En la imagen aparecen dos, una medianita y recién abierta, y otra muy pequeñita que estaba al lado y también cayó. Con una tana, o con dos, se pueden hacer multitud de cosas, y todas buenas. Habré dicho un millón de veces, o dos, que las setas son auténticos comodines en la cocina, las podemos emplear para lo que queramos. En este caso y cómo sólo tenía estas dos y otras dos más que tengo guardaditas en la nevera, pues he hecho una ensalada cuya receta simple como ella sola, os dejo a continuación.
Ensalada de amanita cesárea (tana u oronja, como le dicen por ahí).- Limpiar bien de tierra las setas y cortarlas finas, pero no demasiado, con cuchillo mejor que con mandolina, y por supuesto mucho mejor que con una bandolina, porque lo único que conseguiréis es romper la bandolina y espachurrar las tanas. Bien, sigamos. Una vez laminadas disponer en el plato o ensaladera un fondo de lechuga picada en juliana, pero en todo caso muy escaso ese fondo. Sobre la lechuga finísima como ella sola, se pondrán las láminas de los césares como en la imagen superior o como os de la real gana. Sal, casi nada por supuesto, pimienta, poquísimo perejil y apretar medio limón encima, que salpique pero que no chorree. Iluminar con un hilo de aceite de oliva virgen extra de arbequina si puede ser. Se acabó.
Nota para la gente de por aquí: Hoy estaban más caras que ayer en la plaza de abastos, a 23 euros, pero muy lejos de los precios que alcanzan en la Francia del holandés o en la Italia del caballero aquél que están que no saben si guardarlo o no un tiempecito en la trena. O en Suiza, aunque en Suiza, como tienen todo el parné con el que metódicamente se saquea a todos los países del mundo, pues pueden comprar lo que les salga de los huevos. Huevos suizos, por supuesto. Os iba a decir otra cosa, pero se me ha olvidao. Es igual. Condieu troncos.
Mostrando entradas con la etiqueta tanas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta tanas. Mostrar todas las entradas
viernes, 15 de noviembre de 2013
lunes, 26 de noviembre de 2012
La Amanita de los césares
Con cinco tanas tuve para hacer un arrocito con langostinos y tanas (no hice foto, así que ni os lo cuento siquiera) y huevos revueltos con tanas per tutti. Mientras más fácil lo hagáis, mejor. Un par de dientes de ajo laminados en la sartén y antes de que cojan color, las tanas cortaditas. Se saltean un poco, pero un poco sólo y se acabó. Se añaden dos huevos enteros, sin batirlos previamente quiero decir, un poco de sal y casi nada de pimienta. Espolvoreamos con un poco de perejil cortado fino y retiramos la sartén del fuego. Damos unas vueltas y volvemos a acercar la sartén al fuego. Unos segundos y otra vez fuera para terminar de revolver. C'est fini.
viernes, 22 de octubre de 2010
La amanita de los césares


Arriba un pastel de tentullos (Boletus aereus) y tanas (Amanita caesarea) al Oporto. Abajo ensalada de tanas.
Habrá opiniones para todos los gustos, pero la Amanita caesarea es para servidor de ustedes la reina de las setas. Un delicado sabor y una textura agradable, un perfume a campo abierto y ciertas tonalidades herbáceas, podrían definir a una seta que hasta hace bien poco casi nadie, a excepción de expertos y gente de la Sierra, disfrutaban.
Hoy, no. Ahora incluso se encuentran estas excepcionales amanitas en el mercado de abastos de Huelva, donde hace sólo un lustro no entraba otra seta que no fuera el gurumelo (Amanita ponderosa), solitario rey de los manteles onubenses por una razón que intentaremos explicarles a continuación.
El gurumelo es una seta inconfundible por varias razones. En primer lugar por su conocida propiedad de que se le adhiere la tierra, tanto en el pie como en el sombrero; a continuación por su inconfudible sabor y aroma; para terminar por la coloración rojiza que presenta al menor contacto o corte. Esto, sumado a que es una seta de finales de invierno y principios de primavera, difícil de confundir con ejemplares jóvenes de setas tóxicas que pudieran fructificar en esta misma época, han dado durante generaciones la tranquilidad de poder consumirla sin problema alguno. De ahí que en Huelva hace treinta años el gurumelo fuera reverenciado y otras maravillas como los boletales, llamados por aquí tentullos o tontullos, o las mismas amanitas caesareas, las tanas, fueran rechazadas por temor y, o no se consumían o se llevaban a la cazuela en muy pocos hogares y, con excepciones, fundamentalmente en la comarca serrana.
Pero las cosas han cambiado. La labor de las sociedades micológicas, unida a la extraordinaria difusión de las artes culinarias o la proliferación de restaurantes de calidad de los últimos años, han popularizado el consumo de setas, aquí como en el resto de España, de todo tipo de setas y hasta límites insospechados, como se decía, hace tan sólo dos o tres décadas.
La tana (A. caesarea) fructifica a las primeras de cambio. Tras las primeras lluvias (21 días después de las primeras aguas, dicen) los campos se pueblan de esta delicia hoy perseguida por cada vez más amantes de la buena mesa. Si en otro tiempo la práctica totalidad de las tanas recolectadas en la Sierra, fundamentalmente, se marchaban en camiones hacia los mercados vascos y catalanes, cuando no italianos, hoy podemos afirmar que buena parte de las setas recogidas en los bosques serranos, se quedan en la provincia. Raro es el restaurante que se precie que no ofrezca tanas a sus clientes en estas primeras semanas de otoño, y aunque realmente novedoso, su aparición en el mercado de abastos, a buen precio, o al menos más barata que en otros lugares, es hoy algo cotidiano y familiar, como si esto hubiera sido así de toda la vida.
Hoy he celebrado con mi admirado amigo Zé Martins unos extraordinarios ejemplares de A. caesarea (tanas) en ensalada y otros en un pastel con su chorreoncito de Oporto en su elaboración. El pastel llevaba también Boletus aereus, en mi opinión mejor que el B. edulis, el popular tentullo o tontullo. A continuación, las recetas.
Pastel de tentullos y tanas.- Se refríe lo blanco de un puerro y algo así como tres cuartos de kilo de setas, entre tentullos y tanas, picados no demasiado grandes. El refrito es importante hacerlo a fuego lento. Cuando está todo bien hecho, se añade sal y pimienta negra recién molida. Se reserva la mitad del refrito y la otra mitad la introducimos en el vaso de la batidora eléctrica junto a cuatro huevos, unos 150 mm de nata líquida, un chorreón generoso de vino de Oporto (se ma había acabado el oloroso seco Mioro, el de la Cooperativa Vinícola del Condado, y por eso utilicé el vino portugués, que también le va estupendamente) y otro poquito de sal. Batí todo bien batido y en un molde untado con mantequilla puse primero la parte del refrito que no metí en la batidora y luego todo lo que tenía batido. Al horno precalentado como cosa de una hora, poniendo agua en el fondo de la bandeja de horno para que el pastel salga esponjoso y apetecible no sólo en el sabor, que os puedo asegurar que estaba buenísimo, sino también en la textura.
Ensalada de tanas.- Tomamos ejemplares jóvenes de tana, que estén todavía cerrados, los limpiamos cuidadosamente para quitar la tierra que puedan tener adheridos, y los cortamos en láminas de unos dos o tres milímetros como mucho. Aliñamos con sal y aceite, salpicándo las láminas de tana con zumo de limón verde. Se decora con perejil recién cortado y un buqué de brotes tiernos de lechugas. Yo, como no tenía brotes de ningún tipo, corte lechuguita normal y corriente en juliana y puse alrededor un par de rabanitos cortado en cuartos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)