que el zumo espese un poco (al enfriar espesará más). Pues ya está. Vosotros mismos.

domingo, 30 de junio de 2019

En la sencillez está la genialidad

Una salsa mahonesa con ralladura de naranja, orégano y suavizada la textura con un chorrito de zumo de naranja. Rica y genial, como todas las cosas sencillas. en la imagen, unas huevas de merluza sobre esta ligera salsa que me ha enseñado a hacer una excelente restauradora.
Salsa de la Mar Salada
ingredientes:
  • mahonesa que debe estar espesa
  • una naranja
  • orégano
elaboración:

  • Pues ya os lo podéis imaginar, a la mahonesa le añadimos ralladura de naranja, un chorrito de zumo de la naranja y algo de orégano. A mezclar con las varillas y se acabó.

domingo, 20 de mayo de 2018

Todo el año podemos combinar lo que queramos


Esta era una ensalada de invierno hasta que empezamos a traer naranjas del hemisferio sur. Todas las que veis en los supermercados y tiendas, vienen de Sudáfrica, de Uruguay y otros lugares. Son estupendas, por supuesto, porque los transportes han evolucionado hasta el punto de que podemos comer cosas de cualquier lugar del mundo sin problema alguno. De todos modos aprovecho esta entrada para hacer una reflexión sobre el cambio climático, sobre lo que la clase política no quiere ni oír ni hablar pero que es el mayor problema al que nos enfrentamos hoy y al que deberán enfrentarse nuestros hijos y nuestros nietos cuando ya nosotros hayamos jodido la marrana lo suficiente y nos hayamos ido por coño por ahí. El caso es que empecé a coger naranjas de un árbol que tengo en el patio en noviembre y estamos terminando mayo y sigo cogiendo naranjas. Ya muy dulces, es verdad, pero ahí siguen. Pues con una de esas y una zanahoria, que ya las venden cocidas y preparadas, envasadas al vacío, en cualquier época del año, he preparado esta
Ensalada de remolacha y naranjas
ingredientes:
  • remolacha
  • naranja
  • lechuga
  • queso rallado (emmental por ejemplo)
  • miel
  • cebolla morada
  • aceitunas negras
  • aceite
  • vinagre
  • pimienta
  • sal
elaboración:
Pues no tiene nada de particular. La lechuga cortada en juliana en el centro, las naranjas y la remolacha alrededor, aliñamos, ponemos un hilo de miel por encima y terminamos de dcorar. Mirad la foto y ya está. Unos frutos secos también le van genial, pero no recuerdo si en esta les puse o no. Condieu

lunes, 13 de noviembre de 2017

Los nombres del Merluccius merluccius

Pijotas, pescadilla, pescada o merluza. Creo que al menos aquí en Huelva se le da un nombre u otro en función exclusivamente del tamaño. Desde las pijotitas de la costa que prácticamente se comen con espina y todo, o las pijotas que se abren por la espina para lograr una fritura más crocante, y luego las pescadillas, que ya van teniendo más entidad, o las pescadas como esta que hoy os presento. El nombre merluza es usado sólo en el caso de que estemos ante un ejemplar de buen porte.
Pescada al horno
ingredientes:
  • una pescada
  • sal
  • pimienta de cayena
  • ajos
  • zumo de naranja
  • patata
  • pimiento de asar
  • cebolla
elaboración:
Limpiamos la pescada de todas sus espinas y la abrimos a la mitad. Es más fácil de lo que parece, bastará con utilizar un cuchillo bien afilado e intentar acceder hasta la espina central desde la zona dorsal y luego desde la ventral, cortando a ambos lados de las espinas dorsales y ventrales. Otro modo fácil es pedirle al pescadero que le quite las espinas. En fin.
En una fuente de horno colocamos una cebolla cortada en juliana y encima una patata cortada en rodajas más bien finas, aunque no demasiado. Por último se colocan tiras de pimientos, si pudiera ser de colores, rojos, amarillos y verdes. Le ponemos un poco de sal y un hilo de aceite y al horno veinte minutos más o menos y a unos 190ºC.
Mientras se hace la verdura, refreímos unos dientes de ajo picados con unas guindillas y cuando los ajos se empiecen a dorar añadimos como medio vaso de zumo de naranja. Subimos el fuego y dejamos que se reduzca hasta dejar una salsa muy acaramelada y deliciosa.
Cuando la verdura esté, se coloca la pescada con la piel hacia abajo y se mete de nuevo en el horno subiendo algo la temperatura, como a 200ºC más o menos. Pues en unos diez minutos estará el pescado en su punto, se saca y se vierte por encima la salsa que tenemos ya reducida y a punto. Se acabó.

sábado, 16 de septiembre de 2017

Beber y cocinar con vino de naranja S' de Sauci

El vino de naranja creo que es algo exclusivo del Condado de Huelva, al menos en su forma de elaboración. Hay un cuadro en el museo de Huelva que conmemora la creación de este tipo de vino. En el lienzo aparecen varios personajes que se pueden distinguir perfectamente: propietarios, capataces, enólogos... y sobre la mesa hay unas mondas de naranja, botellas y catavinos. Brindan y celebran con Huelva al fondo, al otro lado del río, lejana y rosa que era por aquel entonces, hace ya más de un siglo.
Hoy se siguen haciendo estos vinos, macerados con cáscara de naranja secada al sol durante diez años en bota de roble, en bastantes bodegas del Condado. A cada cual le podrá gustar uno más u otros menos, pero por los que se elaboran en Bollullos siento yo una especial predilección, aunque repito que son todas elaboraciones extraordinarias. Y en Bollullos tengo una bodega como referencia del vino de naranja, Sauci.

Al margen del diseño de la botella, muy cuidado y con una textura en la superficie que recuerda a la piel de la naranja, este vino de naranja que ha sido elaborado con palomino fino y pedro ximénez, es puro terciopelo que en la boca te inunda de sabor y de recuerdos, de un dulzor elegante al ser suavizado el pedro ximénez precisamente por la acidez de la naranja, mantiene el aroma de los generosos del Condado tras la evidente presencia de cítricos. Ideal para postres, quesos y foies, lo hemos probado con mariscos y resulta un maridaje verdaderamente agradable y curioso. Alguna vez lo he utilizado en postres, pero nunca antes como ahora con este plato que os traigo y del que sólo os doy una pista, los niños cuando lo probaron se quedaron mudos. Como comían y no abrían la boca, les pregunté y me respondieron al unísono: "de locos". Los dos dijeron lo mismo, y es que este plato que hoy os invito a que hagáis, es verdaderamente asombroso.
Salmón al vino de naranja
ingredientes:
  • salmón
  • sal
  • eneldo
  • cebolla 
  • nata líquida
  • vino de naranja
  • (para el montaje)
  • cebolla
  • cuscus
  • culantro o cilantro
  • alcaparrones
  • cebollino
elaboración:
Lo más fácil del mundo. Sobre los filetes de salmón ponemos la única sal que vamos a utilizar y también algo de eneldo. Esto va a gustos, pero mejor que no os paseis ni con la sal ni con el eneldo porque aunque la elaboración es simple, hay muchos aromas para disfrutar.
En una cazuela amplia ponemos una lámina mínima de aceite de oliva virgen extra y echamos una cebolla rallada, damos vueltas justo hasta que empiece a tomar color, entonces colocamos los filetes de un lado y al poco le añadimos un poco de nata líquida y un primer chorreón de vino de naranja S'. Damos la vuelta a los filetes con cuidado y volvemos a echar un segundo y último chorreón. El salmón se hace enseguida. No lo dejéis que se haga mucho.
presentación:
He caramelizado cebolla y he hidratado un poco de cuscus semicocido en agua muy caliente. Cuando estaba la sémola en su punto le he picado un poco de culantro (hojas frescas de cilantro para los que no sois de Huelva) y unos alcaparrones. Sobre el pescado he puesto la cebolla caramelizada y al lado el cuscus. Por último un poco de cebollino picadito.

domingo, 26 de febrero de 2017

Las últimas naranjas


Sí, ya lo sé que ahora hay naranjas todo el año, claro, cuando no hay en el hemisferio norte, las hay en el sur. Son las cosas de la globalización, que deviene de los adelantos en el transporte. En estos momentos hay un avión volando justo sobre tu cabeza, el mar está surcado por una infinidad de barcos que transportan de todo y en tu calle lo normal es que haya un atasco o que no encuentres aparcamiento en dos manzanas a la redonda, o en tres. Nos movemos.
Pues con las últimas naranjas de las de aquí, que ya hay que quitarlas del árbol porque está lleno de brotes que necesitarán reventar esta primavera que se nos acerca borrasca a borrasca, vamos a hacer unos pollitos a la naranja bastante resultones. Atentos, porque no es complicado ni mucho menos.
Pollitos a la naranja
ingredientes:
  • dos pollitos pequeños
  • aceite de oliva virgen extra
  • una o dos naranjas
  • laurel
  • canela
  • cebolla
  • azafrán
  • jengibre seco rallado
  • caldo de pollo (o media pastilla de avecrem)
  • miel
  • ajonjolí
  • pimienta
  • sal
elaboración:
Cortamos los pollos a la mitad y los pasamos a una cazuela amplia (donde quepan al mismo tiempo las cuatro mitades de pollito) con una lámina de aceite de oliva para que se doren. Mientras, vamos troceando menuda una cebolla. Cuando los pollitos estén dorados por las dos caras se apartan, y en el aceite que quedó se echan las cebollas, una hoja de laurel, una rama de canela, azafrán majado con un poco de sal, dos pizcas de jengibre seco rallado, pimienta y un poco más de sal, recordando que ya en el majado de azafrán iba un poco de sal.
Se dan dos vueltas y en cuanto la cebolla esté a punto de dorarse se añadirá el caldo de pollo o la media pastilla de avecrem desleída en agua. Se espera a que hierva todo y se vuelven a colocar los pollitos, cubriéndolos casi por completo con más agua. Se tapa la cazuela dejando un pequeño espacio para que respire y se vaya el vapor, se baja el fuego y se espera como un cuarto de hora para dar la vuelta a los pollitos. Otra vez a cocer a fuego medio bajo. Y a esperar a que los pollitos estén tiernos, que no debe ser mucho tiempo.
Cuando veamos que la carne se despega con facilidad de los huesos es que están hechos, luego procedemos a añadir un poco de miel, como una cucharada sopera generosa sobre los pollitos. Se les da la vuelta y otra vez a cocer como cinco minutos más. El fuego ya debe estar bajo o medio bajo.
Ahora viene el final. Sacamos los pollitos y los ponemos en la bandeja donde los vayamos a presentar y que sea resistente al horno, aunque no va a soportar mucho calor, En el horno, precalentado a cincuenta grados, no más, guardamos los pichones en la bandeja y en la cazuela ponemos una naranja o dos, peladas y cortadas en rodajas gruesas. Dejamos que reduzca la salsa y cuando esté sacamos los medios pollitos del horno, donde estaban para que no se enfriaran, le echamos la salsa por encima y decoramos con las rodajas de naranja, adornando con el sésamo o ajonjolí (que habremos tostado en una sartén brevemente) por encima. Se pueden servir con cuscús y adornar más con pétalos de rosa.

lunes, 15 de febrero de 2016

Versos con papas el menú (1)


Esta es la ensalada y de paso corrijo un error, pues en la receta que les pasé puse canela en lugar de culantro. El culantro se le pudo poner sobre la marcha, pero la canela ya estaba en la ensalada y creo que está mejor sin la canela, aunque también le va como ahora comprobareis.
Ensalada de naranja con miel y culantro.- Pelamos y cortamos en rodajas más bien finas las naranjas, que se pondrán en el fondo del plato o fuente donde se vaya a servir la ensalada. Sobre las naranjas ponemos zanahoria recién rallada y espolvoreamos con un poco de jengibre seco rallado, sal y pimienta. Se añaden unas pasas sin semilla y remojadas dos minutos nada más. Exprimimos limón por encima y terminamos con aceite y un hilo de miel.

martes, 17 de noviembre de 2015

Ensalada con vitamina C

Continuamos con cosas sanas pa comer. Ahora una ensaladita mu buena pa este tiempo. Con las primeras naranjas del año, que ya están tela de buenas, me he hecho este mediodía esta
Ensalada de naranjas
Pelamos una naranja pero le dejamos la parte blanca que llaman albedo, creo recordar, y es donde más vitamina C hay. La cortamos en ruedas y las colocamos alrededor del plato, sobre ellas ruedas de queso de cabra de ese que viene en rulos, también cortado en ruedas. Ea, po ya está, lechuguita, cebolleta, zanahoria, pasas, piñones y lo que se os ocurra. Se aliña con vinagre, sal, pimienta y zumo de limón.Hay quien le pone a la ensalada de naranja un poco de azúcar, pero me imagino que es porque no tienen a su alcance las naranjas que nosotros tenemos, que ya en noviembre están tela de dulces. De modo que a disfrutar de una ensalada rica y vitaminada. Ea, a mandar.

viernes, 28 de agosto de 2015

Los trenes baratos

Me encuentro con un colega y me siento en un banco del Huerto Paco a charlar un rato con él. Vengo del Día y hablamos de calidades y precios. Me advierte de los precios del pescado en el Maradona de al lado de mi casa, resulta que a eso de las ocho de la tarde bajan los precios de algunos de ellos, se supone que porque al día siguiente les llegan más y tienen que soltarlos. Hago la prueba ese mismo día y a las ocho y media me encajo en la pescadería y, en efecto, el salmón al corte a seis euros el kilo. Compro algo más de medio kilo por tres euros y poco. Cena resuelta. Como ahora hay naranjas todo el año, que si no las hay aquí las traen del quinto pino, pues me compro una. Suficiente para la receta que os presento a continuación.
Salmón en salsa de naranja.- Sobre el salmón un poco de sal y otro poco de eneldo. Sofrío media cebolla troceada fina y justo antes de que empiece a tomar color le añado el salmón y un chorrito de nata líquida. Meneo el cacharro le doy la vuelta con cuidado a los lomos de salmón que he cortado en tiras, y añado el zumo de una naranja y el de medio limón. Ya está, porque el salmón se hace enseguida. Cena para tres por menos de cuatro euros.

miércoles, 25 de enero de 2012

Sobre la marcha

Ayer estuve mirando por encima una receta en un dominical. Me acordé más o menos de la filosofía de la receta y con unos estupendos tacos de ventresca de bonito en aceite de oliva, me marqué esta
Ensalada de bonito.- Dejamos en remojo con agua y un generoso chorro de vinagre y durante unos diez minutos, cebolla cortada no demasiado menuda. Exprimimos media naranja y le añadimos salsa de soja y unas pimientas de cayena (si se atreven las cortan a la mitad, o le añaden cayena molida). Dejamos también que repose esta mezcla unos diez minutos. En el fondo del plato en el que se vaya a servir la ensalada, ponemos los tacos de ventresca de bonito y cubrimos con la cebolla marinada con el agua y el vinagre. Echamos salsa de soja mezclada con naranja por encima y por último espolvoreamos cilantro (culantro para los que sois de Huelva) recién cortado por encima. Genial. Fácil y con un resultado soberbio. Para sorprender a los amiguetes cuando vienen a casa. Hasta luego.

jueves, 12 de enero de 2012

Aquí no llueve

Aquí por lo menos, y mientras el joioporculo anticiclón esté situado al norte de la península, no cae una puñetera gota de agua. Este año los gurumelos (Amanita ponderosa) los vamos a tener que pintar con un rotulador, así que a comprar los que nos lleguen de donde quiera que sea: Alentejo, Salamanca, Los Pedroches o Tasmania. En fin, mientras seguimos sin ver llover, nos conformaremos con recetas como esta ensalada de mandarinas (Clemenvillas) y salmón, una suerte de
Remojón.- receta típica de las Alpujarras que en realidad se hace con naranja, bacalao, huevo duro y aceitunas negras, todo bien aliñado con vinagre, aceite y sal, pero que la hemos arreglado un poco a los gustos moernos y acondicionado a lo que teníamos en el frigorífico, que al final hay que decirlo todo: Lo que quedaba de una bolsa de brotes tiernos, poniendo esas hojitas tan monas alrededor; y sobre estos brotes tiernos, una mandarina pelada cortada a la mitad y desgajada; un huevo duro desmenuzado a la buena de Dios, en trozos más bien grandes; los restos de unas lonchitas de salmón ahumado y lo que pude sacar de un botecito de huevas de lumpo. Como no tenía aceitunas negras, pues normales rellenas de pimiento y cortadas a la mitad que quedan más monas. Ahora, eso sí, tengo un vinagre buenísimo, pero me pareció más acertado rociar la ensalada con limón y acerté. Su poquita de sal y por último la hice briller con un excelente aceite virgen extra de la cooperativa de Trigueros. ¡Et... voilá! Regardez l'image.

viernes, 4 de febrero de 2011

Bueno, bonito y barato

Pollitos en salsa con miel y naranjas.- Un par de pollitos de esos pequeñajos, una naranja, un vaso de caldo de pollo y poco más. Un plato de lujo para una comida íntima y frugal. Ensalada de tomates y mozarella con orégano y estos pollitos en clave jarambinga. De postre, fresas de Huelva. Sin nata, no hacía falta, eran espectaculares.
Los pollitos los pasé por una sartén de fondo grueso hasta dorarlos. En el aceite que quedó puse una cebolleta fresca picadita, espere a que estuviera transparente y le añadí jengibre seco rallado, más unas hebras de azafrán majadas (una cajita de esas de plástico transparente enterita, bueno, el plástico no) aprovechando que no es tan caro como lo pintan, sobre todo desde que se importa prácticamente todo el azafrán que se consume en España. Sería bastante raro que llegase a vuestras cazuelas algo del poco azafrán que se produce en España, sobre todo en La Mancha (el mejor del mundo) y que sólo es el 0'8% del total del azafrán que se consume en España. También le puse una rama de canela, un par de hojas de laurel (eran pequeñas), sal y pimienta. Di unas vueltas con el cucharón de madera y añadí un vaso grande de caldo de pollo (vale el del puchero, por ejemplo). Otra vez los pollitos a la cazuela (lo hago en tayine o tayín), un par de cucharadas de miel (o al gusto de cada cual, como es natural) y a cocer hasta que los pollitos estén hechos, lo cual no debe ser demasiado tiempo, como media hora o tres cuartos a lo sumo. A sacar de nuevo los pollitos (guardarlos al calor, en el horno moderado por ejemplo) y a cocer, a cocer hasta reducir la salsa. A media cocción le metí la minipimer porque aquí a la parienta no le gusta encontrarse con ningún trozo de verdura (cebolla) en la salsa. En fin. En este momento, ya casi reducida la salsa, le meto una naranja pelada y cortada en ruedas. Dejo que de un hervor más y se acabó.
Se presenta como se ve en la fotografía. El pollito napado con la salsa y con las ruedas de naranja a los lados. Se les pican unas almendritas tostadas por encima y ahí está el tío, más güeno que el pan. Chatachán.

lunes, 24 de enero de 2011

Atún y naranjas




Hay un atún estupendo ahora en el mercado de abastos. El otro día compré un trozo de lomo del que extraje dos paralelepipedos de unos cuatro o cinco centímetros de lado. Los salpimenté y los pasé por la plancha cuando esta estuvo bien caliente. Lo pasé por los cuatro lados largos procurando que el interior quedara crudo. A continuación (eso es, estoy haciendo un tataki) lo metí en una marinada de salsa de soja, vinagre y azúcar, poniendo abajo una capa de puerro picado y encima otra capa de puerro picado también. Al día siguiente, ya estuvo el tataki terminado, lo divertido es la presentación: sobre culis de naranja y almendras y kikos picados.
Ahí os voy a poner, ahora o dentro de un rato, la fotografía del tataki sobre culis de naranja, ahora os dejo la receta del
Culis de naranja.- En un cacito pongo el zumo de tres naranjas, el de medio limoncito y un par de cucharadas de azúcar, rasas, que no quiero que esté demasiado dulce. Lo pongo a hervir y espolvoreo dos cucharaditas rasas y pequeñas de fécula de maíz (maicena para entendernos), a mover con las varillas hasta que la fécula se haya diluido totalmente. Entonces a mover con cuchara de madera hasta que espese, lo cual ocurrirá cuando hierva, pero siempre teniendo en cuenta que el fuego no debe ser demasiado fuerte. Si estuviera demasiado fuerte, hervirá pero no espesará. Tampoco es que vayamos a hacer engrudo, luego en el sentido común de cada cual está el momento justo de apartarlo del fuego, moverlo y cubrirlo con film transparente para que no se solidifique la capa superior.
El tataki lo he colocado sobre un poco de culis de naranja, y encima le he puesto el picadito de almendras tostadas y kikos.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Retratos y vitamina C

La foto es muy mala, ya lo sé, pero es la mejor de las tres que hice, así que esto es lo que hay.
Ya hay naranjas y a muy buen precio. Son estupendas y nos ayudan a sobrellevar un resfriado con dignidad, así que nada, a comer o a beber naranjas.
Ayer compré unos cuantos kilos en el Mercadona. Con dos se saca un vaso, de los de agua, hasta arriba de zumo, por lo que me acordé del lomo a la naranja, entre otras cosas porque tenía un trozo de lomo en el frigorífico que pensaba hacer de otro modo, pero como estaba con la cosa de las naranjas, pues me hice esta receta que os paso por si os pudiera o pudiese apetecer.
Lomo de cerdo a la naranja.- Salpimenté el lomo por todos lados y lo puse en una cacerola con un poco de manteca de cerdo. Una vez dorado, lo saqué y en lo que quedó eché el blanco de un puerro y media cebolla, todo bien picado. Cuando la cebolla empezaba a ponerse transparente, le añadí un chorreón de vino blanco, seco, y a los dos minutos aparté la cacerola del fuego y le metí la minipimer. De nuevo al fuego la cacerola y ahora el zumo de un par de naranjas. Coloqué de nuevo el lomo en la cacerola y lo puse a fuego mínimo.
Un rato después, no sabría deciros cuanto porque se me atascó el usillo del patio con tanta hoja y tanta mierda como cae del techo con los pajaritos de los oeufs, y me tuve que descalzar y ponerme los pantalones en plan coquinero para sortir al patio y quitar el usillo. Con todo y con eso, el agua se metió en la cocina, pero no llegó el agua al río porque se procedió con cierta premura, pero tendré que cambiar la piletilla porque si no, cualquier día no estoy en casa y como se vuelva a atascar con las hojas y las porquerías, pues se inunda chez moi y entonces me puedo cagar en la excelsa memoria de don Mariano Medina y el barco K.
En fin, suivons. Creo que andaba con la cazuela a fuego mínimo y tapada, para que el lomo se haga a fuego lento y quede tiernecito. En fin, eso lo vais viendo y ya está. Saco el lomo y mientras lo corto subo el fuego de la cacerola para que reduzca la salsa, y también echo unos gajos de naranja pero con la cáscara y todo. Se sirve más o menos como está en la fotografía o como os dé la gana. Qué sí, qué sí, qué ya sé que la fotografía es una jartá de mala, pero nunca me gustó eso de la fotografía. De hecho, cuando era niño, huía de las fotografías, por eso tengo tan pocas fotografías. De grande, suelo hacer igual, y si no, os enseñaré cuando queráis el carné de identidad, que tiene una fotografía de hace un montón de años. La agente de policía que me estaba haciendo el carné, insistía en que la fotografía era muy antigua, pero yo que nada, que era de la semana pasada, que lo que ocurría era que venía del campo, sin arreglar y de estar toda la mañana vareando olivos y que por eso no me parecía mucho. Al final coló. Coló porque servidor es muy pesao, pero que si no, me tengo que hacer otra vez una fotografía en el fotomatón del Damas, como esa que me hice para la matrícula de primero de carrera. Qué tiempos. Estaba vivo el Generalísimo, pero de todos modos, qué tiempos. Desde luego, contra Franco se vivía mejor. O éramos más jóvenes. Que más bien va a ser eso.

sábado, 18 de abril de 2009

90 días de penitencia (75)

Nota al margen: Para quince días que me quedan… a lo mejor aguanto. De todos modos, si esto es un régimen, que venga Dios y lo vea. Por cierto, estoy leyendo “La tournée de Dios”, la novela más disparatada de Jardiel Poncela. En sus páginas reproduce una hoja de calendario correspondiente a un viernes 10 de abril, festividad de los santos Ezequiel, Miguel de los Santos, Apolunio y Pompeyo. Al dorso de la hoja, aparece bajo el epígrafe “conocimientos de cocina”, la receta de las alcachofas fritas. Más o menos aconseja partirlas en cuartos (no dice después de quitarles las puntas y las hojas más duras, y ponerlas en agua fría. Mi querido Juanjosé Matas añadiría que es menester poner en el mismo agua el zumo de medio limón para que no se oscurezcan, pero sigo: Luego de tenerlas bañadas en ese agua fría, se pasan por huevo batido y se fríen en abundante y buen aceite de oliva virgen extra hasta que tomen buen color. Doradito debe querer decir. A continuación se ofrece la solución a la charada del día anterior, que no viene al caso, pero para los más curiosos les diré que la dicha solución es: Adefesio. Todo muy propio del autor de “Eloisa está debajo de un almendro”, sobre todo lo de las alcachofas fritas.

Desayuno

  • Café cortao
  • Tostada con aceite

Lo de todos los días, para qué voy a cambiar.

Aperitivo

  • Cerveza con mucha espuma
  • Chochos

Lo de la cerveza con mucha espuma es para quitarle algo del gas. En Huelva tienen la costumbre de tumbar el vaso para que no salga espuma, costumbre estimo que inadecuada para un cervecero. Lo de los chochos no se asusten, es propio de tabernas y algunos bares en Huelva ofrecer altramuces, que por aquí se suelen nombrar chochos, con el vino o la cerveza. En el bar de la lonja del pescao, donde estoy con el Dioni y el Matas, es lo que nos ponen. Estupendo.

Almuerzo

  • Huevos fritos con jamón
  • Gambas blancas de la costa de Huelva
  • Vino y cervecita fresquita

Abro el jamón que me regaló Matías el otro día. Vaya, me salió un pareado. Le frío unos huevos para acompañar y se acabó. Bueno, se acabó no del todo, pues he cocido algunas gambas de las que le he comprado al Dioni. Verán, si les digo que tienen todo su bigote y que pesaba cada una sus veinte gramos, los que entienden ya sabrán de que material estamos hablando. Creo que no es menester seguir poniéndole los dientes largos al personal, así que simplemente no comentaré el precio, porque en lugar de los dientes largos, se les pondrán los pelos de punta.

Merienda

  • Yogur con música

Otra de las nuevas voces del fado. Mafalda Arnauth canta “Coisa assim” inserta en el trabajo “Esta voz que me atravessa”. Excelente voz y delicioso ritmo que me lleva a las fiestas de barrio en Lisboa.

Cena

  • Ensalada de don Juan López
  • Crema de verduras
  • Gambas a la plancha
  • Fresas
La ensalada de un joven profesional que estudió en la Escuela de Islantilla, donde debe haber buenos profesores a juzgar por el resultado que, al menos con mi admirado Juan López, han tenido. Ya saben cual es, rodaja de tomate maduro, encima otra de naranja, y por encima aceitunas que esta vez son verdes, y perejil en lugar de culantro como le puse el otro día. Sal en escamas de Isla Cristina, vinagre de Telesforo y aceite del molino de Trigueros. Hoy está la ensalada hasta mejor incluso que la de antier. Es fantástica y os la recomiendo de veras.
Creo sinceramente que el truco para que me salga tan estupenda la crema de verduras, es porque le pongo lo que tengo y no me preocupo de nada más. Esta vez eché en la olla hasta un tomate que andaba dando vueltas por el frigorífico. A su lado, puerro, por supuesto apio, zanahorias, calabaza, nabo, patata, calabacín y creo que ya está. Sal y un buen chorro de aceite de oliva virgen extra.
Las gambas que le compré al Dioni son superlativas, así que a la plancha no se pueden imaginar como están (tambíén).
Fresas, que siguen estando a un precio tirado y están más buenas que el pan. Y como no puedo comer pan, pues como fresas.

miércoles, 15 de abril de 2009

90 días de penitencia (72)

nota al margen: He cambiado la foto. Esta ma la hizo Lola en La Caleta, en Cái. ¿A que estoy más delgaíto?

Desayuno

  • Café cortao
  • Torrijas

Hoy he dormido. Estupendo. Al viejo a lo mejor le dan el alta. Más estupendo aún. Café, dos torrijas y al curro.

Almuerzo

  • Gambas en gabardina
  • Pulpo a feira
  • Huevos de choco
  • Bacalao confitado
  • Tinto de la riberita del Douro. Dois garrafas.
  • Regañá
  • Orujo

Efectivamente. Al viejo le dan el alta. A eso de las tres y media nos podemos ir a casa. Allí lo dejamos con mi hermana. My brother y mi niño el grande nos vamos a lo de Jeromo, en la plaza de la Merced. Para los que no conocen Huelva, les diré que es un restorán pequeño pero con una calidad extrema en lo que sirven. Las gambas con su gabardina son en realidad gambones, estupenda fritura. El pulpo a feira muy bien resuelto, aquí en Huelva se nota que la colonia gallega supone un cinco por ciento de la población total, quiero decir que esos son los gallegos o descendientes de gallegos en primera o segunda línea que pueblan el solar huelvano. Ya saben, aquí somos por lo general andaluces, pero también un poco portugueses, un poco extremeños, un poco gallegos, un poco vascos y un poco de todo lo demás, incluidos. Resultado: onubenses. Cómo para ser nacionalistas, je, je, je… Aquí estaremos, económicamente hablando, algo atrasados, pero socialmente muy avanzados.
Los huevos de choco (huevas de sepia, para los que son de fuera), son punto y aparte. Frescos fresquísimos. Extraordinariamente tratados en la plancha. Este Jeromo es un crack.
Bacalao confitado que mi niño el grande pide también. Este está aprendiendo demasiado pronto. También prueba el vino, goloso, rico y dulzón, poco complejo pero muy agradable en boca, como todos los riberitas. Le gusta al niño. Mala cosa, más me valdría que se aficionara al don Simón.

Merienda

  • Té con música

“People are strange”, de los Doors. Me acabo de enterar de que se llamaban los Puertas por el libro de Aldoux Huxley “Las puertas de la percepción”. Hombre, ese libro para los de my generation fue todo un hito, pero no sabía que al Morrison le impresionara tanto. Bueno, en realidad, la experimentación se llevó al Morrison. En cambio a Huxley le sirvió la dicha experimentación para escribir frases como esta que dedico a mis collègues del Instituto: “Gastamos actualmente en bebidas y tabaco más de lo que gastamos en educación. Esto, desde luego, no es sorprendente. El afán de escapar de sí mismo y del ambiente se halla en la mayoría de nosotros casi todo el tiempo”. En fin, los Doors en estado puro. Geniales y además de mi generación. Un placer siempre escucharlos.

Cena

  • Ensalada de Juan López
  • Espaguetis con ajo y aceite
  • Fresas sin nata
Es la ensalada cuya receta me enviaba hace un par de días Juan López, un soberbio cocinero onubense que oficia por la parte de Isla Cristina. Se toman rodajas de buen tomate maduro, sobre ellas se colocan rodajas del mismo tamaño, bueno, más o menos del mismo tamaño, de naranja. Se aliña por encima con el mejor aceite que tengamos a mano, buen vinagre del Condado y sal en escamas de Isla Cristina. Se termina de decorar con aceitunas cortadas en ruedecitas y culantro recién picado que se extenderá sobre los tomates con su naranjita encima, y sobre todo el plato para que quede mono. Cette nuit hemos decidido decorar el plato con aceitunas negras, pero Juan nos recomienda aceitunas verdes. Otra vez lo haremos así, pero el negro le iba muy bien y además tenía una latita abierta en la nevera. El resultado, como no podía ser de otra manera, insuperable. Deliciosa combinación de sabores. En lugar de culantro, u hojas verdes de cilantro, para que me entiendan los que son de fuera de la provincia, se le puede poner perejil. Si optamos por el culantro, más poderoso de sabor, hay que ser forzosamente moderados, pero que se note, evidentemente.
Los espaguetis son los más populares de Roma. En primer lugar y como es natural, se cuecen los espaguetis en agua con sal. Luego se laminan dos o tres dientes de ajo y se refríen en buen aceite de oliva virgen extra. Cuando se ponen blanditos o cuando cambian de color, se retira la cazuela del fuego y se les añade pimentón picante. Se vuelve a poner la cazuela al fuego y se dan vueltas hasta que los espaguetis estén bien engrasados y el pimentón se haya perdido por entre los vericuetos de la pasta. Se sirven en platos planos pero grandes, adornadas previamente dos esquinas con una filita de pimentón normal, que parezca que el plato está cruzado por una fina línea roja. Se ponen los espaguetis en el centro y se les pone queso rallado por encima. Como siempre quedan algunas láminas de ajo en la cazuela, pues se utilizan para coronar los platos. Sensacional. Cuando eran pequeños mis niños, me pedían espaguetis sin nada. Vamos, sólo queso rallado por encima y se acabó. Ahora, cuando me entero que en Roma están de moda estos espaguetis con aceite y ajo, más el pimentón, eso sí, alucino por un tubo. Mi niño el chico está cenando con nosotros y le han encantado los espaguetis y la ensalada de Juan López. De postre, fresas. Estas sí que me gustan sin nada, sobre todo cuando son estas de la variedad Candonga que tan dulces y ricas son. De postre fresas sin nata y de música, Frank Sinatra cantándonos lo que sucedió en Monterrey: “It happened in Monterey”. Luego, para después del postre, Nat King Cole nos regala una “Smile”. Demasiado para el cuerpo. Qué jodidamente bello es vivir.

lunes, 13 de abril de 2009

90 días de penitencia (70)

Desayuno
  • Café cortao
  • Nopán con queso fresco y jamón york
Lo habitual estos últimos días. Sienta bien y pocas calorías para el body.


Aperitivo
  • Tortillas de gambas
  • Vino tinto
De las tortillitas de gambas de ayer quedó un poco. Ahora caen con un tinto. Sólo uno ¿eh?


Almuerzo
  • Tabulé
  • Tajine de garbanzos y verduras
  • Pollo a la naranja con guindillas
  • Macedonia de frutas
El tabulé, tal como quedó explicado hace unos días. Para el tayín, el tajine o como le quieran llamar, puse en remojo unos garbanzos y a las doce horas los cocí durante diez minutos en la olla a presión. Luego puse en una cacerola una lámina de aceite, le añadí pimentón, canela, jengibre seco rallado, cominos majados con un poquito de sal, azafrán y pimienta. Cuando empezaron las especias a desprender sus aromas, les eché media cebolla y cuatro cucharadas de tomate triturado, les di unas vueltas y añadí luego los garbanzos, unos espárragos trigueros troceados y un calabacín cortado en medias ruedas. Añadí medio vasito de agua y lo dejé cocinar a fuego lento, durante unos diez minutos y con la olla tapada.
Este tayín puede comerse por sí solo o acompañando al pollo que hacemos a continuación.
Para el pollo, mezclé dos guindillas rojas, sin pepitas y cortadas muy finas, con dos dientes de ajo, cominos majados con una pizca de sal y la ralladura de una naranja (como la mitad de la piel más o menos). A todo esto le uní tres cucharadas de mahonesa y procedí a introducir esta mezcla entre la piel del pollo (que se desprende fácilmente) y la carne. Al pollo previamente, que se me olvidaba, le metí dentro la naranja que había utilizado para rallar parte de su piel. En una fuente de horno introduje el animal y le puse al lado trozos de naranja y lo regué con aceite para ponerle por fin sal y pimienta. Y allí estuvo el animal, sin protestar ni nada. Y eso que estaba a 200º de temperatura. Cuando observé que tenía un bonito color dorado, lo saqué del horno y le di la vuelta con cuidado, metiéndolo de nuevo en el horno hasta que estuvo bien doradito por todos lados y la carne se veía que se podría desprender fácilmente de los huesos. El pollo se sirve con el tayín de garbanzos y verduras o con una ensalada de brotes tiernos.
La macedonia de frutas, como la he referido otras veces, fruta troceada y azúcar más un chorrito de vino oloroso del Condado. Se tapa con film transparente y se deja que tome la fruta el aroma del vino durante media hora.



Merienda
  • Café
  • Torrijas y música

Dos torrijas de las pequeñitas y los prodigios vocales de Dee Dee Bridgewater en una canción llamada Cotton Tail, del disco que dedicó a la Fitgerald en el 97, Dear Ella.

Cena

  • Huevas con mahonesa
  • Habas enzapatás
  • Cerveza

Hemos vuelto a ingresar a mi padre en el Hospital. Cuando tenemos un hueco para cenar algo es demasiado tarde, así que en el bar que encontramos abierto, una cerveza, habas enzapatás y huevas con mahonesa. Es lo que hay. El ambiente de lo más cutre: dos borrachos discutiendo del antiguo Egipto con unas tesis absolutamente surrealistas; una yonqui que entra para pedir un vaso de plástico y que lía la bronca porque no hay; un tío solitario con unas gafas a las que le falta un cristal dando su predicción del tiempo a nadie en particular y a la parroquia en general... En fin, mañana será otro día.