martes, 24 de septiembre de 2019

Marchando una de berdigones, o de verdigones, o de berberechos...

como hoy salía a las tres del curro, tenía que dejar la comida preparada, o casi. Para no comer a las tantas. De modo que para acompañar a las alubias marroquinas de ahí abajo, que sólo había que calentarlas y ya está, pues me he marcado esta ensalada que es la mar de simple y os puedo asegurar que riquísima. Además la dejas en el frigorífico sólo para terminarla en un minuto. Veamos.
Ensalada de calabacines y berdigones (berberechos)
Al verdigón en Huelva se le ha llamado siempre berdigón, con be, porque se amaban desde mucho antes de la normalización de la lengua castellana. Pero también según el lugar lo podéis encontrar como corruco o marolo, aunque el berberecho tiene su nombre más hermoso en latín, Cardium edule por su forma de corazón y por ser comestible, obviamente. Pero aquí, berdigón. Hasta hay una calle que se llama berdigón, dicen que por estar a la orillita del mar y ser zona de marisma, de fangos en los que se criaban la mar de bien. Bueno, pues nada, vamos a ver cómo la hacemos.
ingredientes:
  • calabacín
  • berdigones, verdigones o berberechos
  • tomate
  • limón
  • aceite 
  • sal
elaboración:
Tomamos el calabacín y con la mandolina de las verduras o el pelapatatas, que no sólo sirve para eso, lo laminamos. Ponemos agua a hervir y cuando esté, echamos las láminas de calabacín y en un par de minutos estarán ya a punto.
Se les pone un tomate cortadito en dados, y unos berberechos abiertos al vapor (los de lata también valen y los hay muy buenos, de hecho estos de la fotografía son de lata). Pues ya está. Se aliñan solamente con ralladura de limón y unas gotas de limón, más la sal y el aceite para que brille. Como en la canción que no me acuerdo de quién era: Shine, shine, the light of good work shine...


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