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miércoles, 6 de marzo de 2019

Fueron felices y...

... comieron perdices. Una receta fácil, pero un poco pesada de hacer, porque el primer día hay que preparar las perdices, y el segundo ya se hace el pastel. Vamos a ver.
Pastel de perdiz
ingredientes:
  • verduras a elegir_ cebolla y ajo por supuesto, más pimientos, zanahorias, tomate, puerro, apio...
  • dos perdices 
  • tomate frito
  • vinagre
  • vino
  • huevos
  • nata líquida
  • clavo
  • tomillo
  • sal y pimienta
elaboración:
Pochamos verduras y salteamos en el mismo aceite la perdiz, debidamente troceada. No debe faltar ni una hoja de laurel, ni un clavo de olor ni un poco de tomillo. Su sal y su pimienta, como es natural. Cuando la perdiz cambie de color le añadimos vino blanco, un chorrito de vinagre y agua que las cubra. A cocer hasta que la perdiz se pueda desmenuzar, es decir, que veamos que los huesos se pueden despegar con facilidad de la carne.
Dejar reposar de un día para otro, que coja bien los sabores.
Sacamos los trozos de perdiz y les quitamos los huesos.  Al resto le metemos la batidora y nos saldrá una salsa estupenda, para luego hacer algo con ella, por ejemplo para rebajar una mahonesa y hacer una salsa muy a propósito. Con algo de lo obtenido haremos el pastel, luego reservamos el resto.
Al día siguiente se batirán cinco huevos, 200cl de nata líquida, un chorreón de tomate frito, algo de la sslsa obtenida 8no demasiada porque entonces el pastel va a tardar una eternidad en estar finalizado, y las perdices desmenuzadas, batimos todo bien batido hasta obtener una pasta relativamente fina.
Al horno. 180º y hasta que veamos que está hecho el pastel. Meteremos una aguja y si sale limpia, es que está hecho el pastel.
Se acabó.

domingo, 2 de diciembre de 2018

temporada de caza


Los niños me han dejado solo, mi novia -que ahora dice que no es mi novia- no quiere venir a verme, y mis colegas se acuestan muy tarde los sábados -y todos los días- por lo que andarán todavía en el catre. Total, que como estoy solo me voy a hacer una perdiz escabechada con alubias, que el otro día me regaló un par de ellas Rafa el de Trigueros, que es cazador, y no el Pérez, que ese solo me da disgustos porque me lleva por ahí a esos sitios con música muy alta y gente danzando para arriba y para abajo y, qué quieren que les diga, al final termino mareao. En fin.
Alubias con perdiz escabechada
ingredientes:
  • perdiz
  • alubias
  • laurel
  • cebolla
  • ajos
  • pimiento
  • chorizo
  • vino blanco
  • romero
  • tomillo
  • perejil
  • pimentón
  • pimienta 
  • sal
elaboración:
Por un lado las alubias, que las habremos puesto en remojo la víspera. Y aquí el primer truco, el agua del remojo se tira, pues se inicia la actividad enzimática y ahí se va parte del almidón y otras cuestiones que tienen que ver con la mala digestión posterior -otro truco, como saben o deberían saber, es masticar bien-. Pues nada, que las alubias se pondrán a cocer con agua limpia, media cebolla, una hoja de laurel, dos ramitas de perejil, pimentón, pimienta y sal. Ea, a la olla exprés como un cuarto de hora o veinte minutos como mucho será suficiente.
Por otro lado escabechamos la perdiz, ¿cómo? Pues poniéndola en escabeche. Es broma, veamos. En una cazuela pondremos aceite a calentar con dos dientes de ajo a los que daremos un golpe, una ramita de tomillo y otra de romero, antes de que los ajos empiecen a dorarse se añade la perdiz -yo le separo antes los muslos y las alitas, para que se haga mejor-, se le dan vueltas para que se haga bien, y se añade media cebolla picada, un pimiento pequeño también picado, tres rodajas de chorizo y le vuelca por encima un vaso de vino blanco, pimentón, una rama de perejil, pimienta y sal. Se casi cubre de agua y se deja hacer hasta que veamos que la perdiz está tierna.
Pues ya vamos acabando. Bastará sacar la perdiz y pasar todo lo demás por el chino para agregarlo a la olla en la que están las alubias, que se pondrá de nuevo en el fuego pero ya descubierta y añadiéndole agua si hiciera falta o fuera menester. Cuando la perdiz se haya enfriado un poco se deshuesa -las alitas y los muslos, como es natural, no- y se añade todo a las alubias que tenemos en el fuego. C'est fini troncos.
Si no estáis solos como yo, entonces hacéis lo mismo pero con dos o tres perdices, según. Ya si sois más de seis, mejor ir por ahí a comer y a beber, a reír y a decir chorradas, que es como mejor se pasa. Un abrazo per tutti.

lunes, 24 de julio de 2017

Una historia rápida del chocolate


El chocolate no se tomó con azúcar hasta bien entrado el siglo XVIII y sí, fue un invento español ese de realizar una elaboración dulce con una base de chocolate. Hoy os traigo una receta más vieja que el andar patrás, pero que se corresponde con los gustos modernos en eso de mezclar dulce y salado. Ya tenía esta receta en el listado, pero el guiso tradicional que se deriva de añadir en última instancia chocolate a una perdiz en un ligero escabeche. Esta de ahora creo que es más atrevida, pues es muy simple en cuanto a la salsa: cebolla y ajo solamente, pero tiene el atrevimiento de la canela y la pimienta de cayena en su elaboración. Vamos allá.
Perdiz con chocolate
ingredientes: 
  • perdiz
  • chocolate
  • cebolla
  • ajo
  • sal
  • pimienta
  • pimienta de cayena
  • canela
  • vino tinto
elaboración:
Como decíamos, muy simple: Salpimentamos la perdiz por todos lados y la doramos en una lámina de aceite de oliva virgen extra. Aparte haremos un refrito con ajo y cebolla y cuando esté la cebolla bien pochada, añadimos vino tinto y damos un hervor. Se baja el fuego y se añade un pellizco de canela, sal y pimienta. Se menea y se aparta del fuego para meterle la batidora eléctrica. No pasa nada porque pierda color y brillantez, pues luego vendrá el chocolate a arreglarlo todo. Metemos la perdiz y añadimos algo de agua, para dejar que se haga la perdiz a fuego medio y con el cacharro a medio tapar.
Cuando la perdiz esté a nuestro gusto de tierna, cuando en las patas se vea que el hueso se separa bien de la carne, Ponemos pimienta de cayena molida y una onza u onza y media de chocolate negro fondant. Se menea para que se derrita allí dentro mismo. Ya será cuestión de ver que se reduce la sals hasta quedar suficientemente espesa. Ea, po ya está.

domingo, 30 de noviembre de 2014

Y fueron felices

Restos para la fiambrera y al frigorífico con ellos.

Lo que no es comúnmente aceptado es el modo en que se comieron las perdices. Una opción muy de por aquí es la que sigue:
Arroz con perdices.- Se trocean las perdices y se ponen en una cazuela con media cebolla picada menuda, dos o tres dientes de ajo igualmente picados, un pimiento pequeño de los de freír en rodajitas y un tomate algo maduro sin piel ni pepitas. En el medio de la cazuela se pone una hoja de laurel y se espolvorea todo el conjunto con tomillo, pimienta y sal. Se deja que cueza un rato por un lado y se le da la vuelta a los trozos de perdiz, apartando del fuego la cazuela. Se aprovecha para ponerle pimentón y azafrán majado con una pizca de sal (ya llevaba antes la sal). Se ponen otra vez al fuego y cuando la perdiz cambie de color por este otro lado, de nuevo a dar la vuelta a los trozos. Se riega con vino blanco (un oloroso le va de perlas) y si se tiene un poco de caldo del puchero, pues entonces ya para nota. Dejamos que desaparezca el vino a fuego más bien alto, y entonces se echa el arroz, se dan tres vueltas con la cuchara de palo y se cubre de agua con un poco más del doble que del arroz que hayamos echado, pues la historia está en que el arroz quede meloso o caldoso. Ea, pues creo que ya está. Ah, no, le puse un poco de romero, poco, pero resultó estupendo en el sabor final. Ahora sí, fin. Un abrazo.

lunes, 27 de octubre de 2014

Cocina tradicional


Perdices con chocolate.- Para un par de perdices se pondrá a pochar media cebolla y dos dientes de ajo, todo bien picadito. Las perdices, bien limpias de plumas y evisceradas, se salpimentarán para añadirlas al pochado de la cebolla y los ajos. Los corazones, hígados y el riñón si lo encontráis, también. Todo para dentro de la cazuela junto a las perdices. Al poco se le da la vuelta a las perdices para que se hagan por ambos lados y se sube el fuego para añadir un chorreón generoso de vinagre, una pizca de canela y caldo de pollo. Ahora bajamos el fuego y tapamos la olla para que las perdices se hagan lentamente. La carne deberá quedar blandita y que se vea que se despega del hueso con facilidad.
Rallamos una onza de chocolate fondant y mezclamos las ralladuras con un poco del caldo, caliente, del que tenemos en la olla. Batimos bien y sacamos las perdices para mezclar el chocolate que hemos batido con un poco de líquido de la cocción, con todo lo que queda en la cazuela. Volvemos a colocar con cuidado las perdices en la cazuela y le añadimos un toque de guindilla de cayena molida, le damos una vuelta a las perdices para que se impregnen por todos lados de la salsa de chocolate. Y ahora, a fuego suave, pues las perdices ya están casi hechas, se moverá la cazuela con cierto tino y pericia para que quede perfectamente ligada la salsa.
Se apartan las perdices y se reservan al calor, se sube el fuego y se reduce un poco la salsa, hasta que quede con un color achocolatado y a nuestro gusto. Se sirve cada perdiz en un plato y se riega con la salsa de chocolate que estará ya espesa y de un bonito color achocolatado y brillante. El adorno de las hojas de rosa no está mal, y el verde de la hierbabuena, tampoco.
Es plato tradicional, que se encuentra en todos los recetarios antiguos, aunque hoy día está muy en desuso es apetecible y llamativo.

sábado, 24 de octubre de 2009

El pájaro perdiz (con frijones)

Más de Valverde del Camino, imposible. Es plato otoñal, de caza, setas y legumbres que suponen una buena dieta; y además es todo un acierto en cuanto a compenetración de sabores, que no sé si será un término muy culinario, pero explica lo que es este plato al que hemos añadido unos boletus secos (del año pasado) y unos champiñones cultivados para encontrar también la textura de las setas en el plato.
Es cierto que en Valverde le suelen añadir un gurumelo, pero no tengo ni uno sólo conservado en aceite (*), que es el mejor método de conservación de la reina de nuestros bosques, la Amanita ponderosa. Como la carne del pájaro perdiz (en el resto de España y del mundo, perdiz a secas), no es demasiado tierna, pues la hago por separado para que tenga más cocción y luego la uno al potaje de alubias, que por aquí llamamos judías, habichuelas o, en el caso de Valverde, frijones, como les llaman en muchas partes de América.
Al pájaro perdiz le hice una foto con el teléfono móvil que me han regalao, pero todavía no sé, ni lo he intentado, cómo se pasan al ordenador las fotos desde el móvil, así que os conformáis con la que he puesto ahí arriba, y en la que se puede apreciar que la casa está recién pintadita y ha quedado muy mona. Hasta parece nueva y todo. Pero vamos a lo que vamos, a este plato que nos sirvió para una comilona en casa regada con un extraordinario Muga, tabulé, gruyere primero y queso de payoya después, que te deja la boca dormía por cierto, así que cuando tengáis que ir al dentista, simplemente os coméis medio queso de leche de cabra payoya de la sierra de Cádiz y el sacamuelas ya no tendrá que poneros anestesia ni nada parecido, simplemente abrís la boca y le decís que proceda. El hombre podrá sacaros toda la dentadura, poneros una de platino iridiado y vosotros tan contentos. El único problema es que el dentista y sus auxiliares no caigan desmayados ante la sinfonía de sabores que consecuentemente emanan de vuestra cavidad bucal.
En fin, que don Michael Lemon o Miguelinho Lemào (tiene días de uno y otros de otro), don José Martín (o Martins, que también tiene días), y el Mata (Juan José), me ayudaron a darle un viaje a la olla en la que guisé los frijones con el pájaro perdiz que me regaló mi prima Nati, la de Valverde, y que me recomendó que la hiciera con frijones. Como hice y que aquí os cuento. Esta extraordinaria
receta de Alubias con perdiz (Pájaro perdiz con frijones).- En primer lugar se cortan el cuello, el final de las patitas y de las alas, para a continuación desplumar el animalito, lo cual es harto fácil pues la piel sale prácticamente del primer tirón con todo el plumaje inserto en ella. A continuación se limpia bien su interior, dejando los higadillos dentro. Cortamos los dos muslitos y la pechuga en dos y luego cada una de ellas se trocea. El resto, es decir toda la carcasa y lo que a ella esté adherido, se deja tal cual.
Limpiamos y troceamos cuatro o cinco champiñones. Ponemos a remojo un puñadito de setas secas, en este caso algunos boletales (Boletus reticulatus y B. aereus fundamentalmente, aunque va de todo, B. edulis también, y hasta B. aestivalis) y empezamos con el preguisado de la perdiz.
En una cazuela de fondo grueso se pochan media cebolla, medio pimiento y tres dientes de ajo o cuatro. A continuación añadir la perdiz ya limpia y troceada, incluyendo por supuesto la carcasa con los higadillos en su interior. Se le pone su sal y su pimienta, más un ramito de perejil y culantro ataditos y tomillo seco a gusto. Se refríe el pájaro y cuando vemos que empieza a quedarse seco le añadimos vino blanco, y si es generoso del Condado (por ejemplo Misterio oloroso seco) pues mejor. Se espera a que se evapore completamente el vino y añadimos entonces los champiñones y las setas secas que ya estarán hidratadas. Se dan unas vueltas y se separa del fuego para añadir una cucharadita de pimentón dulce, más un poco de azafrán. Se dan vueltas y cuando el pimentón se ha integrado, se vuelve a poner todo al fuego, añadiendo agua que medio cubra la carne. Cuando empieza a hervir se baja el fuego, se tapa el cacharro y nos vamos a la olla a presión, donde haremos, como es natural por separado las alubias, judías, habichuelas o frijones, como os de la gana llamarlas.
En la olla se vuelcan las alubias que teníamos en remojo desde al menos seis horas antes, se pone también una cabeza de ajos y un par de hojas de laurel. Ponemos un poco de sal (la perdiz ya lleva la suya, pero aquí hay que poner también, como es natural) y cerramos la olla, esperando a que empiece a silbar la válbula de la olla y contando a partir de entonces veinte y cinco minutos, por decir algo, pues yo la dejo que pite y cuando me parece pues me voy para la cocina y aparto la olla del fuego, pero sí, más o menos son veinte o treinta minutos, por eso he puesto veinticinco (premio).
Cuando deja de salir el vapor a mala idea, abro la olla y le añado un vaso de agua fría (asustarlas, se les dice a este paso), añado la perdiz y las setas que tengo en la cazuela y doy unas vueltas con cuidado para no desgraciar las alubias. Vuelvo a poner la olla a presión al fuego, pero ya destapada y espero a que las alubias estén tiernas.
En realidad, yo siempre hago este guiso el día anterior, dejando las alubias casi en su punto, para al día siguiente simplemente darles un último calor, esperando a que las alubias tengan la textura adecuada, es decir, blandas pero enteritas.
(*) Se limpian y laminan los gurumelos y a continuación se refríen someramente en aceite de oliva. Se guardan en fiambreras o se envasan al vacío (mejor) y se meten en el congelador. De esta manera se pueden usar a lo largo de todo el año sin problema alguno, conservando todo su sabor.



martes, 19 de agosto de 2008

Para Libertad

Tengo una amiga, sensible y encantadora que se llama Ana. Ana está enamorada y algún día piensa tener una niña y llamarla Libertad. Me ricorda alla Ana de Nicola di Bari que cantaba Silvio en una estupenda versión en italospagnolo: Está cerrada la droguería, e giorno di festa, que gente la mía. Probaré a comunicare al bar... Ana no está. Puede ser que baje yo, a buscar a los amigos, ellos me animarán, pero Pedro piensa en el partido, Pablo está enamorado y habla siempre de Rita. Ana no está, Ana per che, Ana per che. Cada cual debe ser como es, se que tengo mis defectos, y que estoy enamorado, más después he empezado a ofenderme, y he sentido algo así que no es. Y yo también te he insultado, más por cierto no quiero perderte. Ana per ché. Si al menos supiera dónde estás, Yo, te parlaría. Su mamma dice Ana no e qui. Más sé que miente, Ana esta allí. ¿Ana porqué?, ¿Ana porqué?, ¿Ana porqué?, ¿Ana porqué?
Cuando Ana tenga a esa niña que será guapísima, como ella, pienso hacerle un pastel de pichón para la fiesta del bautizo, como el que os cuento luego, que está buenísimo y mis hijos me han pedido que lo vuelva a hacer. Estoy en la cocina haciéndolo y después de dos semanas y media he vuelto al blog para dedicarle a Ana esta receta y para recordarle la canción de Serrat, esa que decía:
Para la libertad / sangro, lucho y pervivo. // Para la libertad, / mis ojos y mis manos, / como un árbol carnal, / generoso y cautivo, / doy a los cirujanos. // Para la libertad / siento más corazones / que arenas en mi pecho. / Dan espumas mis venas / y entro en los hospitales / y entro en los algodones / como en las azucenas. / Porque donde unas cuencas vacías amanezcan, / ella pondrá dos piedras de futura mirada / y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan / en la carne talada. / Retoñarán aladas de savia sin otoño, / reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida. // Porque soy como el árbol talado, que retoño / y aún tengo la vida.
E alora, depois tanto tempo ausente, qui la receta del mío
Pastel de perdiz.- Se toma una perdiz, o unos pollitos de esos pequeños que llaman picantones, o simplemente pechuga de pollo si no quereis marear mucho la perdiz, y ya está. En una cazuela se pondrá una cebolla picada y la carne, de lo que queráis, picada gruesa (si es perdiz o picantones, pues despiezado y luego de hechos se deshuesan). Se pone aceite como es natural en el fondo y se añade la carne, una cebolla grande picada, sal, pimienta, una pizca de canela, jengibre seco recién rallado y azafrán también recién majado. Se dan unas vueltas y cuando la carne cambia de color se añade agua que lo cubra suficientemente. Ahora a esperar a que la carne esté tierna. (Un momento que voy a la cocina y ahora vuelvo). Bueno, ya estoy aquí otra vez. Ahora toca sacar la carne del fuego, apartarla en un plato y esperar a que esté fría para poder deshuesarla si eran perdices o picantones enteros y despiezados, si no, pues nada, seguimos adelante (yo hoy lo estoy haciendo con pechuga, por todo el morro, es más cómodo).
Para tirar por la calle de enmedio, a los jugos que quedaron de la cocción de la carne, aquí servidor le mete la minipimer y a otra cosa mariposa. Así que (Hummm, acabo de darle una vuelta al pollo y huele que no veas) volvemos a poner al fuego los jugos y le añadimos perejil y culantro (hojas frescas de cilantro, para los que no sois de Huelva). Dejamos en el fuego, relativamente fuerte, para que reduzca la salsa, hasta que quede algo espesita. Entonces batimos cuatro o cinco huevos, según la cantidad que estemos haciendo, eso lo calculais vosotros y si no, pues cuatro y ya está, que la cocina no son cantidades, sino percepción. Sacamos la salsa del fuego, esperamos un momento a que no esté tan caliente y añadimos los huevos bien batidos.
Y ya estamos casi. Precalentamos el horno a 190 o 200º y mientras se calienta, tomamos pasta filo (cuando no tengo esta pasta, que es la mejor desde luego, por su textura, lo hago con hojaldre y ya está, que ya sabéis que soy un desahogado total) y forramos un molde circular, de modo que nos quede pasta filo por las paredes y saliendo del molde para poder luego cerrar el pastel. Es conveniente mojar el molde con aceite o mantequilla y adherirle pan rallado (el que avisa no es traidor) antes de poner la pasta filo o el hojaldre, lo que tengais a mano. Si utilizáis pasta filo, poned por lo menos cuatro o cinco hojas en el fondo, mojándolas un poco con buen aceite de oliva. Se colocan entonces en el fondo los trozos de carne y sobre ellos el revuelto que hicimos con la salsa reducida y los huevos. Se cubre con unas hojas de pasta filo y se le pica por encima almendras tostadas mezcladas con azúcar (si es glass pues mejor) y un poquito de canela. Se puede iluminar este fin de fiesta con un hilo de aceite de oliva picual y se cubre por fin el pastel con las hojas de pasta filo que sobresalían del molde y a huir. Quiero decir que c'est fini. Se mete en el horno y suerte. Cuando esté dorada la pasta filo, y presente un aspecto crujiente, sacar el pastel del horno y a la mesa con esta delicia que, por lo menos yo, no me la merezco. Agur troncos y troncas. Y recordad que esta receta es para la Libertad, para el respeto a los demás y para vivir felices, por lo que será mejor que la hagais con perdices. Salud