Mostrando entradas con la etiqueta costillas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta costillas. Mostrar todas las entradas
domingo, 3 de septiembre de 2023
lunes, 17 de julio de 2017
Comer calidad y barato
Hoy unas costillitas en adobo. Fáciles y baratas a más no poder. Por tres euros comen cuatro.
Costillas en adobo
ingredientes:
Todo en crudo, yo al menos lo hago así. A fuego lento y pongo la cebolla bien picada, para que en la cocción desaparezca; ajos enteros, ni hace falta golpe ni ná; un tomate sin piel ni pepitas picado; las costillas, una hoja de laurel partida por la mitad, diez o doce granos de pimienta (otras veces le pongo un clavo de olor, pero esta vez se me ha olvidado), orégano a discreción, pimentón, un chorreón generoso de vinagre pero sin pasarse a ver si vamos a estar repitiendo el adobo tres días, su poca de sal y ya está. Abajo una lámina de aceite de oliva, mínima que las costillas van a aportar su grasa. Ea, po se acabó.
En cuantito se esté quedando seco el guiso, que estará siempre a fuego más bien bajo, se añade vino blanco, seco y afrutado si puede ser. Subimos el fuego y vigilamos, para echar agua si hiciera falta.
El culantro para decorar al final el plato, recién picado por encima.
Presentamos con unas patatitas cocidas.
Costillas en adobo
ingredientes:
- costillas de cerdo
- cebolla
- ajo
- un tomate maduro
- vinagre
- laurel
- pimienta en grano
- pimentón
- vino blanco
- aceite oliva virgen extra
- orégano
- culantro
- papas pequeñas y cocidas para guarnición
Todo en crudo, yo al menos lo hago así. A fuego lento y pongo la cebolla bien picada, para que en la cocción desaparezca; ajos enteros, ni hace falta golpe ni ná; un tomate sin piel ni pepitas picado; las costillas, una hoja de laurel partida por la mitad, diez o doce granos de pimienta (otras veces le pongo un clavo de olor, pero esta vez se me ha olvidado), orégano a discreción, pimentón, un chorreón generoso de vinagre pero sin pasarse a ver si vamos a estar repitiendo el adobo tres días, su poca de sal y ya está. Abajo una lámina de aceite de oliva, mínima que las costillas van a aportar su grasa. Ea, po se acabó.
En cuantito se esté quedando seco el guiso, que estará siempre a fuego más bien bajo, se añade vino blanco, seco y afrutado si puede ser. Subimos el fuego y vigilamos, para echar agua si hiciera falta.
El culantro para decorar al final el plato, recién picado por encima.
Presentamos con unas patatitas cocidas.
miércoles, 14 de marzo de 2012
Cocina para supervivientes (3)
En la Sierra las puedes encontrar poco menos que a un euro el kilo, pero en las carnicerías de Huelva el precio se puede elevar hasta los tres euros. En todo caso siguen siendo baratas las costillas de puro cerdo ibérico de bellota, con lo cual podemos hacer un estupendo plato, de lujo diría yo, para quienes están más apretaos que el metro en hora punta. Ahí van esas
Costillas de cerdo en adobo.- En un perol o, a ser posible, en un cacharro de barro amplio, se colocan las costillas de cerdo teniendo la precaución de que el fondo esté sólo manchado de aceite, pues el cerdo ibérico ya lleva grasas en abundancia. Este aceite es simplemente para que al inicio de la cocción y mientras las costillas dejan resbalar su graciosa grasa, no se peguen al fondo del cacharro, de ahí que sólo debe estar manchado. Sobre las costillas echamos una cebolla pequeña picada y un par de tomates maduros, pelados y sin simientes, si es que están ustedes leyendo esta receta en verano, que es temporada de tomates. Si es ahora, cuando todavía no tenemos los primeros de temporada, pues se ponen dos cucharadas o tres de tomate triturado y a otra cosa mariposa. En todo caso, no utilicen esos tomates de vivero que son como como harinosos y tienen menos gracia que el Rubalcaba/Rajoy (cada cual escoja quien menos prefiera y en todo caso úsense ambos dos). Bueno, sigamos con las cosas serias y dejemos la política para los antedichos: sobre el tomate y la cebolla se espolvoreará generosamente orégano y se pondrán tres o cuatro hojitas de laurel partidas a la mitad. Por último poner la sal y la pimienta que a cada cual le parezca oportuno (un clavo de olor tampoco le viene mal, pero se majará antes con un poco de sal), pimentón (si se atreven picante y si no dulce), salpicar con un buen vinagre de vino y cubrir de agua.
A fuego lento. Como deben hacerse todas las cosas deliciosas, lentamente: el amor, una acuarela, un paseo por la playa o conversar sentados en el escalón de la casapuerta. Lentamente y con la olla a medio tapar. Se comen con un buen vino generoso, como los del Condado y también lentamente, sin prisas. Qué coño de prisas tenemos que tener para llegar al final del camino, si ese final ya lo conocemos suficientemente. Lo emocionante de la vida es el camino, que es donde hay sorpresas y donde podemos disfrutar de todo. Al final hay sólo eso, un mojón como la pata de un ropero, que no otra cosa es la muerte. Salud y cuando brindéis con las costillitas de ibérico humeantes sobre el plato, acordaos de mí, so mamones.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
