La musaka es un tipo de lasaña, como las de la península Itálica en el que la pasta se sustituye por berenjenas. Es plato griego, de la península Balcánica, Helénica, Griega o como vuesas mercedes quieran llamar a esta más oriental de las tres grandes penínsulas mediterráneas. En este rincón de la península Ibérica, no es que consumamos chocos (sepias), sino que nos hartamos a lo largo de todo el año. Fritos fundamentalmente, siguiendo el ritual de la fritura bajoandaluza, pero también guisados con papas, con guisantes, con habas, encebollados, en salsa de ajos y laurel... o realizando con ellos elaboraciones que pueden ir desde las croquetas hasta las hoy muy célebres albóndigas de choco. Nuestra propuesta de hoy es, creanme, realmente sabrosa:
Musaka de Chocos.- En primer lugar, como es normal, loncheamos, no demasiado finas, tres berenjenas una vez peladas. Les ponemos sal y directamente a una rejilla de horno, sin necesidad de dejarlas un tiempo para que resulten menos amargas, porque entonces no son berenjenas como tienen que ser las berenjenas, sino una suerte de berenjenas desberenjenadas. Las dejamos que se hagan un poco, pero que no lleguen a quemarse, que estén blanditas, queremos decir.
En la picadora ponemos un choco, bien limpio y troceado, media cebolla si es muy grande o una entera si es mediana, sal y a triturar. Esto lo hacemos en varias tandas, para lograr una buena textura, pues no debemos caer en la tentación, más líbranos del mal amén, de convertir el cefalópodo en una pasta.
En una cacerola refreímos dos dientes de ajo laminados, una zanahoria mediana tirando para pequeña, un pimiento verde de los de freir y unas ramitas de perejil, todo picado como es natural. A continuación echamos el choco triturado y dejamos que suelte toda su agua y cambie de color, de blanco a blanco, no crean. Pues ya está, añadimos albahaca, pimienta, pimentón y damos unas vueltas, Terminamos añadiendo medio kilo de tomate triturado y a freir. Cuando esté, ya nos habrá dado tiempo a sacar las berenjenas del horno y a que estén si no frías, si templadas. Pues nada, se pondrán en una bandeja o en una cazuela apta para horno, aleluya, aleluya, cada uno con la suya, y una vez pintado levemente el fondo con aceite, se espolvorea un poco de pan rallado y se coloca la primera tanda de berenjenas, encima la salsa que hemos hecho con los chocos, el tomate y todo lo demás. Encima más berenjenas y cubriéndolo todo una bechamel simple, con su poquito de nuez moscada, sal y ya está. Se pone un poco de queso rallado por encima y al horno hasta que el queso ofrezca un bonito aspecto. Se acabó. Os puedo asegurar que es todo un descubrimiento. Vamos, mucho mejor que si la hacemos con carne. Hasta pronto.
Musaka de Chocos.- En primer lugar, como es normal, loncheamos, no demasiado finas, tres berenjenas una vez peladas. Les ponemos sal y directamente a una rejilla de horno, sin necesidad de dejarlas un tiempo para que resulten menos amargas, porque entonces no son berenjenas como tienen que ser las berenjenas, sino una suerte de berenjenas desberenjenadas. Las dejamos que se hagan un poco, pero que no lleguen a quemarse, que estén blanditas, queremos decir.
En la picadora ponemos un choco, bien limpio y troceado, media cebolla si es muy grande o una entera si es mediana, sal y a triturar. Esto lo hacemos en varias tandas, para lograr una buena textura, pues no debemos caer en la tentación, más líbranos del mal amén, de convertir el cefalópodo en una pasta.
En una cacerola refreímos dos dientes de ajo laminados, una zanahoria mediana tirando para pequeña, un pimiento verde de los de freir y unas ramitas de perejil, todo picado como es natural. A continuación echamos el choco triturado y dejamos que suelte toda su agua y cambie de color, de blanco a blanco, no crean. Pues ya está, añadimos albahaca, pimienta, pimentón y damos unas vueltas, Terminamos añadiendo medio kilo de tomate triturado y a freir. Cuando esté, ya nos habrá dado tiempo a sacar las berenjenas del horno y a que estén si no frías, si templadas. Pues nada, se pondrán en una bandeja o en una cazuela apta para horno, aleluya, aleluya, cada uno con la suya, y una vez pintado levemente el fondo con aceite, se espolvorea un poco de pan rallado y se coloca la primera tanda de berenjenas, encima la salsa que hemos hecho con los chocos, el tomate y todo lo demás. Encima más berenjenas y cubriéndolo todo una bechamel simple, con su poquito de nuez moscada, sal y ya está. Se pone un poco de queso rallado por encima y al horno hasta que el queso ofrezca un bonito aspecto. Se acabó. Os puedo asegurar que es todo un descubrimiento. Vamos, mucho mejor que si la hacemos con carne. Hasta pronto.

