Es que ni te mueves y ya estás sudando. Tenía previsto arreglar el seto, quitarlo más bien, pero ni se me ocurre. Tampoco tengo ganas de meterme en la cocina con este bochorno que sólo se puede salvar con aire acondicionado, otra barbaridad pero fresquita. En fin, que hoy cositas fáciles, rápidas y fresquitas a poder ser. Por ejemplo las croquetas de acedías que hacía mamá, que las guardaba en la memoria y no las hacía desde que murió la pobre, va ya para catorce años. El viernes hice un montón (ya que te pones) y un día de estos os digo como se hacen, por que hoy toca la ensalada que me acabo de hacer y que me recomendaba Selma (a lo mejor no lo hacemos exactamente igual) en un comentario reciente, así que levanto mi copa de cava, frío casi helado, y le dedico este que es suyo también
Tabulé.- Ahora venden un cuscus o cous cous precocido la mar de bueno. Antes había que traerlo del moro, pero ahora, con tanto moro como hay por aquí, pues hasta los fabricantes españoles de pastas se han lanzado a la elaboración de cous cous y lo hacen la mar de bien y la mar de buenos. Este que venden precocido sólo es menester ponerlo en agua fría un ratito y ya está, pero en todo caso, leeis las indicaciones del fabricante por si las moscas.
Pues mientras el cuscus se va hidratando y aumentando de volumen, nosotros nos ponemos a picar pequeño, en brunoise, un tomate al que le habremos quitado la piel y las simientes; un pimiento verde de los de freir; un trozo de pepino, como medio o así; una cebolleta fresca y unas aceitunas negras cortadas a la mitad o en tres aritos. A todo esto le añadimos unas pasas (por supuesto sin pepitas) que también será recomendable hidratar previamente en un vasito de agua. Reservamos todo y seguimos con el picoteo. Ahora le toca al perejil, al culantro (hojas verdes de cilantro) y a la hierbabuena. Se mezcla todo con el cuscus que ya estará hidratado y apto para soltarlo un poco tras habernos ayudado con un tenedor. Se pone zumo de limón, sal, pimienta y buen aceite de oliva virgen extra. Y a la nevera con todo ello. Se sirve fresquito en el centro de la mesa y que cada cual se sirva lo que le dé la gana.
Creo que no se me olvida nada, pero espero que Selma esté atenta y nos diga lo que falta o lo que sobra o cómo lo hace ella. A mí me lo enseñó a hacer Margarita, la mujer del pintor surrealista Jorge Camacho, que viven en París (allí es una receta muy habitual en restaurantes y hogares: fusión, integración...) la mayor parte del año, pero que solían aparecer por Doñana de vez en cuando, a Los Pajares, su casa. Jorge está atravesando unos momentos muy delicados de salud, así que espero verlo este verano para poder abrazarlo. Es un tío fenomenal, además de ser uno de los más interesantes pintores que he podido conocer en mi vida. De hecho este grandísimo artista cubano (con Margarita, su mujer, sacó la obra de Reynaldo Arenas de Cuba cuando este estaba en prisión y su obra fue destruída y silenciada. Lo cuenta la película "Antes de que anochezca, sobre la vida del escritor cubano y que interpretara magistralmente Javier Bardem) es el único pintor vivo del listado que en su día realizó André Breton. Además de pintor es un extraordinario fotógrafo y un naturalista y ornitólogo de primera línea, razón por la cual apareció a principios de los setenta por Doñana y ya nunca abandonó estos parajes, a los que estuvo ligado, intelectual y espiritualmente, y a los que estuvo viniendo ininterrumpidamente desde entonces hasta ahora.
lunes, 15 de junio de 2009
jueves, 11 de junio de 2009
Al calor, sopas frías
Tengo un recuerdo de mi infancia que, obviamente, adjunto a estos calores que nos están llegando tan de sopetón. Se trata de una ensalada de pimiento, pepino, cebolleta y lechuga que se aliñaban con aceite, vinagre y sal para presentarla en la mesa en un cuenco enorme, un lebrillo de barro, inundada totalmente de agua helada. De aquellos barreños mi padre, que en paz descanse, se trajinaba la mitad, pues era sopa fría muy propia de su pueblo, Silos de Calañas o la Zarza que de ambas maneras se llama a esa retirada localidad andevaleña que todo el mundo, para no liarse supongo, ha denominado siempre y simplemente La Mina. Hoy traigo una variante que incorpora el ajo, aproximando esta sopa fría a los gazpachos extremeños, con los que sin duda está emparentado esta manera tan rica de enfrentarse a los rigores del verano. He aquí, pues un refrescante
Gazpacho verde.- Se maja un diente de ajo con sal en el mortero, y una vez bien majado, se pone en una batidora eléctrica junto a un chorreón generoso del mejor aceite de oliva virgen extra que tengamos en casa, más un chorreón más comedido, como es natural, de vinagre de vino del Condado y medio vaso de agua del grifo (o de Solares, que también sólo sabe a agua). Le damos caña a la minipime (termina en ere, pero para esta receta no nos hace falta la dicha letra) y reservamos. En un cuenco grande, que ya lebrillos de barro no hay en las casas pero si que hay cuencos grandes, que viene a ser lo mismo pero más fino, ponemos pimiento verde cortado en aros, pepino cortado en rodajas finas, lechuga y cebolleta, todo cortado teniendo en cuenta lo que estamos haciendo. Regamos todo por encima con lo que tenemos en el vaso de la batidora eléctrica y a continuación añadimos agua helada para servir enseguida espolvoreada la superficie con culantro recién cortado si se tuviere. Se deberá comer enterita esta sopa fresca de verano que he adaptado un poco al gazpacho de aquí más arriba. Desde luego, comer, lo que se dice comer, se deja. Está fresquita y sirve para iniciar una comida cuando uno viene acalorao del culantrerillo, también llamado tajo, curre o currelo, entre otras variadas y sabias maneras como se denomina al castigo de Dios. Por cierto, os acordais de la copla esa del Silvio que decía: "Somos víctimas propicias de una antigua maldición: / Hemos de ganar el pan con el propio sudor. / Menos mal que aqui en Sevilla, /la vida tengo ganada, / porque con tanto calor /sudo aunque no haga nada". Qué grande el Silvio. El otro día le puse a los niños en clase un video del Youtube en el que aparece con los Sacramento cantando el "Marguerita, Margueró" y alucinaban en colores. De la profundidad y el sabor de la canción, absolutamente mediterránea, no se dieron cuenta, pero de la tajá que tenía el Silvio en el escenario, sí que se dieron cuenta los notas. Bueno, os dejo, que me voy al picú a poner una placa del más grande roquero que ha habido en España para disfrute de los habitantes de este sufrido rincón suroccidental y poco más. Hasta luego, troncos.
Gazpacho verde.- Se maja un diente de ajo con sal en el mortero, y una vez bien majado, se pone en una batidora eléctrica junto a un chorreón generoso del mejor aceite de oliva virgen extra que tengamos en casa, más un chorreón más comedido, como es natural, de vinagre de vino del Condado y medio vaso de agua del grifo (o de Solares, que también sólo sabe a agua). Le damos caña a la minipime (termina en ere, pero para esta receta no nos hace falta la dicha letra) y reservamos. En un cuenco grande, que ya lebrillos de barro no hay en las casas pero si que hay cuencos grandes, que viene a ser lo mismo pero más fino, ponemos pimiento verde cortado en aros, pepino cortado en rodajas finas, lechuga y cebolleta, todo cortado teniendo en cuenta lo que estamos haciendo. Regamos todo por encima con lo que tenemos en el vaso de la batidora eléctrica y a continuación añadimos agua helada para servir enseguida espolvoreada la superficie con culantro recién cortado si se tuviere. Se deberá comer enterita esta sopa fresca de verano que he adaptado un poco al gazpacho de aquí más arriba. Desde luego, comer, lo que se dice comer, se deja. Está fresquita y sirve para iniciar una comida cuando uno viene acalorao del culantrerillo, también llamado tajo, curre o currelo, entre otras variadas y sabias maneras como se denomina al castigo de Dios. Por cierto, os acordais de la copla esa del Silvio que decía: "Somos víctimas propicias de una antigua maldición: / Hemos de ganar el pan con el propio sudor. / Menos mal que aqui en Sevilla, /la vida tengo ganada, / porque con tanto calor /sudo aunque no haga nada". Qué grande el Silvio. El otro día le puse a los niños en clase un video del Youtube en el que aparece con los Sacramento cantando el "Marguerita, Margueró" y alucinaban en colores. De la profundidad y el sabor de la canción, absolutamente mediterránea, no se dieron cuenta, pero de la tajá que tenía el Silvio en el escenario, sí que se dieron cuenta los notas. Bueno, os dejo, que me voy al picú a poner una placa del más grande roquero que ha habido en España para disfrute de los habitantes de este sufrido rincón suroccidental y poco más. Hasta luego, troncos.
martes, 9 de junio de 2009
Un pollo sabroso y picantito
Puestos a recuperar, un pollo a la mayonesa con especias y picantito que hice cuando estaba a dieta. Así que, para no marearnos más, os transcribo lo que entonces yo escribí, pensando en mí, pensando en mí, como ahora pienso:
Pollo con mayonesa y guindilla.-"Para el pollo, mezclé dos guindillas rojas, sin pepitas y cortadas muy finas, con dos dientes de ajo, cominos majados con una pizca de sal y la ralladura de una naranja (como la mitad de la piel más o menos). A todo esto le uní tres cucharadas de mahonesa y procedí a introducir esta mezcla entre la piel del pollo (que se desprende fácilmente) y la carne. Al pollo previamente, que se me olvidaba, le metí dentro la naranja que había utilizado para rallar parte de su piel. En una fuente de horno introduje el animal y le puse al lado trozos de naranja y lo regué con aceite para ponerle por fin sal y pimienta. Y allí estuvo el tío, sin protestar ni nada. Y eso que estaba a 200º de temperatura. Cuando observé que tenía un bonito color dorado, lo saqué del horno y le di la vuelta con cuidado, metiéndolo de nuevo en el horno hasta que estuvo bien doradito por todos lados y la carne se veía que se podría desprender fácilmente de los huesos". Ojú, qué rápido he ido hoy. Sólo me falta deciros que con ensalada de lechuga va bastante bien.
Pollo con mayonesa y guindilla.-"Para el pollo, mezclé dos guindillas rojas, sin pepitas y cortadas muy finas, con dos dientes de ajo, cominos majados con una pizca de sal y la ralladura de una naranja (como la mitad de la piel más o menos). A todo esto le uní tres cucharadas de mahonesa y procedí a introducir esta mezcla entre la piel del pollo (que se desprende fácilmente) y la carne. Al pollo previamente, que se me olvidaba, le metí dentro la naranja que había utilizado para rallar parte de su piel. En una fuente de horno introduje el animal y le puse al lado trozos de naranja y lo regué con aceite para ponerle por fin sal y pimienta. Y allí estuvo el tío, sin protestar ni nada. Y eso que estaba a 200º de temperatura. Cuando observé que tenía un bonito color dorado, lo saqué del horno y le di la vuelta con cuidado, metiéndolo de nuevo en el horno hasta que estuvo bien doradito por todos lados y la carne se veía que se podría desprender fácilmente de los huesos". Ojú, qué rápido he ido hoy. Sólo me falta deciros que con ensalada de lechuga va bastante bien.
lunes, 8 de junio de 2009
La tarta en el Insti


Las fotos las hizo Rosa y el que está al fondo es el maestro Juan José (a) Juanjo y Stradivarius. Arriba está la tarta de frutas que encontrareis en este blog, y el que oficia, es servidor (a) Brooklyn y el Bernardo, el día de mi cumple, que mantuve en secreto y nadie se enteró hasta un par de días después. El mantel es de diseño pero no sé de quién. Esto lo pongo aquí para que luego no digáis que no pongo fotos en el blog. Además, cualquier día de estos me compro un par de pilas, las coloco en la cámara y me paso todo el día haciendo fotos. Vamos, hasta que se acabe el carrete... No, espera, que ya no tienen carretes... ¿entonces qué tienen las cámaras ahora?
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