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viernes, 2 de febrero de 2018

Uno típico de Brasil, que no ponemos nada de ese enorme país

Seguro que alguna vez habéis añadido unas gotas de vinagre a las alubias. En el norte suelen poner un platito con guindillas en vinagre al lado de la cazuela de alubias, y en Brasil el agrio que utilizan es la naranja para acompañar a uno de sus platos más conocidos, la feijoada. Esta es la propuesta de hoy, muy a propósito para los días tan fríos que se nos vienen encima.
Feijoada
ingredientes:
  • alubias negras o rojas (como trescientos gramos para cuatro o cinco personas)
  • arroz
  • tres chorizos criollos
  • carne de pavo, un cuarto de kilo más o menos
  • panceta, cuatro tiras será suficiente
  • tocino de la papá, un trozo
  • cebolla
  • ajos
  • pimiento rojo
  • pimiento verde
  • un tomate maduro
  • laurel 
  • naranja
  • sal, tomillo y pimienta
elaboración:
Como es natural ponemos las alubias a remojo al menos doce horas. Luego se trata de cocerlas a fuego bajo y en la olla a presión, con una hoja de laurel y veinte minutos desde que empieza a pitar.
Mientras tanto vamos a pasar chorizos, panceta, pavo y tocino de la papá por la plancha y una vez hechos los troceamos y reservamos.
A continuación haremos un refrito con tres dientes de ajo y media cebolla si es grande o una entera si es pequeña. Añadimos medio pimiento rojo y medio verde troceado, el tomate maduro sin piel ni simientes, y le ponemos tomillo, pimienta y sal.
Apartamos la olla del fuego y cuando se vaya el vapor la abrimos. Echamos las carnes que tenemos asadas y troceadas, más el refrito. Dejar la olla destapada en el fuego y vamos viendo que se terminan de hacer las alubias, meneando de vez en cuando para que todo se integre.
Aparte tendremos arroz blanco, en su punto, y una naranja cortada en gajos, sin piel.
Servimos el plato tal como aparece en la foto o como os parezca. 



domingo, 15 de septiembre de 2013

Restos en el congelador

Por fin la lluvia, le decía a mis amigos a través de facebook. Por fin la lluvia y un paquete de carne envuelto en film transparente que una vez descongelado resultaron ser dos tiras de pancetas de esas que se compran para completar las barbacoas. Pues con esas dos tiras, una vez quitada la parte de cuero que las escolta por uno de los lados, y con cuatro patatitas, resolví la comida del sábado.
Panceta con patatas a la albahaca
Troceada la panceta, la metí en una cazuela junto a una hoja de laurel, media cebolla picada y tres dientes de ajo igualmente picados. Una vez refrito todo, añadí las patatas troceadas, un par de zanahorias pequeñas también troceadas, sal, pimienta y albahaca. Una vuelta al ruedo, otra a la cazuela y vino blanco seco del Condado. A cocer tapado todo, a fuego lentísimo que no hay prisas para nada. Se acabó. La próxima vez le meteré a este guiso, con la carne que sea, un poco de romero, creo que mejorará. Condieu.

sábado, 1 de diciembre de 2012

Esto es lo que hay

Cuando llega el frío a todo el mundo le apetece comer migas. Se hacen reuniones donde uno hace unas migas o se hacen en casa por petición popular. Ese ha sido mi caso, aunque tengo todavía pendientes unas migas que ha prometido hacer Juan María, que es del Cerro, luego lo de las migas lo lleva implícito en el deenei. Estas que veis aquí las he hecho yo, luego son de auténtico aficionado, pero os prometo que he hecho todo lo posible porque sean ligeritas y de fácil digestión.
A todo el mundo les gusta pero luego todo el mundo dice lo mismo.
- Ay, qué ricas... yo un poquito sólo... probarlas solamente. Es que me gustan tanto.
Coño, pues si te gustan cómete tres plataos y no me fastidies con que un poquito, un poquito nada más. Como la del chiste vamos, la puntita nada más... Toda entera y lo que venga detrás además: pimientos fritos, huevos fritos, sardinas enmbarricás... Estas llevan unos torreznos o panceta ahumada y hecha al mismo tiempo que todo lo demás. La elaboración de las migas es simple como ellas solas, como esa razón que llevó a nuestros antepasados a no tirar nada de pan, alimento fundamental en la dieta en el siglo XIX, que no hace falta ir más para atrás, o razón última de que triunfara la Revolución Francesa, por poner un ejemplo de hambruna generalizada que no se resolvió como dicen que dijo la María Antonieta, comiendo pan blanco o brioches, porque no había, no por otra cosa, porque así se habría resuelto el problema. No, todo se resolvió cortándole el gañote a la señorita esta tan fina que venía de la corte austriaca tan propia y tan rococó, y a su querido y todopoderoso marido don Luís, q.e.p.d. los dos. En todo caso, lo de la Revolución Francesa tuvo migas por mucho que los franchutes no conozcan esta manera tan fácil de aprovechar el pan duro o asentado, vamos, el pan de un día para otro. Ellos lo roen como pueden y ya está, pero nosotros aquí en el sur pobretón, para hacer buenas Migas cogemos un puñao de dientes de ajo, les damos un golpe con la hoja plana del cuchillo y ponemos en la perola aceite de oliva virgen extra y se le añaden unos trocitos de panceta o tocino de la papá, o panceta levemente ahumada si sois tan modernos como yo. El pan lo teníamos troceado y con su poca de sal más agua que lo humedezca bien. Cuando el aceite está caliente y antes de que los ajos se empiecen a dorar, se añade el pan y ale, a menear y a trocear, a menear y a trocear hasta que adquiera la consistencia deseada. Según lo vayáis viendo, le ponéis más aceite o un chorrito de agua si las migas lo piden. Ea, a disfrutar y a que todo el mundo se harte de migas. El o la que lo haya pedido, también, ese o esa sobre todo. Qué no se os escape vivo.