Mostrando entradas con la etiqueta pavo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta pavo. Mostrar todas las entradas

domingo, 19 de abril de 2020

A falta de conejo, bueno es un pavo

Es la receta típica de conejo en adobo, pero no sé el tiempo que hace que no me como un conejo, y ahora con el confinamiento, menos todavía. De modo y manera que he comprado pavo en la carnicería y ya está. 
Pavo en adobo
ingredientes: 
  • pavo en trozos
  • aceite
  • vinagre
  • ajo
  • laurel
  • orégano
  • pimentón
  • clavo
  • pimienta
  • sal
elaboración:
Mira, en una cazuela pones tres o cuatro dientes de ajo partidos a la mitad, dos hojas de laurel y ya está. Se dan dos vueltas y se baja el fuego para echar el pavo troceado, dándole vueltas de vez en cuando hasta que quede doradito. Bien, mientras se doran los trozos de pavo (miramos a ver cómo van y damos vueltas para que se sellen por todos lados) majamos un clavo de olor y unos granos de pimienta en el mortero, lo añadimos al guiso y le damos también un toque de pimentón y un poco de orégano. Echamos vinagre, sin pasarnos, y ya está. Sal, dos vueltas y a cubrir de agua. Fuego medio y olla a medio tapar. Cuando veamos que la carne está tierna, se sube el fuego para reducir un poco y a servir acompañado de patatas fritas, por ejemplo.

martes, 26 de diciembre de 2017

Para las fiestas señaladas, mi pavo trufao particular


Pavo trufado
Como el pavo trufao es propio de estas fiestas y no sólo de la Navidad, pues aquí tenéis la receta para que lo intentéis para Año Nuevo. No es complicado, de verdad. Iré paso a paso. Si lo queréis para esta fiesta del paso del año, lo empezaréis el día 29 por la tarde. Hacedme caso.
En realidad esta receta la quiero dejar escrita porque en los libros míos de cocina no está bien explicada y porque se va a perder. Conocía a varias personas que lo hacían y ya no están en este mundo ninguno de ellos.
ingredientes: 
un pavo de tres kilos más o menos. Si es mayor sobrará carne para hacer otra cosa.
huesos salados y blancos
hueso de jamón
tocino fresco y salado
ajos
perejil
pimienta en grano
dos clavos de olor
sal
vino oloroso seco y para la farsa vino de naranja
carne magra de cerdo picada
jamón picado en taquitos pequeños
tres trufas medianas
cinco o seis setas frescas variadas o secas pero ya deshidratadas.
seis o siete huevos
pan rallado
pimienta
sal


Primer paso: Quitar la piel al pavo. Es lo único complicado de la receta. Se hará con cuidado y sin prisas, procurando ayudaros de un pequeño cuchillo para los momentos críticos, cuando la piel está pegada al espinazo del pavo y cosas por el estilo, pero con las manos, metiéndolas entre la piel y la carne, se va desprendiendo bien. No conozco otra fórmula.
Segundo paso: Cocer el pavo. Se descuartiza el pavo que acabamos de despellejar y lo metemos en la olla con huesos blancos y salados, huesos de jamón y tocino salado y fresco, procurando quitar algo de la mucha sal que llevan los huesos y el tocino, debajo del grifo, sin más problemas. Se añaden cuatro dientes de ajo enteros, un ramo de perejil y unos granos de pimienta más dos clavos de olor, un chorro generoso de vino generoso y se cubre de agua. En la olla exprés como una hora más o menos será suficiente. En todo caso hasta que la carne del pavo se desprenda con facilidad del hueso.
Tercer paso: Sacar los trozos de pavo y los huesos. Dejar enfríar todo.
Cuarto paso: Colar el caldo y dejarlo reposar toda la noche al fresco en otra olla y convenientemente tapado.
Quinto paso: Desgrasamos el caldo que habrá estado toda la noche al relente. Es bien fácil, se coge un colador pequeño y fino y se quita toda la capa de grasa que cubre el caldo. Una vez realizada este primer desgrasado, se vuelve a poner el caldo a cocer, pero a fuego lento, y mientras proderemos a coser la piel y rellenarla, según se dice a continuación.
Sexto paso: Cuando terminemos con este primer desgrasado, se procederá a coser la piel del pavo, con hilo y aguja normales y corrientes. Se coserán todos los agujeros a excepción de uno, el del culo o el del gañote, a elegir, pero da igual.
Séptimo paso: Se desmenuza la carne de pavo, en trozos menudos pero no demasiado pequeños, se mezcla con carne de cerdo picada (para un pavo de tres kilos como cuarto y mitad de carne de cerdo), jamón picado en taquitos no demasiado pequeños, tres trufas con el líquido que traerán en el bote, más seis o siete setas frescas, salpimentamos con cuidado porque el pavo ya iba salado de su cocción, y por fin un chorreón generoso de vino de naranja, seis o siete huevos batidos, más un poco de pan rallado si hiciera falta para que la farsa quede bien homogénea y trabada. Se introduce todo esto en la piel del pavo y procedemos a coser el agujero por el que hemos metido la farsa, en teoría el único que nos quedaba. Ah, las puntadas no deberán ser como si estuviéramos zurciendo un calcetín, sino que pueden ir algo separadas, no tanto como si fuera un pespunte pero casi.
Octavo paso: El vendado. Se tomarán vendas finas y se procederá a hacer con el pavo ya relleno como si de una momia se tratase. Una vez bien vendado se ata con hilo de bramante o guita fina, y se sumerge en el caldo, como hora y media a fuego medio. Si el pavo relleno y vendado no es cubierto por el caldo, se añadirá agua hasta que lo cubra.
Noveno paso: La prensa. Una vez cocido el pavo se saca con cuidado de la olla donde ha cocido y se colocará sobre una tabla. La tabla se pondrá sobre un cacharro suficientemente amplio y con un plato sopera del revés, que es el que sostiene la tabla con el pavo. Encima del pavo se pondrá otra tabla y encima algunos cacharros con peso suficiente para que actúen de prensa.
Decimo paso: El pavo se quedará así un día entero, y el caldo se dejará de nuevo al relente.
Undécimo y último paso: Es el día señalado. Se tomará el caldo y se desgrasará nuevamente como la primera vez, a continuación se pone a calentar y en cuanto se haya calentado un poco se cuela de nuevo, pero esta vez por un colador de metal con una gasa, para atrapar todas las pequeñas partículas que aún queden por ahí. De este modo se consigue un consomé absolutamente translúcido y ambarino, una auténtica delicia para disfrutar los iniciados. Con un evidente sabor a trufas y a setas, suave y aterciopelado en la boca, el mejor consomé que hayáis podido imaginar que podríais disfrutar en vuestra vida. Y todo obra vuestra. A partir de este instante, la vida será distinta.
En cuando al pavo, ya estará listo, de modo que se le quitan las vendas y se corta en lonchas no demasiado finas. Vais a ver qué cosa más deliciosa. Se acompañará de huevo hilado y fruta confitada.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Un lujo con un modesto de 2ª B

Ojú, hijo, qué de cosas que he hecho casi sin darme cuenta. Entre otras esta salsa de champiñones para acompañar unas chuletitas de pavo que son como la Balona o el Recre, modestos de segunda B, y unos tallarines de calabacín. También un nuevo libro que se presentará en San Juan del Puerto a finales de este bendito mes, que empieza con tos los santos y termina con don Andrés, Silván y Bueno.
También habrá una presentación en Huelva, de modo que a la primera no vayáis que el local es más bien pequeño, sólo cien personas. Cualquiera que esté leyendo esto y no nos conozca dirá que este tío de qué va, pero claro, no saben que, como dice Rafael Pérez el editor en la introducción, soy un escritor de culto en Huelva y alrededores y oculto para el resto de la humanidad. Cosas de la vida. En fin, ahí van estos
Pavo con tallarines de calabacín y salsa de setas
Vamos a ver, el pavo a la plancha o a la brasa y ya está, con su sal y su poquito de pimienta. Pero se hace al final como es natural, para que esté caliente.
Los tallarines se cortan con un cortador de verduras y como no tengáis cortador ni os cuento cómo os van a salir. Se escaldan un momentito solo en agua hirviendo y ya está. También al final para la presentación del plato. Y ahora la salsa, que también es muy fácil, pero en fin, ahí va.
Un par de dientes de ajo laminados y a la sartén con una lámina de aceite de oliva virgen extra, como yo. Antes de que se doren se añaden cuatro o cinco champiñones medianos laminados. A rehogar todo junto. Mientras se rehogan champiñones y ajos, se añadirá una hoja de laurel, otra de romero fresco sin el tallo central que está más duro que un cuerno y luego nos lo vamos a encontrar. Ea, pues ya está. Ah, no, que no he dicho que hay que ponerle sal y pimienta, y si os place un poco de orégano, pero ya va bien de sabor con el romero y el laurel, más los champiñones, que es lo que le da carácter a la salsa como es natural. Bien, cuando estén bien pochados añadimos medio vaso de los de vino de vino oloroso seco, sin miedo. Subimos el fuego y a esperar que esté casi reducido. Metemos la minipimer y añadimos culantro (hojas de cilantro para los que no sois de Huelva) o perejil recién cortado, más medio bote pequeño de nata líquida, es decir 100ml. Se da un calentón a la salsa y se presenta como queráis o como aparece en la foto. Condieu.

viernes, 16 de junio de 2017

Adobar para conservar

Los adobos te permiten conservar alimentos como la carne. En este caso era un kilo de pavo que no me iba a comer de una sentada, por lo que hice un adobo y luego ya lo he podido ir comiendo en perfecto estado de conservación. De conservación en el frigorífico, claro, porque no estamos refiriéndonos al termino adobo tal como lo podrían entender nuestros abuelos, sino como lo tenemos que entender nosotros. En fin, os cuento cómo adobé la carne y cómo la cociné luego.
Pavo en adobo
Simple como él solo: cominos, tomillo, laurel, pimienta y sal. Se mezcla todo y se adoba la carne con estas especias, para a continuación añadir vinagre -un chorreón generoso- y agua -la suficiente para que cubra bien todo. Ea, un papel film transparente por encima y a dejar que tome el adobo al menos unas seis horas. Ya sólo quedará hervir la carne hasta que esté tierna con todo, con la mezcla de especias y con el vinagre, el agua y los jugos que hayan soltado o dejado de soltar, más un vaso de vino blanco.
Adobo de pavo
Igual de simple o más todavía. Refreímos tres o cuatro dientes de ajo junto a una cebolla, todo bien picado, y cuando el refrito esté a punto se echa la carne y todo con lo que ha cocido antes. Se añade un poco de pimentón y ya está. A cocer de nuevo a fuego vivo, hasta reducir la salsa.

martes, 4 de abril de 2017

In potacchio


Con el mismo origen que potaje, cual es el término francés pot-au-feu, el potacchio italiano toma el nombre también prestado de la lengua de los galos. En ningún caso se trata de la misma familia de elaboraciones. El potaje francés estaría más cerca de nuestros pucheros o cocidos, mientras que los potacchi italianos, como verán a continuación, van igualmente por su cuenta. El que hoy traemos, con pavo como lo podríamos haber realizado con cerdo, con pollo o con cordero, es típico de una región al este y centro de Italia, la Marche o la Marca, con capital en Ascona. Se trata de cocinar en un pote de barro la carne que fuere con algunos ingredientes que se podrán más o menos combinar con otros, pero entre los que no deben faltar el romero, el ajo, el vino y aunque sólo un poco, el tomate. Como comprobarán el resultado final es parecido al de nuestros estofados, aunque no se haga todo en crudo. Y en este que hoy nos ocupa, no hemos reparado en poner pimienta de cayena para darle algo de picante y algo más de personalidad.
Pavo (tachino) in potacchio
ingredientes:
  • un kilo de pavo limpio de huesos y troceado
  • tres tomates enteros de lata
  • una cebolla pequeña
  • un diente de ajo
  • una ramita de romero fresco
  • un vaso de vino blanco seco
  • aceite de oliva virgen extra
  • pimienta de cayena
  • pimienta negra recién molida
  • sal
elaboración:
Picar muy menudo un diente de ajo y una cebolla pequeña, así como una ramita de romero. Hacer un refrito en una cazuela con una lámina de aceite de oliva virgen extra, y cuando la cebolla empiece a dorarse echar la carne. Damos unas vueltas y añadimos sal y pimienta, así como un par de pimientas de cayena o tres, o guindillas a gusto de cada cual. Mojamos con el vaso de vino blanco y subimos el fuego, hasta que se evapore. Se añadirán entonces los tomates de lata, que no hará falta ni trocearlos siquiera, y se menea todo para añadir a continuación un poco de agua y dejar que hierva todo pero a fuego bajo y con la cazuela casi tapada. Vigilar para que no se quede seco y a esperar a que se forme una deliciosa salsa de un bonito color rojizo o pardo, pero brillante.

miércoles, 6 de julio de 2016

Aprovechando los trenes baratos

Por tres perras una comida de lujo.De paso Nico Ríos podrá comprobar que le hago caso (ver foto), el vino del Roig, más que correcto. Lo uso casi a diario entre otras virtudes porque es tela de barato. También barata y excelente la carne de pavo, que he cocinado con semillas de hinojo, culantro y zumo de limón. Mäs otras cosas que a continuación detallo, ya que por fin voy a poner los ingredientes tal como me demandan los colegas y la familia, que siempre estáis dando por culo con la historia de que no explico ná. Con lo bien explicaíto que siempre lo pongo tó. En fin, ahí va:
Pavo con hinojos.- O como diría uno de la nueva cocina, ave de corral con olivas de Kalamata al aroma de los cítricos suavizadas por el dulzor anisado de la semilla de hinojos. En fin, ahí van los
ingredientes:
  • Carne de pavo, como es natural. De la parte de la pata y troceada.
  • Una cebolla mediana
  • Dos o tres dientes de ajo
  • Aceitunas de Kalamata (en serio, con esas va mejor el guiso, pero yo lo hice con otras que también están tela de buenas)
  • Un chorreón largo de aceite
  • Agua
  • El zumo de medio limón si el limón es bueno y tiene zumo, sino el de un limón entero.
  • Semillas de hinojo
  • Culantro (hojas de cilantro para los que no sean de Huelva)
  • Jengibre seco rallado
  • Azafrán
  • Pimienta
  • Sal
y la
elaboración:
Es tela de fácil. Picamos la cebolla, los dientes de ajo y los ponemos en una cazuela de fondo grueso a fuego medio. En cuanto la cebolla se pone transparente añadimos la carne troceada. Damos un par de vueltas y añadimos el culantro, las especias, el zumo de limón, la sal... Coño, echamos todo menos laa aceitunas. Damos otras dos vueltas con el cucharón de madera o con el dedo, a elegir. Se cubre de agua y se baja el fuego al mínimo, se medio tapa el cacharro y de vez en cuando te asomas a ver cómo va el guiso. Cuando la carne esté tierna se añade un puñao de aceitunas -obviamente sin hueso- se sube el fuego para reducir la salsa y ya está. Veis como era tela de fácil.
Se puede acompañar de cuscus y se hace estupendamente en una tayine, pero en fin, aleluya, aleluya, cada uno con la suya. Y no os quejéis más.

domingo, 27 de diciembre de 2015

Que no pare la fiesta


¿Harto de tanto comer, hastiado de tanta comilona, aburrido? De eso, nada. A comer otra vez. Ahora una tayine (o cazuela) de pavo con calabaza y manzana, entre otras cosas para no dejar de sorprender a los invitados, que se quiera o no, seguirán por aquí hasta que se les terminen las vacaciones. De modo que no pare la fiesta. Vamos allá con esta
Tayine de pavo con calabaza y manzana
Una cebolla troceada y como tres cuartos de pavo troceado para guisar. Todo a la cazuela de fondo grueso (la tayine es eso, de barro), procurando ir meneando de vez en cuando la carne y la cebolla con la cuchara de madera. Cuando la cebolla empieza a ponerse transparente se añadirán las especias: canela molida, jengibre molido, pimienta molida y azafrán majado ... Ah, pensabas que iba a poner molido, ¿eh? Pues no. Azafrán majado con un poco de sal. Salteamos todo como medio minuto y añadimos dos tomates pelados y despepitados, muy troceados. Cubrir de agua, subir el fuego y esperar a que el agua se reduzca a la mitad más o menos. Entonces añadimos miel, sal porque antes iba poca con el majado de azafrán si os acordáis, damos unas vueltas y echamos un trozo de calabaza troceada grosera, así como la manzana. Se esperará a que la calabaza esté tierna, pero no demasiado blandita y ya está. Una delicia.

sábado, 26 de diciembre de 2015

Pavo trufao por la calle de enmedio

Vamos a hacer un pavo trufado con ciertas licencias. En primer lugar no hace falta comprar un pavo entero, sino tres cuartos de kilo de pavo troceado para guisar y medio kilo de carne picada, mitad cerdo y mitad ternera. También un pollo, pues se le quita la piel con sobrada facilidad y con el resto, la carne, como es natural, pues haremos un guiso o lo que sea, pero otro día, ahora vamos con el
Pavo trufado
Extraemos la piel del pollo y con hilo de coser y aguja cerramos los agujeros de las patas, de las alitas y el trasero. De este modo tenemos una bolsa estupenda para meter el relleno, que no es tan complicado como parece, veamos: tres cuartos de pavo troceado y vuelto a trocear, quiero decir que aunque ya viene troceado nosotros le volvemos a meter al cuchillo para dejarlo hecho trozos pequeñitos. Mezclamos esta carne de pavo con la de ternera y cerdo picada, más jamón entreverado (del que tiene más tocino) cortado en tiras, dos dientes de ajo picaditos finos, media cebolla también picada fina, unas ramas de perejil y unas cuantas hojas de hierbabuena, sal, pimienta, nuez moscada y unas trufas laminadas, así como un puñadito de setas también laminadas. Nos lavamos las manos nuevamente para que no se nos pegue una mezcla que culminamos con un par de huevos crudos y con una copa de vino oloroso seco. A mezclar y a rellenar la bolsa que tenemos esperando y que hicimos con la piel del pollo. Ea, pues a coser nuevamente la única apertura que quedaba abierta, la del gañote.
En una olla capaz ponemos cebollas, nabos y zanahorias, más perejil, ajos, una hoja de laurel, sal y pimienta. Se pone al fuego y se sumerge el pavo ya relleno y bien cosido en el agua. En hora y media más o menos ya estará listo. Lo colocamos sobre un plato vuelto al revés sobre una fuente mayor, y encima se pone una madera y sobre la madera una olla exprés hasta arriba de agua, para que todo ese peso vaya prensando el pavo, que en medio día más o menos ya estará listo para cortarlo y servirlo con huevo hilado, fruta escarchada y una salsa que haremos con todo lo quedó en la olla, que pasaremos por el pasapurés y luego reduciremos en el fuego. Un plato especial para celebraciones que sólo hay que ponerlo en la mesa. Eso sí, la salsa se pone en salsera y bien caliente.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Arroz biryani

El pavo, deshuesado, troceado y macerando, que es gerundio

Maceramos el pavo, deshuesado y cortado relativamente menudo, con cúrcuma, jengibre, pimentón picante, pimienta, sal, limón, perejil y culantro. Mezclamos y añadimos agua. Así lo dejamos al menos un par de horas.
En un recipiente amplio (olla o wok mejor todavía) ponemos aceite a calentar a fuego lento, con una hoja de laurel partida en tres trozos, medio palo de canela también troceado y un par de clavos de olor.
Cuando empiezan a freírse la especias, añadimos pimiento rojo y verde cortado en cuadraditos y salteamos junto a un poco más de culantro fresco. Luego añadimos cebolla y tomates pelados y sin simientes, todo picado como es natural. Cuando la verdura está pochada, añadimos el pavo escurrido y damos vueltas. El jugo que ha soltado la maceración lo mantenemos al lado para ir añadiendo caldo al guiso cada vez que lo vaya pidiendo. Cuando la carne esté tierna y se haya formado una deliciosa salsa, hemos acabado con la guarnición, que aquí es al revés que en nuestra cocina tradicional, donde el arroz es el acompañamiento.
Y el arroz lo tenemos en remojo media hora o algo así. Lo echamos en una olla cuando el agua (y caldo de pollo o de verduras, según, mitad mitad) esté hirviendo, Le ponemos sal y ya está.
Se sirve el arroz espolvoreado con perejil y culantro fresco picado por encima. Al lado la carne y por encima unos frutos secos. Se acabó.

domingo, 29 de junio de 2014

Un arroz de rechupete

Preparando el arroz para meterlo en el horno. El bote de especias es para pinchitos, ras al hanut, de cosecha propia, pero los venden en todas las tiendas y supermercados.

El arroz ya finiquitado para meterlo en el horno.

El arroz biryani es uno de los más populares en la India, y mira que la India es grande y tiene gente. Pues bien, vamos a hacer nosotros uno de esos arroces que, como es natural y lógico, difieren bastante de un lugar a otro, pero que en general es arroz, carne o verduras y yogur o leche, que es lo que hemos utilizado nosotros. En fin, lo primero que tenéis que hacer es coger el bote de clavos que tenéis en la despensa de cuando el Carrefour se llamaba Continente y manos a la obra.
Arroz biryani del Huerto Paco, más o menos.- Primero poned dos tacitas de arroz basmati en remojo y unas hebras de azafrán en un poco de leche, como tres o cuatro cucharadas más o menos (yo he puesto cúrcuma). Aquí todo es más o menos por lo que se ve.
Ahora empezamos. En una sartén ponemos dos clavos de olor y los ponemos a freír un minuto en una lámina mínima de aceite. A continuación picamos una cebolla y se la echamos encima. Dejamos que la cebolla empiece a dorarse y entonces trincamos un vaso de agua, se lo echamos por encima, ponemos una mijita de sal y tapamos la sartén. Ea, a esperar unos siete u ocho minutos más o menos (de más o menos os vais a jartá).
Añadimos a la sartén una mezcla de especias como la que venden para los pinchitos (en realidad hay que utilizar la mezcla india garam marsala, pero es lo mismo, de verdad) y un majaito con unas semillas de cardamomo, cominos y sal. Se sigue refriendo un momento y se añaden verduras o carne de pollo o de pavo (yo lo he hecho con pavo). Se remueve bien la carne y cuando cambie de color se le añade un poco de agua para dejarla cocer hasta que esté tierna. Ea, pues estamos acabando.
En un recipiente apto para horno se pondrá abajo la carne que hemos hecho con las especias y ya tenemos en su punto, poncima (por encima para los que no seáis de Huelva) se le echa un poco de la leche que teníamos con el azafrán los pudientes y con cúrcuma los demás, más un picaíto de hierbabuena (poca) y culantro (hojas frescas de cilantro). Y encima como es natural el arroz basmati ya cocido como es natural. Ea, po ya casi está. Echamos otra vez por encima la leche que nos quedaba con la cúrcuma o el azafrán, unos frutos secos (almendras y anacardos, por ejemplo; pero yo le he tenido que poner nueces y arándanos secos porque tenía frutos secos pero alguien -y no quiero señalar- se los ha comío viendo el fútbol), y otra vez el picaíto de hierbabuena y cilantro o culantro. Por encima del todo, un poco de mezcla de especias, garam marsala o la que solemos tener para hacer pinchitos, y se acabó, al horno con él como diez o doce minutos, no hace falta más. A 180ºC más o menos. Recordad que la cocina, siempre, es más o menos. Que lo disfrutéis, está buenísimo. Condiós.

sábado, 22 de diciembre de 2012

El pavo de Navidad


Un clásico que siempre quise meter en el blog, pero con una cosa y otra siempre termino diciendo lo mismo, que ya se pasó el tiempo de hacerlo. Y es verdad, porque ya lo tendréis hecho, pero de todos modos aquí os dejo mi Pavo Trufado y hasta con ingredientes, pero que no se vuelve a repetir.
Ingredientes: Una pavita de dos kilos y medio aproximadamente; huesos salados y blancos de vaca, tocino fresco (de la papá), dos huesos de jamón, carne de jarrete y un puñao de dientes de ajo más perjil, sal y pimienta en grano. Yo le pongo un par de clavos de olor, pero otros le ponen nuez moscada. Eso a vuestra elección.
Se quita la piel al pavo como el que le quita un pijama, pues igual. Procurando no romperla demasiado si no luego es un lío ponerse con la aguja y el hilo a coser la camisa del pavo trufao. Una vez descamisada la criaturita, se descuartiza como está mandado y a la olla con todo lo demás. Tiene que ser una olla grande, porque si no, no os cabe ná. Tará, tarará... A limpiar la piel de la pavita de los trocitos de pluma esos que siempre se quedan para dar por saco. A coser para hacer más o menos lo que quiere ser una bolsa y a tener preparadas vendas para terminar después de liar el lío.
Bueno, pues ya está la pavita cocida y su piel cosida. Esperamos a que se enfríe y preparamos una farsa o falsa, que nunca sabré cómo se dice porque en el diccionario de la RAE no viene. Mezclamos carne de cerdo picada con la del pavo picada más gruesa para que luego se vean los trocitos. Añadimos unos cincuenta gramos de trufas negras del Perigord picadas (las buenas se distinguen bien por el precio, a seiscientos euracos el kilo, más o menos) y el líquido que las acompaña en el bote y que las van a seguir acompañando con un poquito de vino oloroso seco y un chorreoncito de oloroso dulce. En esta ocasión le he puesto también unas trompetas de los muertos (Cratherellus cornucopiae) secas e hidratadas, más el agua en que se hidrataron. Batimos cinco huevos y mezclamos todo añadiendo algo de pan rallado según vaya admitiendo la farsa o falsa esta que estamos haciendo. En teoría no hace falta sal porque la pavita ya iba saladita, pero en todo caso no estaría de más añadir un poco. Yo le he puesto un poco más. Ea, a rellenar la piel y lo que sobra, porque sobrará, se mete en una piel falsa que haremos con vendas, por ejemplo (1). A cocer en el caldo donde se coció la pavita y que ya hemos limpiado de impurezas (colándolo, como es natural) y quitándole todos los huesos que andan por allí. En tres cuartos de hora estará listo el pavo trufao. Se pone en una bandeja y encima se le pone una tabla con peso encima para que se prense bien. Ea, hasta mañana miarma.
Bueno, ya es mañana. Lo que haya escurrido del pavo trufao, a la olla con el caldo que teníamos allí y con el que nos haremos un consomé que le dice al pavo trufao anda vete paí a pegarle peo a una lata. El pavo se corta con un cuchillo bien afilao y se le pone huevo hilao, como su propio nombre indica, al lao.
Como en realidad hoy no es mañana sino hoy, pues no puedo poner la foto todavía, que la pondré mañana, cuando sea mañana de verdad y esté terminao el pavo. Condiós, criaturitas mías de mi alma y de mis amores.
En cuanto a la family que tanto me quiere y en tal alta estima me tiene, los que vengan por casa comerán pavo y los que no, pues no. Pa Reyes, como es natural, ya se habrá acabao, así que procurad venir antes. La excepción será la de mi novia, porque les voy a llevar pavo a la cena de Navidad. Lo del consomé, me lo estoy pensando.

(1) He forrado un molde alargado con lienzo procedente de una sábana vieja, de esas que se lavan y se guardan para trapos. En este molde forrado con el trozo de la sábana, he puesto la piel y la he rellenado, luego la he terminado de cerrar con la sábana y la he sacado del molde, atándola con bramante a continuación. Con el relleno sobrante hice lo mismo, pero en lugar de la piel de la pavita, que no daba para más la pobre, utilicé vendas y ya está.