viernes, 1 de mayo de 2026

Verduras con mucho sabor (orientalizante)

 


Verduras salteadas con soja y jengibre

Fáciles de preparar y siempre con vuestras verduras preferidas, un plato que vais a preparar en un momento. Solo una recomendación relativa al poco tiempo en que se hace, lo conveniente es tener todas las verduras limpias y cortadas con antelación. Si cuidamos que resulte en el plato muy colorido va a hacer las delicias de todos, incluso de los más pequeños y reacios a disfrutar de las verduras. Ahí va la receta.

ingredientes

brócoli, zanahoria, pimiento rojo y amarillo, setas, cebolleta, ajo, jengibre fresco, zumo de limón, soja, azúcar y ajonjolí para decorar

elaboración: 

1.- Se preparan las verduras, cortando arbolitos de brócoli, la zanahoria en rodajas, los pimientos en palitos, el ajo picado.... así cada una a su bolo. También debemos tener preparada una salsa que haremos mezclando soja, zumo de limón y azúcar, que si es moreno mejor, pero si no, da igual. También deberemos saltear un minuto, aquí como veréis es todo un minuto, un poco de ajonjolí para decorar los platos al final.

2.- En una cazuela de fondo grueso y paredes altas - si es un wok pues mejor - puesta a fuego alto, se echa una lámina de aceite cuando esté caliente el cacharro que vayamos a usar. 

3.- En primer lugar el brócoli y la zanahoria, damos unas vueltas y en medio minuto ya estamos añadiendo la cebolla y el ajo, a continuación las setas cortadas y los palitos de pimiento, para dar vueltas un minuto y medio, daros cuenta de que las verduras deberán quedar crocantes - crudités - y con todo su color. 

4.- Rallamos por encima jengibre fresco, a gusto de cada cual.

5.- Pues se acabó, porque basta añadir la salsa que teníamos preparada, dejarla ahora sí por lo menos dos minutos y medio, y al servir los platos decorar con el ajonjolí que teníamos tostado por encima.

martes, 14 de abril de 2026

Una exquisitez para muy pocos. Cabezas de cordero al horno


Los más aprensivos será mejor que cerréis esta página. Las cabezas de cordero son una auténtica exquisitez, pero para muy pocos. Hay que saber cocinarlas, pero también saberlas comer, con las manos por supuesto. Os voy a proponer una elaboración que he ideado y que ha salido muy bien, al decir de los invitados. Así que dejémonos de historias, y vamos a ello.

Cabeza de cordero al horno

ingredientes: 

cabeza de cordero, ajo, perejil, guindilla, ras al hanut o la mezcla de especias que más os guste, pimienta y sal

elaboración:

1.- Limpieza y desangrado. Las cabezas nos llegan del matadero muy limpias, gracias a las estrictas normativas agroalimentarias que se han ido aprobando en los últimos años, con lo cual solo es menester darle un repaso bajo el grifo del agua fría, y a continuación introducirlas en un barreño con agua helada durante tres cuartos de hora más o menos, con objeto de desangrarlas.                    

                                                 

2.- Al horno. Precalentamos el horno a 200ºC y cubrimos con papel de aluminio el fondo de la bandeja. Introducimos las cabezas una vez salpimentadas, con la parte de los sesos para abajo, con objeto de que estos no se hagan demasiado, ya que en este paso van a estar en el horno unos cuarenta minutos.


3.- Aliño. Sacamos del horno las cabezas y las pintamos con una mezcla de ajo, perejil, guindilla y ras al hanut o la mezcla de especias que queráis. Simplemente se ponen en el vaso de la batidora aceite, como dos dedos o dos y medio, sal, tres dientes de ajo, perejil, un par de pimientas de cayena o la guindilla que más coraje os dé, y las especias. Se bate y con la mezcla obtenida pintamos las cabezas.


4.- Terminamos de hornear. De nuevo al horno, pero ahora a 180ºC y con veinte minutos será suficiente. Los sesos irán en su sitio y para abajo por la misma razón de antes, porque necesitan menos cocción.

5.- Acompañamiento. Servimos con tabulé al lado y comemos con cuchillo y tenedor, pero la parte de las carnes preferentemente con las manos. Seguro que vais a dejar los huesos mondos y lirondos.


sábado, 4 de abril de 2026

Enzapatar las habas

Aunque la cerveza tiene muchos adeptos en estos climas templados que cada vez más van pareciendo tropicales, el vino blanco del Condado es el acompañamiento perfecto para las habas enzapatás

Un plato que es prácticamente exclusivo de la provincia de Huelva y que aún llamándose en algunos lugares habas con poleo, o poleo de habas, en la mayoría de localidades onubenses se conocen como habas enzapatás. Lo del nombre no está claro, aunque normalmente se acepta que para comerlas hay que quitarles el zapato, la cáscara más dura del grano. En cuanto a los ingredientes, se pueden encontrar leves variantes, la más conocida es la del ajo tierno, pero también se hacen con culantro, con limón y como a cada cual le dé la gana, porque en la cocina sí que no hay reglas, sino que todo está abierto a los gustos y preferencias de cada cual. Nosotros vamos a daros una receta que consideramos la más popular y tabernaria, la más sencilla también, y ello a pesar de que en los últimos tiempos el añadirle ajos tiernos y limón se ha extendido una barbaridad. 

La foto muestra el resultado final, así es como deberían quedar

Habas enzapatás
ingredientes: 
habas, sal, poleo y yerbabuena
elaboración:
1.- Desgranamos las habas. Si realizamos un movimiento de torsión en el centro de la vaina, salen los granos con más facilidad.
2.- En el fondo de la olla pondremos el poleo y la hierbabuena. Normalmente más poleo que hierbabuena.
3.- Sal, bastante sal, pero sin pasarse, que tampoco es que vayamos a hacer una salmuera. Daros cuenta de que nos vamos a comer el interior del grano, luego la sal debe llegar hasta ahí. 
4.- Volcamos los granos en la olla y cubrimos con agua.
5.- Lo mejor es ir viendo cómo va la cocción, pero a fuego vivo enseguida empezaremos a oler. El aroma avisa, pero también la textura se puede ver, comprobando que queden enteras. 
6.- A la fuente con los granos solamente, una vez quitados el poleo y la hierbabuena. 
 

lunes, 30 de marzo de 2026

Un plato mozárabe para Semana Santa

Alboronía, un plato que gusta a veganos y beatos por igual

Teniendo como tenemos un santo olvidado, o relegado más bien, el mozárabe San Dúnala, que no solo su existencia es cierta, sino que su sacrificio por honrar y no renegar de su fe en Dios hecho hombre, Jesucristo, le costó la vida, podríamos honrar a este santo huelvano con un plato mozárabe. Estamos ante un auténtico mártir, que el obispado de Huelva se niega a reconocer y vayan ustedes a saber por qué extraña razón. El santoral ortodoxo, es decir, los auténticos cristianos, no los adscritos a Roma, que estos aunque más numerosos son una escisión, celebraban su onomástica el 17 de diciembre, pero tras el cisma, unos siglos después realmente, se percataron los ortodoxos de que el santo de Huelva pertenecía a la iglesia mozárabe, enmarcada en Roma, luego decidieron anular la festividad de San Dúnala. La iglesia romana ni se dio por enterada y si se hubiera enterado le habría importado un pimiento, luego el santo se ha quedado compuesto y sin perrito que le ladre. Dejemos a los cristianos con su curiosa manera de celebrar la muerte y pasión de Jesús de Nazaret y vamos con lo nuestro que es hacer una auténtica alboronía huelvana. El nombre es de orígen árabe y viene a significar algo así como el guiso, simplemente. Lo vamos a hacer con un postulado tan universal como lógico, pues en el capítulo de los ingredientes cada cual pondrá o quite los ingredientes que quieran, aunque para hacer la alboronía huelvana, la de aquí mismo, hay dos que no pueden faltar, por un lado la calabaza, obviamente, ya que es la protagonista, y por otro el comino, lo que diferencia a la alboronía que hacemos por estos confines del reino, de otras muchas maneras de elaborar un plato que tan propio es de los días de Semana Santa. 

ingredientes: 

garbanzos, calabaza, nabo, tronchos de brécol o coliflor, cebolla, ajo, berenjena (más, o menos, las verduras que queráis), cominos, pimentón, pimienta y sal

elaboración: 

1.- Debes tener garbanzos en remojo desde el día anterior, aunque si no quieres hacerla con garbanzos, pues nada, la haces sin garbanzos. Se cuecen en la olla exprés, y cuando estén ya tiernos podréis abrir la olla y echar la calabaza troceada e incluso un nabo, también troceado, según tus gustos, e igual puedes hacer con tronchos de coliflor y de brócoli. Todo esto al gusto de cada cual, pero la calabaza sí que es esencial.

2.- En la batidora eléctrica tritura un diente de ajo con cominos y sal. Y en el microondas podrás poner ahora una berenjena pelada y troceada con un chorrito de aceite de oliva, solo tres minutos a máxima potencia. 

3.- Sofríe cebolla y cuando se vaya poniendo transparente añades pimiento rojo y verde, de los de asar, en trozos no demasiado grandes, pero que luego se vean en el plato. Aquí puedes añadir otras verduras que te gusten y que tengan más o menos la misma cocción, por ejemplo calabacín, también troceado.

4.- La berenjena ya estará en su punto, luego ya se puede añadir al sofrito, aprovechando para añadir también un par de cucharadas de tomate triturado

5.- Esto cada vez tiene mejor pinta. Ahora sólo tienes que añadir al sofrito el majado y la calabaza con el nabo y el calabacín, si es que le has puesto de todo esto. A remover, a añadir un poco de pimentón y pimienta, rectificamos de sal y a servir caliente entre aplausos de la concurrencia.