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viernes, 9 de junio de 2017

Despojos de luxe

Una lengua estofada y rellena a pesar del tamaño que tienen las de cerdo ibérico. En el texto que sigue os doy un truco para hacer esta falsa
Lengua de ibérico rellena
ingredientes:
  • lenguas de cerdo ibérico
  • pimienta
  • clavo
  • laurel
  • vino blanco
  • ajo
  • perejil
  • huevo
  • pan rallado
  • cebolla
  • zanahoria
  • sal
  • y cuscus para acompañar
elaboración:
Primero vamos a cocer las lenguas, tal cual, en un cacharro capaz, con agua que las cubra bien cubiertas, sal, unos granos de pimienta, un clavo de olor, una hoja de laurel y un chorro de vino blanco. En olla a presión veinte minutos desde que empieza a pitar, pero yo las hice sin presión ni nada: no tengo prisas ni para ir de fiesta.
Cocidas ya las lenguas se pueden rellenar, y este es el truco. Ahora no es menester hacer un endiablado orificio desde la base a la punta e introducir por allí el relleno, sino que basta con hacer una abertura longitudinal por encima a la lengua y poner allí el relleno, que quedará prensado dentro y como la lengua ya no va a sufrir modificación su su forma, porque ya está cocida, pues nada, solo queda que os explique cómo hago el relleno, que es bien simple y como la cocino luego, que es más simple aún.
Terminemos:
El relleno: ajito picado, perejil, huevo, pimienta, sal y pan rallao para dar consistencia. Se acabó.
La cocción: cebolla y ajos, una zanahoria y una hoja de laurel, pizca de azafrán molido con sal, piminta y más sal porque en el majado del azafrán iba poca, se ponen las lenguas rellenas con el relleno para arriba, y se añade un vaso de vino blanco y agua hasta cubrir. Se acabó.
Cuscus para acompañar, que las patatas fritas engordan tela y estoy intentando bajar de peso una mica. En fin, condieu, mes amís.

lunes, 16 de marzo de 2009

90 días de penitencia (42)

Desayuno:
· Té solamente
Me levanto tarde y realmente no tengo ganas de comer, así que té solo. Ya veremos más adelante.

Almuerzo:
· Tres cervezas
· Tortilla de patatas
· Arroz con marisco
· Tres tintos
· Hojaldres con yema

Estoy invitado a comer en casa de mi novia, y uno que es educado, no sigue el plan. Antes cervecita en la plaza de El Rompido. Y luego el menú que precede este comentario. Hoy, no cocino. Ni sigo la dieta, como ayer. Qué desastre.

Merienda:
· Nada
Me levanto a eso de las seis y media de la siesta, así que nada.

Cena:
· Ensalada del arrepentío
· Lengua mechada
· Agua
· Peras y kiwis
Vuelvo a repetir ensalada y nada más, a la vin, von, van. Aclaro, muchos escribirían esto con be, de burro, pero es un grito de ánimo muy antiguo que se inició en el campo del Alavés, en Mendizorroza: “Alavés, alavá, / a la vin, von, van, / Alavés, Alavés, / y nadie más, / a la vin, von, van”. Creo que es más correcto con uve, la verdad.
Los niños están comiendo lengua mechada que sobró del otro día. No me puedo resistir. La pruebo y luego otra vez más. Dos filetitos, que tampoco es mucho y apenas mojadas en la salsa.
Como prueba de mi arrepentimiento, ahí va la receta, que es la mar de fácil: Se cuece la lengua, después de limpiarla bajo el chorro del agua fría, con un par de hojitas de laurel. Unos veinte minutos en la olla a presión. Se reserva el agua donde ha cocido la lengua y ésta se deja enfriar para quitarle la piel que la recubre, una especie de capa coriácea más basta que un serón de esparto. Mientras se enfría, se mezclan dos dientes de ajo o tres muy bien picaditos, con unas lonchas de jamón que cortaremos en tiras más o menos finas. A esto se le añade pimienta negra, un poquito de perejil, sal, un huevo crudo y un poco de pan rallado. Se mezcla todo bien y se mecha la lengua, introduciendo un cuchillo o mejor una aguja de mechar desde la base hasta casi la punta. Se vuelve a poner la lengua en el agua de su cocción, añadiendo además de las dos hojas de laurel que ya tenía, un poco de sal, pimienta en grano, una ralladura de nuez moscada, una ramita de apio, medio puerro, una patata mediana pelada y troceada, una zanahoria grande también pelada y troceada, así como medio pimiento verde de los de freír. Se vuelve a poner al fuego y cuando la válvula empiece a silbar se espera algo así como media hora. Se retira del fuego, se quita la válvula etc, etc, y se saca la lengua. A todo lo demás se le mete la minipimer y se vuelve a calentar, introduciendo de nuevo la lengua, la de ternera, no la nuestra, en la olla. Ya destapada, se pone a fuego fuerte para que reduzca la salsa. Se sirve caliente o fría, pero con la salsa siempre caliente. Al personal le podemos poner patatas fritas, pero nosotros nos contendremos y la comeremos sola o con una ensaladita al lado, que es lo que hice anoche.

sábado, 26 de enero de 2008

Lenguas en su salsa

Desde un principio fuimos conscientes de que los populares estaban atemorizados por el vuelco electoral que la autoría de la matanza de los trenes podría producir si, como cada minuto parecía más claro, eran islamistas radicales los que habían colocado los explosivos. Lo que hemos ido digiriendo poco a poco, entre impasibles y estupefactos, fue el hecho de que los otros aprovecharan ese temor para montar una impresionante campaña mediática, en tan poco tiempo y con casi dos centenares de cadáveres alineados en un polideportivo, para ayudar a que el temido vuelco electoral se efectuara.
Al final pasó lo que pasó. Que unos perdieron las elecciones por mentirosos y los otros las ganaros por mentir más todavía. Un horror. Tenemos en consecuencia un gobierno legal, pero inmoral y absolutamente falto de ética, como por otro lado siempre han sido los gobiernos desde que el hombre decidiera gobernar al resto de los mortales, a sus casi semejantes. El último capítulo de este tremendo horror, lo vimos en las noticias del viernes y el sábado (hasta los días, los de más audiencia, escrupulosamente buscados) en la media sonrisa de la vicepresidenta de gobierno y en su elegante manera de mentir: "no sabíamos nada con certeza hasta hoy. No antes". Impresionante. Si Maquiavelo levantara la cabeza le daría un sobresaliente sin pensarlo un instante y le diría al pobre don Fernando: "ves, joiotonto, así se hace, con soltura y con elegancia. El veneno se debe infiltrar en las venas de la presa sonriéndole directamente a los ojos, ayudándole a que la mordedura no le cause dolor, sino una profunda satisfacción". Impresionante, ya les digo. Pero bueno, nosotros a lo nuestro, tal como me dijo un socialista de nuevo cuño tras leer uno de mis artículos en El Mundo - Huelva Noticias que no le había gustado demasiado: "tú dedícate a jugar a las cocinitas que es lo único que sabes hacer, so cabrón". Luego, como es natural, obtuvo una plaza en unas oposiciones fradulentas y yo me fui a Lisboa a pasar el puente de Semana Santa y olvidar, aunque fuera por unos días, que soy español. Pues bien, ahora estamos ahí, justo en la cocinita jugando con las perolas, oyendo como desde el televisor de la salita la señora Fernández de la Vega, miente con una pulcritud y elegancia abrumadora y haciendo unas sabrosas y deliciosas
Lenguas de cordero en salsa.- Se pica media cebolla y cinco dientes de ajo y se ponen a refreír en buen aceite de oliva y en una cazuela amplia, lo suficiente para que luego podamos poner las cuatro o cinco lenguas de cordero que tenemos dispuestas y bien limpias. Añadimos al refrito dos hojas de laurel, unos granos de pimienta, sal y unas ramas de perejil. Colocamos encima las lenguas de cordero y echamos un chorreón generoso de buen vinagre de vino, más un vaso de vino blanco y agua que casi cubra las lenguas. Tapamos no del todo la cazuela y dejamos que se hagan las lenguas a fuego medio unos quince minutos.
Mientras las lenguas se van haciendo, picamos un par de zanahorias y un pimiento gordo, de los de asar. Si lo tenemos rojo y verde, pues mitad y mitad, si además tenemos uno de esos amarillos que aparecen por los mercados, pues un tercio de cada y obtendremos luego unas verduritas para acompañar, la mar de monas y coloridas.
Sacamos las lenguas de la olla y las partimos por el centro al sesgo, con idea de que en la segunda parte de la cocción se terminen de hacer. La cazuela la sacamos del fuego, quitamos las hojas de laurel, le añadimos un poco de pimentón dulce, unas hebras de azafrán majadas con un poco de sal, orégano y un poco de pimienta de cayena para dar un punto picante a la salsa que obtendremos luego. Metemos la batidora eléctrica en la misma cazuela para triturar todo (o lo pasamos a un vaso y lo trituramos, si no nos atrevemos a poner la cocina perdida si se nos va la mano o la potencia de la batidora eléctrica). De nuevo colocamos la cazuela al fuego, con la salsa pasada por la batidora, volvemos a poner las hojas de laurel y las verduras que teníamos cortadas, zanahorias y pimientos. Probamos de sal para rectificar si fuera necesario, y damos un hervor antes de colocar de nuevo las lenguas partidas a la mitad y al sesgo. Dejamos que se reduzca la salsa y esperamos a que las lenguas estén hechas.
Se sirven las lenguas cortadas en láminas no demasiado finas, napadas con un poco de salsa y al lado se pondrá un montoncito de verduritas. Decorar con una ramita de perejil y, si acaso, con unos berros o canónigos, escarola, lechugas... lo que sea, pero bien picadito. Desde luego, un poquito de ensalada, sin aliñar por supuesto, aligera estupendamente este plato.