El guacamole es una salsa elaborada con aguacate y tomate en iguales proporciones por unidad, quiere decirse que se utiliza -para hacer en casa, pondremos poco- un aguacate no demasiado maduro y un tomate maduro, pero no demasiado pasado. Se pica un trozo de cebolla, como una cucharada sopera de cebolla picada, un par de chiles jalapeños -los venden en bote hasta en la tienda de la esquina- o un par de guindillas de cayena abiertas y quitadas las simientes. Seguimos, se añade el zumo de medio límón, sal, culantro -o cilantro si sois extraterrestres- y creo que ya está. A ver, a ver... sí, bueno, no, que falta el aceite. Sí, un chorro de aceite y ya está. Yo lo hago en la picadora muliné un dos tres, pero lo podéis hacer como más coraje os dé. En teoría los mejicanos utilizan un mortero o almirez al que llaman molcajete, que lo hacen con piedra volcánica porosa, y abominan de utilizar artilugios mecánicos porque lo que se termina haciendo es una pasta. Y tienen razón, lo que ocurre es que no conocen los milagros y destrezas de la batidora muliné un dos tres, que deberéis utilizar con mesura, es decir, procurando no hacer una pasta, sino una mezcla más o menos como la que aparece en la foto que veis ahí arriba.
Bueno, la sugerencia es acompañar con guacamole unos choquitos asados, o hervidos con laurel, sal y un chorreón de vinagre. Ni os lo imagináis. Ahora que viene el verano, lo podéis poner como entrante y a disfrutar. De nada, troncos.
domingo, 20 de abril de 2014
domingo, 6 de abril de 2014
Otra tapa para Harina de Otro Costal
En principio pensábamos hacer estos Soldaditos de Pavía de Araña, pero Lourdes me recordó los pavías del Joselu, en la plaza de la Soledad, que eran mágicos, tan enormes y doraditos. De modo que hemos corregido la tapa que veis en la fotografía y he estado probando para hacer unos pavías de araña con la textura de los del Joselu, pero no tan enormes. Esta semana haremos una prueba allí, pero de momento os dejo las dos recetas para que hagáis el que os dé la gana.
Modo 1.- Se hace la talvina con agua, levadura, harina y huevo, más la sal, lógicamente. Se deja prácticamente líquida y queda suave al freír en aceite caliente los filetes de araña pasados por la talvina.
Modo 2.- Leche que se liga con la levadura primero, luego otra parte de agua y harina. No lleva huevo, pero se le pone algo de cúrcuma o colorante alimentario, lo que tengáis más a mano, pero poco en todo caso. Esta talvina no debe quedar tan líquida como la anterior, sino algo espesita, y se fríe el pescado pasado por ella en aceite no tan caliente, a fuego medio para que se vayan dorando y queden crocantes al final.
Ah, uno u otro se acompañan son una salsa tártara: mahonesa, mostaza, cebolleta, pepinillos, perejil y alcaparras, todo bien picado.
Modo 1.- Se hace la talvina con agua, levadura, harina y huevo, más la sal, lógicamente. Se deja prácticamente líquida y queda suave al freír en aceite caliente los filetes de araña pasados por la talvina.
Modo 2.- Leche que se liga con la levadura primero, luego otra parte de agua y harina. No lleva huevo, pero se le pone algo de cúrcuma o colorante alimentario, lo que tengáis más a mano, pero poco en todo caso. Esta talvina no debe quedar tan líquida como la anterior, sino algo espesita, y se fríe el pescado pasado por ella en aceite no tan caliente, a fuego medio para que se vayan dorando y queden crocantes al final.
Ah, uno u otro se acompañan son una salsa tártara: mahonesa, mostaza, cebolleta, pepinillos, perejil y alcaparras, todo bien picado.
viernes, 4 de abril de 2014
Nuevas tapas en Harina de Otro Costal
A partir de hoy os presento algunas de las nuevas tapas que presentará esta temporada el Centro de Arte Harina de Otro Costal en sus actuaciones, que se inician el próximo 11 de abril con un recital poético a cargo de tres jóvenes poetas sevillanos multipremiados en los certámenes más prestigiosos del país, a las nueve de la tarde/noche, y que incluye ya en horario nocturno un concierto de Los Tremebundos con su último trabajo; Swing del Guadalquivir.
Las reservas, imprescindibles como siempre, en el Centro de Arte Harina de Otro Costal a través de su muro en facebook o en el teléfono 959306754. El precio de la entrada es de 5€ e incluye el primer vino y tapa de la que se espera sea una entretenida velada.
Y ahora vamos con la receta. Cocemos en agua con un chorrito pequeño de vinagre y una hoja de laurel el cazón troceado. Una vez cocido lo dejamos enfriar para poder trabajarlo, procediendo a desmenuzarlo mejor a cuchillo que con la picadora. Mezclamos el cazón desmenuzado con huevo crudo, pimienta, jengibre seco rallado, ajo picado muy fino, perejil igualmente picado y sal. Añadimos un poco de pan rallado para lograr que todo se amalgame correctamente y formamos bolas que luego aplastaremos y daremos forma cortándolas con un aro de metal. Se pasan por la plancha y los acompañamos, tal como harán este viernes once de abril en el Centro de Arte Harina de Otro Costal, con catsup al que le añadimos algo de curry para darle un toque especial, que viene de especias. Ya está. Si vais a lo del Swing del Guadalquivir, por allí nos vemos.
domingo, 30 de marzo de 2014
Verduras crocantes, sin pocharlas y dejarlas blandengues
Perdonad por haber empezado sin vosotros, pero en cuanto le metí mano (y mi niño el grande que compartió el bacalao conmigo lo puede corroborar) me di cuenta de que esto merecía la pena compartirlo en el blog, así que cogí el teléfono móvil y le hice este retrato al plato con el primer bocado ya circulando por el esófago pa'bajo.
Es un Bacalao con verduras, pero crocantes, enteras y no demasiado hechas, que a veces nos pasamos tanto en la cocción que resultan hasta desagradables de comer -esta es una de las razones por las que los niños odian las verduras, porque se las ponemos demasiado hechas, pero de eso ya hablaremos en otra ocasión-. Seguimos, que es un momentito nada más: Se refríen unas patatas panaderas -medio centímetro de tomo en el corte, pero medio centímetro, de verdad de la buena- y a medio freír se apartan o las ponemos, ya que estamos, en el fondo de una bandeja de horno. Y ahora todo en frío. En serio, cóño, todo en frío ya veréis, fiaros de mí. Se pone una capa de cebolla y pimientos verdes cortados finos, en juliana, sobre las patatas, a continuación los lomos de bacalao -estos son los que se compran ya en su punto de sal- y se espolvorean con pimienta negra y pimienta de cayena, poca porque pica como es natural, una mijita de sal aunque diga que ya está en su punto de sal, y unos ajitos por encima, cortados en láminas. Se acabó, al horno a 200ºC y en cuantito veáis que está el bacalao soltando sus jugos blanquecinos sobre el aceite, es que ya está hecho, en su justo punto de cocción. De campeonato. Al comerlo se disfruta del fantástico contraste de la verdura poco hecha con el bacalao, de la sal y el dulzor fresco de la cebolla y el pimiento. La salsa, como os podéis imaginar, pá mojar.
Es un Bacalao con verduras, pero crocantes, enteras y no demasiado hechas, que a veces nos pasamos tanto en la cocción que resultan hasta desagradables de comer -esta es una de las razones por las que los niños odian las verduras, porque se las ponemos demasiado hechas, pero de eso ya hablaremos en otra ocasión-. Seguimos, que es un momentito nada más: Se refríen unas patatas panaderas -medio centímetro de tomo en el corte, pero medio centímetro, de verdad de la buena- y a medio freír se apartan o las ponemos, ya que estamos, en el fondo de una bandeja de horno. Y ahora todo en frío. En serio, cóño, todo en frío ya veréis, fiaros de mí. Se pone una capa de cebolla y pimientos verdes cortados finos, en juliana, sobre las patatas, a continuación los lomos de bacalao -estos son los que se compran ya en su punto de sal- y se espolvorean con pimienta negra y pimienta de cayena, poca porque pica como es natural, una mijita de sal aunque diga que ya está en su punto de sal, y unos ajitos por encima, cortados en láminas. Se acabó, al horno a 200ºC y en cuantito veáis que está el bacalao soltando sus jugos blanquecinos sobre el aceite, es que ya está hecho, en su justo punto de cocción. De campeonato. Al comerlo se disfruta del fantástico contraste de la verdura poco hecha con el bacalao, de la sal y el dulzor fresco de la cebolla y el pimiento. La salsa, como os podéis imaginar, pá mojar.
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