Papas alíñás.
Ahí siguen, en pocas tabernas porque pocas tabernas van quedando, pero no hay verano sin papas aliñás hasta el punto de que las primeras calores ya nos las colocan sobre el mantel. Con esto y un pescao frito, vas de lujo en un almuerzo. Estás que aquí contempláis, cumplen con la tradición absolutamente: papas, judías verdes, huevo duro, perejil y cebolleta picada. Lo demás es igualmente habitual, y todo junto un auténtico festival. Un sólo consejo, contra la opinión generalizada de que hay que aliñarlas con tiempo, nada más alejado de la realidad, se aliñan en el momento de servirlas. En el caso de la imagen que acompaña a esta receta que no hace falta ni explicarla siquiera, se han colocado abajo las patatas a un lado y las judías verdes al otro, en el centro el huevo duro y el atún, para a continuación ponerles su sal, vinagre y aceite. Luego ya terminamos con la cebolleta, los tomatitos, las aceitunas o lo que queráis. En fin.
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jueves, 11 de mayo de 2017
domingo, 4 de octubre de 2009
Un cocido andaluz de tres vuelcos
En el patio la mesa puesta para mí, que estoy solo. Lola en la playa y los niños cada uno por un lado. Yo en el patio me dedico al cocido, con pan y vino. Ya está. Para después he partido una piña, que dicen que es diurética, a ver si es capaz de dominar el cocido y la pringá que vino después. En la imagen, dos botes que tengo congelados de cocido con todos su avíos: carne, morcilla, chorizo, tocino del viejo y del fresco, huesos blancos y huesos salados, más hueso de jamón, jarrete de ternera y media gallina. Vayan apuntando porque esto es lo que lleva de grasas, lo demás lo indico a continuaçào, en esta
receta de Cocido de judías y calabaza.- En la olla, y todo en frío, se depositan primero los huesos, y encima tocinos, chacinas y carnes. Luego las verduras: tres zanahorias, un nabo, una patata, un trozo de calabaza, un puñado de judías verdes, una ramita de apio sin las hojas y lo blanco de un puerro. Y por último, garbanzos puestos en remojo la víspera. Se cubre todo de agua y a cocer en la olla a presión, pero a fuego mínimo. Una hora y se acabó. Luego comprobamos como están los garbanzos, y si hiciera falta, pues ya con la olla destapada lo tenemos a fuego vivo hasta que los garbanzos estén tiernos.
Se sirven tres platos. El primero, con algo de verdura, el caldo con fideos; luego los garbanzos con más verduras, y por último la pringá, que cada uno se pondrá lo que le apetezca.
Se sirven tres platos y lo que quede se congela, introduciendo en los botes verduras, garbanzos, caldo y carne troceada, de todo un poco. Y ahora sí que se acabó, hasta que nos apetezca otro día y descongelamos un bote la noche anterior, para al día siguiente calentar el caldo por un lado, añadiendo algo de agua si hiciese falta, para hacernos unos fideos, primero, las verduras después y cómo no, la pringá para culminar la faena.
Para los amantes del pan, les diré que no hay otra forma de comerse una pringá que con pan, que es con lo que se pringa. Una delicia.
martes, 10 de febrero de 2009
90 días de penitencia (8)
Desayuno:
· Té con hierbabuena
· Dos pastitas
Hoy, la merienda en el desayuno. Hay que ir variando para continuar sin peligros por los caminos de las pocas calorías y la casi ausencia de grasas. Las pastas, además, integrales.
Almuerzo:
· Entrecot de ternera
· ½ vasito de vino tinto de crianza
· Pan integral en tostadas o biscotes
· Manzana
A los niños les he hecho una salsa de quesos para la carne, pero la mía va aparte. Ya me estoy integrando en esto de ser un excluido social. Con la parrilla al fuego y bien caliente, pongo mi entrecot con su poquito de sal por encima. Como está muy caliente la parrilla, la carne enseguida cierra sus poros y el interior se queda jugosito. Le pongo por encima un poco de pimienta y romero, dejándola que se haga un poco más por el lado en el que está puesta. Le doy la vuelta cuando estimo oportuno y le vuelvo a poner un poco de sal, pero ya está, con la pimienta y el romero que dejaron su aroma en el otro lado, y que ahora están debajo de la carne, como es natural, largando fiesta, pues tengo bastante. Y en efecto, la carne sale a las mil maravillas, bien doradita y aún sangrante por su interior, tal como a mí me gusta.
Al lado del entrecot, que es plato único, he puesto un poco de col rallada, con otro poquito de ralladura de zanahoria, pero más que nada para adornar. He añadido unas pasas y unos piñones, poquitos en todo caso, y he aliñado la ensalada de col con limón, aceite, sal y pimienta.
Merienda:
· Otro té, pero esta vez sólo
Me abstendré de tomar pastas o tostadas. Con la infusión, tengo bastante para echar el rato y partir la tarde.
Cena:
· Habichuelillas verdes con tomate
· ½ vasito de vino tinto.
· Pan integral.
· Yogur natural 0% materia grasa
Refrío un cuarto de cebolla con un diente de ajo y medio pimiento verde, pero en muy poco aceite. Cuando la cebolla está pochada, añado las habichuelillas verdes (judías verdes) y les doy unas vueltecitas. (Mirad, judías hay de muchos tipos: las hay rubias, morenas, más guapas, más feas… Pues con las judías verdes pasa igual, hay algunas que son más duras, y esas las tendréis que cocer un poco antes, y hay otras como las que compré esta mañana, que se pueden comer incluso sin cocinar, de los tiernecitas que están. Son esas a las que sólo hay que quitarles las puntas, redonditas y jugosas. Pues según las que tengáis hacéis una cosa u otra). Pongo sal, pimienta y también un poco de orégano. Añado tomate triturado y dejo que se haga a fuego medio con la olla o el cacharro que vosotros utilicéis a medio tapar, más que nada para que no salpique el tomate al freír y te ponga la cocina perdida. Cuando están hechas las habichuelillas verdes y el tomate, les pico un poco de perejil por encima, lo cual se puede hacer incluso en el propio plato.
Ya está, por hoy está bien que todavía me queda algo del arrepentimiento del otro día. Y además al mediodía me hinqué un entrecot que no se lo salta un galgo. Así que por hoy, ya está más que bueno. Entre mis descubrimientos de este mundo nuevo de las dietas, está el de los yogures con 0% de materia grasa. Que digo yo, que si no tienen materia grasa alguna, como están tan espesitos y apetecibles. Anda que no les tienen que meter fuchinas ni nada. Si es lo que yo digo, no hay nada más insano que una comida sana. Pero en fin, yo no me quejo, que la cosa va bien.
· Té con hierbabuena
· Dos pastitas
Hoy, la merienda en el desayuno. Hay que ir variando para continuar sin peligros por los caminos de las pocas calorías y la casi ausencia de grasas. Las pastas, además, integrales.
Almuerzo:
· Entrecot de ternera
· ½ vasito de vino tinto de crianza
· Pan integral en tostadas o biscotes
· Manzana
A los niños les he hecho una salsa de quesos para la carne, pero la mía va aparte. Ya me estoy integrando en esto de ser un excluido social. Con la parrilla al fuego y bien caliente, pongo mi entrecot con su poquito de sal por encima. Como está muy caliente la parrilla, la carne enseguida cierra sus poros y el interior se queda jugosito. Le pongo por encima un poco de pimienta y romero, dejándola que se haga un poco más por el lado en el que está puesta. Le doy la vuelta cuando estimo oportuno y le vuelvo a poner un poco de sal, pero ya está, con la pimienta y el romero que dejaron su aroma en el otro lado, y que ahora están debajo de la carne, como es natural, largando fiesta, pues tengo bastante. Y en efecto, la carne sale a las mil maravillas, bien doradita y aún sangrante por su interior, tal como a mí me gusta.
Al lado del entrecot, que es plato único, he puesto un poco de col rallada, con otro poquito de ralladura de zanahoria, pero más que nada para adornar. He añadido unas pasas y unos piñones, poquitos en todo caso, y he aliñado la ensalada de col con limón, aceite, sal y pimienta.
Merienda:
· Otro té, pero esta vez sólo
Me abstendré de tomar pastas o tostadas. Con la infusión, tengo bastante para echar el rato y partir la tarde.
Cena:
· Habichuelillas verdes con tomate
· ½ vasito de vino tinto.
· Pan integral.
· Yogur natural 0% materia grasa
Refrío un cuarto de cebolla con un diente de ajo y medio pimiento verde, pero en muy poco aceite. Cuando la cebolla está pochada, añado las habichuelillas verdes (judías verdes) y les doy unas vueltecitas. (Mirad, judías hay de muchos tipos: las hay rubias, morenas, más guapas, más feas… Pues con las judías verdes pasa igual, hay algunas que son más duras, y esas las tendréis que cocer un poco antes, y hay otras como las que compré esta mañana, que se pueden comer incluso sin cocinar, de los tiernecitas que están. Son esas a las que sólo hay que quitarles las puntas, redonditas y jugosas. Pues según las que tengáis hacéis una cosa u otra). Pongo sal, pimienta y también un poco de orégano. Añado tomate triturado y dejo que se haga a fuego medio con la olla o el cacharro que vosotros utilicéis a medio tapar, más que nada para que no salpique el tomate al freír y te ponga la cocina perdida. Cuando están hechas las habichuelillas verdes y el tomate, les pico un poco de perejil por encima, lo cual se puede hacer incluso en el propio plato.
Ya está, por hoy está bien que todavía me queda algo del arrepentimiento del otro día. Y además al mediodía me hinqué un entrecot que no se lo salta un galgo. Así que por hoy, ya está más que bueno. Entre mis descubrimientos de este mundo nuevo de las dietas, está el de los yogures con 0% de materia grasa. Que digo yo, que si no tienen materia grasa alguna, como están tan espesitos y apetecibles. Anda que no les tienen que meter fuchinas ni nada. Si es lo que yo digo, no hay nada más insano que una comida sana. Pero en fin, yo no me quejo, que la cosa va bien.
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